Viernes, 02 de febrero de 2007


Se coloca a continuaci?n una rese?a hist?rica (1? parte) del origen de la Banda de M?sica "La Esperanza" de La Guancha, escrito por Don Crist?bal Barrrios Gonz?lez. (2? Parte: aqu?)

COMO NACI? LA BANDA DE M?sica LA ESPERANZA DE LA GUANCHA



CONSIDERACIONES PRELIMINARES

La Guancha no es un pueblo brillante en historia; aqu? no hubieron condes ni marqueses que pusieran una nota de relieve sobre la actuaci?n de los modestos habitantes que poblaron estos contornos; ni religiosos, ni navegantes que rubricaran el nombre del pueblo de una manera determinada por alg?n hecho incuestionable de su actuaci?n en el campo del saber o la osad?a de una empresa m?s o menos arriesgada. A los colaboradores o descendientes del conquistador de la isla, don Alonso Fern?ndez de Lugo, al llegar a las inmediaciones de lo que hoy es el t?rmino no les atrajeron ni estas tierras costeras y secas, ni las empinadas laderas poco abundantes en fuentes naturales. Segu?an adelante, y sol?an quedarse en lo que hoy es la comarca de Icod de los Vinos y Garachico; all? hab?a otro ambiente que les llamaba la atenci?n y la codicia: unos chorros de agua naturales, unas tierras m?s asentadas y unas calas marinas abrigadas y protegidas, donde, sin dificultad, pod?an reposar sus embarcaciones. La zona de lo que hoy es La Guancha no les ofrec?a nada de eso, solamente sequedad, enladeramientos topogr?ficos y acantilados marinos con peque?as calas indomables.

En aquellos tiempos, despu?s de la Conquista, naci? el peque?o poblado o agrupaci?n de habitantes de lo que hoy es Santa Catalina, al socaire de unos peque?os manantiales que les serv?an para los usos dom?sticos y para regar peque?as parcelas de su entorno campestre. M?s tarde, cuenta la tradici?n, llegaron al lugar nuevos habitantes - procedentes de la isla de Gran Canaria y no hallando medios adecuados de vida en su amplia y reseca costa, subieron hacia la parte alta donde encontraron abundante hierba para sus ganados y peque?os manantiales para el consumo diario de los pobladores. As? se establecieron en los Llanos de la Asomada donde, en su extremo oriental, hab?a una fuente, lugar en el que un grupo de soldados que hab?an partido del Real de Los Realejos encontraron aquella bella mujer aborigen que, m?s tarde, dar?a su nombre al pueblo: La Fuente de la Guancha o simplemente La Guancha.

La verdadera historia del municipio pudiera ser una realidad conocida, si no hubiese sido aquel incendio de 1888 que destruy? La Alh?ndiga, caser?n con abundante carpinter?a de tea que se encontraba instalado en la parte Norte de la actual plaza. All? se albergaba toda la documentaci?n oficial del t?rmino, Ayuntamiento y Juzgado, de donde se podr?a haber sacado la modesta rese?a de la fundaci?n del pueblo.
Cuando el poblado se constituy? en municipio, la gente en su mayor?a, era analfabeta, lo que continu? durante muchos a?os. Las ciencias no se cultivaron en ning?n sentido, fue la rutina la norma de todo y si alguna innovaci?n se introduc?a en los trabajos del campo, era la experiencia la que lo aconsejaba. De las artes s?lo se practicaron los cantos de la tierra entonados en el campo y por los caminos del municipio cuando se regresaba del trabajo. Tambi?n los empleaban en las parrandas callejeras y bailes populares que se hac?an, casi todos los d?as de fiesta, en una sala que sol?an tener algunas ventas s?lo por el inter?s de las ganancias de las bebidas que se consum?an. All? algunas personas tocaban a o?do unas cuantas piezas bailables como pasodobles, isas, malague?as, folias y jotas; estos tocadores, que no formaban agrupaciones art?sticas, se reun?an los d?as festivos y formaban parrandas que recorr?an las calles del pueblo o eran contratados, sin ning?n inter?s, por los due?os de las salas de baile y se daban por bien pagados con los obsequios en bebidas que les hac?an los asistentes al jolgorio. La iglesia parroquial, que se construy? en dos etapas, lo absorb?a todo y los habitantes del t?rmino, modestos agricultores de secano, cumpl?an fielmente las normas dadas por el p?rroco que la reg?a.

