Lunes, 05 de febrero de 2007
ZENIT publica la presentaci?n un estudio del Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) del Centro de Investigaci?n y Desarrollo Empresarial (CIDE) de la Universidad Abad Oliva CEU, sobre la importancia del matrimonio, la paternidad, la maternidad y el parentesco para el Estado de bienestar y el crecimiento econ?mico.



La sociedad experimenta un conjunto de problemas y disfunciones de las instituciones consideradas insustituibles socialmente valiosas (IISV) como el matrimonio, la paternidad, maternidad y descendencia y las relacionadas con estas. En este contexto se da la contradicci?n de que en vez de legislar para intentar reducirlos, el cuerpo jur?dico los eleva a rango de canon y de modelo deseable, de forma que aquello que s?lo deber?a ser considerado la consecuencia legal del ejercicio de la libertad personal, pero que no acontece positivo desde la perspectiva social, es convertido en norma sancionada por la ley e incluso potenciado. Es una obviedad que en raz?n de un modelo socialmente deseado, un elevado n?mero de actividades ejercidas est?n intervenidas y limitadas porque existe una idea de valor social previo que determina la limitaci?n o por el contrario su reconocimiento legal. El fumar es libre pero socialmente inconveniente y por lo tanto limitado, pese a que durante muchos a?os se ha considerado inocuo y es fuente importante de ingresos para el Estado. Existe, por lo tanto, por parte de los poderes p?blicos y medi?ticos un criterio moral sobre qu? es deseable o no para la colectividad, y la mera existencia de un fen?meno social, no presupone su aceptaci?n como valioso. Esta manera de juzgar la realidad no se aplica en la concepci?n que gu?a el matrimonio, la paternidad, la familia y por extensi?n el parentesco, que tienden a ser menos valorados pese su valor para la sociedad, para el crecimiento econ?mico y para el estado del bienestar, como expone el estudio.

Los contenidos.

En la primera parte el estudio se definen los conceptos de matrimonio y familia, poniendo ?nfasis en el hecho de que la estructura b?sica de la sociedad es el matrimonio. Este hecho contin?a siendo la base, con un aumento de la viudedad ocasionada por la mejora de la esperanza de vida, as? como tambi?n del n?mero de familias monoparentales dada la mayor abundancia de las rupturas matrimoniales. En un plano diferente, se da la recuperaci?n de la vieja forma de la cohabitaci?n (parejas de hecho). En este sentido no se puede hablar de ?familias tradicionales? y de ?nuevas familias?, porque la estructura ?tradicional? es num?ricamente la familia: matrimonio y viudedad por una parte; familias monoparentales fruto de un matrimonio desestructurado, por lo tanto una disfunci?n de la pareja, y parejas de hecho; cohabitaci?n, una f?rmula de convivencia que obviamente no tiene nada de nueva, sino que acompa?a al matrimonio desde sus inicios. Por lo tanto y con propiedad, s?lo cabe referirse a las nuevas familias como a las familias reconstituidas provenientes de una ruptura anterior -y que por lo tanto tambi?n tienen su origen en el matrimonio o la cohabitaci?n; la novedad radica en la ley del divorcio que permite el nuevo matrimonio y los matrimonios homosexuales, estos s? realmente nuevos. Lo que si es nuevo es la voluntad pol?tica de institucionalizar un comportamiento por el simple hecho de existir como realidad social, y considerar las disfunciones de las instituciones sociales por primera vez en la historia, no como tendencias a reducir y limitar, sino como realidades a institucionalizar y fomentar. En realidad, lo que est? sucediendo es que la idea de lo "nuevo" oculta la destrucci?n de la infraestructura social que hace posible el modelo social y econ?mico que denominamos occidental. El estudio lo considera totalmente desacertado dado que el modelo estructural sobre el que se asienta la sociedad parte del matrimonio: a partir de ?l se articulan relaciones ascendentes, colaterales y descendentes de consanguinidad -las m?s numerosas-, y de afinidad. Este conjunto amplio es el parentesco, que junto con la dinast?a tiene una importancia insustituible en la articulaci?n de la sociedad y su actividad econ?mica, puesto que mientras que el matrimonio constituye el productor primario de capital social por la v?a de la descendencia y su educaci?n, el parentesco es la red secundaria que lo multiplica. El estudio destaca que la confusi?n radica en que, en parte, y debido precisamente a su abundancia ?natural?, los poderes p?blicos hoy se inclinan a actuar y legislar como si la alteraci?n de sus estructuras y finalidades no tuviera importancia, como si en un ejercicio m?gico la asignaci?n del nombre ?matrimonio? a la uni?n entre dos personas del mismo sexo, o del ?modelo familiar? a una familia desestructurada, ya comportara que dispongan de los mismos atributos generadores de beneficios sociales que el matrimonio y la familia funcional, sostenible.

