Domingo, 04 de febrero de 2007
Mensaje que han publicado los obispos de Guatemala al concluir la asamblea plenaria anual que celebraron del 22 al 26 de enero con el t?tulo ??Vence t? el mal a fuerza de bien!?.

?Vence t? el mal a fuerza de bien!


1. Los Obispos de Guatemala, para cumplir con nuestra misi?n pastoral, hemos celebrado la Asamblea Plenaria anual del d?a 22 al 26 de enero, y hemos evaluado la acci?n evangelizadora de la Iglesia y el contexto en que se realiza, que es la situaci?n actual del pa?s. Tambi?n hemos orado y escuchado la Palabra del Se?or que nos dice: "En el mundo encontrar?n dificultades y tendr?n que sufrir, pero tengan ?nimo, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33). Con esa confianza en el Se?or, ofrecemos esta palabra de ?nimo y exhortaci?n.

2. Queremos expresar nuestro agradecimiento y ofrecer nuevamente nuestro apoyo a los sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos y laicas que est?n directamente asociados al trabajo pastoral, por su entrega y servicio generoso. Gracias a ustedes se sigue anunciando el evangelio, se profundiza la catequesis, los fieles participan m?s ampliamente en los sacramentos y se desarrolla la acci?n de solidaridad hacia los m?s necesitados.

El panorama nacional actual

3. Este trabajo pastoral se realiza en un contexto nacional marcado por fen?menos sociales diversos. Presentamos brevemente algunos de ellos para centrar luego nuestra atenci?n en los tres que consideramos m?s importantes en la coyuntura actual.

4. Sigue sin resolverse la conflictividad en torno al tema agrario, que llega a su expresi?n m?s violenta en los desalojos de fincas. El campo de la ecolog?a es un potencial espacio de conflicto. La posible contaminaci?n del r?o Tzal? en San Miguel Ixthuac?n y las reacciones conflictivas que ha generado indican que la problem?tica sobre el respeto y cuidado del medio ambiente es una cuesti?n muy sensible, que es parte del problema m?s amplio de la gradual reducci?n del acceso al agua potable en el pa?s. Hasta hoy el Congreso de la Rep?blica no ha aprobado las reformas a la Ley de Miner?a, propiciando que las posibilidades de confrontaciones se hagan mayores. La necesidad de incrementar el suministro de energ?a el?ctrica junto con el conflicto en torno a las hidroel?ctricas ha sido en algunos lugares ocasi?n de violencia mortal.

5. Nos preocupa igualmente que tantos hermanos nuestros deban emigrar para encontrar en el extranjero el ingreso econ?mico que no pueden generar aqu? por la falta de puestos de trabajo dignos. La deportaci?n masiva y forzada de muchos de nuestros compatriotas agrava la situaci?n de desempleo y el sentimiento de frustraci?n de la poblaci?n. Este es el precio humano de la pobreza generalizada que nos afecta desde hace d?cadas y de las pol?ticas econ?micas erradas que los diversos gobiernos han desarrollado con el fin de mitigarla y eliminarla. El crecimiento macroecon?mico de los ?ltimos a?os debe, no s?lo sostenerse e incrementarse en el futuro, sino traducirse en beneficio real para las familias guatemaltecas.

6. En el campo de la educaci?n, el presupuesto absolutamente deficiente impide que muchos ni?os, sobre todo del ?rea rural e ind?gena, lleguen a la escuela. Es urgente tomar conciencia de la necesidad de preparar a la ni?ez y a la juventud para que tengan un futuro mejor en el contexto de un mundo intercomunicado y abierto cada vez m?s al libre intercambio de ideas y al uso de la tecnolog?a. Este objetivo se logra a trav?s de una reforma educativa que tenga como centro a la persona y su dignidad. Nos preocupa la carencia de criterios ?ticos en los programas de educaci?n sexual que se imparten en las escuelas. Los padres de familia deben cumplir con su responsabilidad de exigir una educaci?n de calidad para sus hijos e hijas, la cual implica una formaci?n en valores morales.

7. Nos duele que la poblaci?n no tenga acceso adecuado a la atenci?n m?dica esencial y que el conflicto hospitalario siga sin obtener una soluci?n de fondo.

8. La infiltraci?n del crimen organizado y del narcotr?fico en las instituciones del Estado y en particular en el Poder Judicial parece cada d?a mayor, como lo aseguran funcionarios del Estado y analistas pol?ticos. La institucionalidad del Estado, el r?gimen de derecho y legalidad y en consecuencia la paz y la convivencia en justicia est?n en alto riesgo.

9. Sin embargo tres son los procesos sociales que queremos se?alar como los m?s significativos, porque afectan en el momento actual de manera especial a la poblaci?n del pa?s:

La violencia que destruye la vida se manifiesta en los numerosos asesinatos, en los que mujeres y ni?os ocupan una proporci?n inusual hasta ahora. Esta violencia en parte tiene su ra?z en la infiltraci?n del narcotr?fico y el crimen en la sociedad urbana y rural. Esta violencia crece desmedida por la certeza de la ineficiencia de las instituciones correspondientes para identificar a los responsables de los cr?menes y de los tribunales para condenarlos. A esto se a?aden las muertes causadas por negligencia de conductores imprudentes de medios del transporte p?blico.
La crisis bancaria y del sistema financiero se concret? en el cierre de dos bancos, en la escasez de papel moneda y en los rumores de quiebra y cierre de otros bancos. Hay sospecha de que esto haya sido efecto de delitos o al menos de negligencia dolosa. El resultado es una incertidumbre generalizada que deteriora gravemente el clima del comercio, las inversiones y las finanzas del pa?s y afecta de manera m?s grave a los que tienen menos recursos y alternativas.
La campa?a electoral ha sido adelantada por los partidos pol?ticos, haciendo caso omiso de los plazos se?alados por la Ley Electoral y de Partidos Pol?ticos y las disposiciones del Tribunal Supremo Electoral. Aqu? se ve claramente una se?al de la poca voluntad de los pol?ticos para cumplir las leyes que regulan el ordenamiento de la sociedad.