A mediados del siglo pasado, la carretera general del Norte de la isla, que parte desde Santa Cruz, atraves? la costa del t?rmino, seca y despoblada, lo que para el hijo de La Guancha, en su mayor?a asentado en su parte alta, no tuvo ning?n significado a excepci?n del peque?o grupo de Santa Catalina, ya que pas? muy pr?ximo, cuyos habitantes, por razones religiosas, acercamiento al casco de San Juan de la Rambla y el puro abandono en que el ayuntamiento del t?rmino los ten?a, se sent?an m?s sanjuaneros que guancheros, r?mora que a?n se conserva en la actualidad.
La gente del pueblo sigue su tarea para sobrevivir de aquella situaci?n de aislamiento, sin protecci?n de nadie en un medio ambiente poco favorable, as? segu?an trabajando la tierra que por herencia o compra disfrutaban dentro de una libertad poco usual en el mundo del suelo agr?cola.

PERSONAS QUE TRANSFORMARON EL PUEBLO

All? por el a?o dieciocho se cre? en el casco del pueblo una es cuela para ni?as, ya que desde tiempos inmemoriales existi? una de ni?os. Alrededor del a?o veinte es adjudicada en propiedad a una joven maestra lagunera, do?a ?ngeles Machado y Machado, hija de un afamado abogado, don Leocadio Machado al llegar a La Guancha, a lomos del mulo de do?a Candelaria Santa, se incorpor? a su escuela, se olvid? moment?neamente de su Laguna natal y se entreg? en cuerpo y alma a la ense?anza. Pero no solamente ense?? en la escuela que regentaba, fue en todo el pueblo donde ejerci? su ministerio y muy pronto absorbi? aquel ambiente de igualdad y camarader?a en el t?rmino; a todos los instruy? y de todos fue buena amiga y mejor maestra.

Alrededor del a?o veintiuno llega al pueblo un sacerdote joven que proced?a de La Orotava, don Domingo Hern?ndez Gonz?lez. En el pueblo cumple fielmente sus obligaciones religiosas y se adhiere al ambiente familiar y amigable que reinaba en ?l; ase? la iglesia y se ocup? mucho de su buen estados no muy bien cuidado por su antecesor; acomete en ella algunas reformas, muy de moda en aquellos tiempos, que no vinieron bien con la idiosincrasia del sagrado recinto.

Por si fuera poco! existi? en el pueblo un hombre culto, don Hip?lito Sinforiano Gonz?lez Mesa, que hab?a le?do muchas veces El Quijote y se desbordaba hablando de las obras literarias de don Benito P?rez Gald?s y otros escritores nacionales y extranjeros. Escrib?a mucho sobre las cosas del pueblo, sus fiestas patronales y costumbres de la regi?n en el peri?dico La Prensa. Era muy amigo de don Leoncio Rodr?guez, el fundador de dicho peri?dico y siempre que la ocasi?n se le brindaba ped?a en escritos publicados en dicho diario la construcci?n de la carretera que nos sacar?a del secular aislamiento en que desde siempre hab?amos vivido, uni?ndonos con el Valle de la Orotava.

A la influencia de estos tres personajes que tan buena semilla estaban sembrando en el pueblo, se uni?, por poco tiempo, la del maestro de primera ense?anza, don Vicente Carrera, cuya labor escolar a?n se recuerda con cari?o.

Contin?a 2? parte aqu?
Publicado por verdenaranja @ 16:30  | Bandas de M?sica
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