Nuestra exhortaci?n

10. Queremos en primer lugar dirigir una palabra a los que sufren las consecuencias de esta situaci?n, a los que carecen de poder pol?tico y econ?mico, al pueblo sencillo y sufrido de cada d?a. No debemos dejarnos vencer por el mal. Aunque la violencia nos circunde, no debemos dejar que entre en nuestra mente, en nuestros hogares, en nuestras comunidades. Mantengamos los valores de respeto a la vida, el respeto a la dignidad de nuestro pr?jimo. Hemos sido creados a imagen de Dios y hemos sido redimidos por Cristo. Ese pensamiento debe ayudarnos a mantenernos firmes en la pr?ctica del bien. Debemos esforzarnos por realizar aquellos actos de solidaridad y de apoyo que har?n que nuestras comunidades mantengan un rostro humano en medio de la agresi?n, el robo y el asesinato. "No te dejes vencer por el mal, antes bien, vence al mal a fuerza de bien" (Romanos 12,21).

11. La crisis bancaria ha resultado en la p?rdida del fruto del trabajo y de la seguridad financiera de muchas familias y personas, sobre todo de las que hab?an reunido un capital o realizado un ahorro con gran esfuerzo. De este da?o, directa o indirectamente, todos hemos sufrido las consecuencias. Los Obispos queremos unir nuestra voz a la de tantos clientes bancarios perjudicados que claman justicia y piden el esclarecimiento de los hechos. Tambi?n urgimos a las autoridades financieras y bancarias del pa?s para que act?en con la mayor responsabilidad y transparencia para restituir la confianza en el sistema bancario, confianza de la que se beneficia toda la sociedad y es esencial para el desarrollo de la actividad econ?mica. A todos queremos alentar a la serenidad, a la b?squeda de informaci?n veraz y a evitar el p?nico, que de por s? puede ser tambi?n generador de crisis financieras.

12. La campa?a electoral adelantada hace que sea previsible la fatiga y el hast?o pol?tico de la poblaci?n cuando llegue el momento electoral. Esto no es bueno para el desarrollo de las elecciones. Por otra parte, la aprobaci?n de la descentralizaci?n de las mesas electorales sin el suministro del dinero correspondiente para ejecutarla es una muestra de incoherencia pol?tica. Se crea as? una innecesaria incertidumbre electoral.

Las elecciones son el momento en que la ciudadan?a tiene la oportunidad de pronunciarse. Es necesario aprovechar el tiempo que a?n queda para el empadronamiento. Todo ciudadano debe participar en el evento electoral para indicar su opci?n. Pedimos a todos que no se dejen llevar de promesas sin fundamento, que miren el bien de todos y no el bien particular, que no se acepten sobornos econ?micos por el voto. En el momento oportuno, habr? que procurar informaci?n no s?lo sobre los programas de gobierno sino sobre la trayectoria ?tica de los candidatos.

La ense?anza de la Iglesia

13. La causa de estos des?rdenes sociales, pol?ticos y econ?micos no es otra que la falta de principios ?ticos en nuestra conducta personal y p?blica. Si cumplimos un c?digo de conducta moral fundado en el respeto a la dignidad y libertad de toda persona y en la b?squeda del bien com?n, promoveremos un humanismo integral, base y garant?a de una convivencia pac?fica. Esto ata?e a la acci?n tanto de los funcionarios del Estado como de los ciudadanos. La pr?ctica religiosa cristiana debe fortalecer ese cumplimiento. Una religi?n sin coherencia ?tica es superficial e inconsistente.

14. Recientemente el Papa Benedicto XVI, con ocasi?n de la Jornada Mundial de la Paz dec?a en su Mensaje: "El conjunto de reglas de actuaci?n individual y de relaci?n entre las personas en justicia y solidaridad est? inscrito en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. La paz es una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino" (3). Y a?ad?a: "El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder pol?tico, tecnol?gico o econ?mico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados" (4).

15. Es necesario recuperar la conciencia ?tica que se funda en las exigencias de la persona considerada como individuo y como miembro de la comunidad humana. Nuestra fe cristiana nos ense?a que hombres y mujeres hemos sido creados a imagen de Dios y que el Hijo de Dios se ha hecho uno de nosotros. Este es el fundamento de toda ?tica humanista y cristiana. El olvido de este principio en todos los ?mbitos del quehacer p?blico y privado es la ra?z de los des?rdenes que nos afectan, nos entristecen y nos atemorizan.

16. Hacemos un llamado y una exhortaci?n tanto a cat?licos como a hombres y mujeres de buena voluntad para que asumamos con responsabilidad moral nuestra tarea y misi?n en la sociedad. La conversi?n es posible con la gracia de Dios y la buena voluntad. Como cristianos no perdemos la esperanza de que el futuro puede ser mejor.

17. Por ello hacemos oraci?n y pedimos a Dios, Padre de Nuestro Se?or Jesucristo, que nos ilumine con su Esp?ritu. Que la intercesi?n de Santa Mar?a, Madre de Dios, nos conceda la confianza y la voluntad para actuar siempre llenos de esperanza.

Guatemala, 26 de enero de 2007
Publicado por verdenaranja @ 23:33  | Hablan los obispos
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