En realidad, cuando se utiliza el concepto de ?nuevas familias?, se est? refiriendo a un grupo heterog?neo donde no necesariamente todos sus componentes pueden ser calificados de nuevos, sino que su com?n denominador radica en otro punto: la mayor?a tienen su desarrollo y finalidad situado en el imperio del deseo o en la ruptura. Es decir, en la supremac?a de la desvinculaci?n por encima de la solidez del compromiso. Esta no es la condici?n real de la familia, el desarrollo de la cual obedece a l?gicas vinculadas y dotadas de un mayor compromiso personal y, por lo tanto, generadoras de confianza. En cambio, la exclusividad del deseo, el hecho de que haya logrado la condici?n de hiperbien, est? en el fundamento del n?mero de rupturas. La estrategia de la sanci?n legal como mecanismo para conquistar la ?normalidad? de las pulsiones del deseo es lo que subyace tras estos planteamientos, y malogra la infraestructura social que componen las IISV, concretamente las ligadas con la paternidad y la maternidad: si el matrimonio como v?nculo fuerte y estable ya no tiene como funci?n singular la descendencia y el compromiso personal y social con su educaci?n, si ya no es esto lo que se?alan las leyes, la cuesti?n es clara: ?cu?l es entonces la instituci?n social que tiene como finalidad fundamental esta misi?n? La erosi?n del concepto de pareja estable comprometida ante la sociedad y con voluntad de descendencia, hace que el comportamiento de los individuos se vea sustancialmente modificado, porque el marco de referencia b?sico e insustituible, matrimonio-padre-madre-hijos, se pierde.

A continuaci?n el estudio hace un repaso a la actual problem?tica relacionada con la natalidad y el envejecimiento de la poblaci?n, con especial ?nfasis en la cultura antinatalista de Espa?a y Catalu?a, que se explica por razones socioecon?micas, el impulso consumista, el aborto y la nueva versi?n del divorcio, especialmente este ?ltimo, dado que el matrimonio pasa a ser un contrato que puede ser disuelto unilateralmente sin alegar ninguna causa, a la vez que se rechaza la conciliaci?n y la mediaci?n en caso de conflicto en el marco de la Ley de Protecci?n Integral contra la Violencia de G?nero. As? pues, se considera que la legislaci?n espa?ola va contra una instituci?n que no tan s?lo ocupa un papel vital en el traspaso del trabajo de una generaci?n a otra, sino que tambi?n protege y vela por los hijos, es una forma de cooperaci?n social y econ?mica, y regula la actividad sexual. El matrimonio socialmente deseable, el modelo sostenible, y la familia, vienen definidos por la uni?n de un hombre y una mujer con vocaci?n de permanencia, abiertos a la descendencia y con capacidad de educarla, formalizada en un pacto jur?dico, de naturaleza religiosa o civil. Esta uni?n expresa, por lo tanto, una vinculaci?n fuerte personal y p?blica, ordenada por su misma naturaleza al bien del c?nyuge y de la descendencia.

Este modelo est? relacionado con la concepci?n y sistema de valores que han hecho posible la organizaci?n econ?mica fundamentada en la empresa privada y la econom?a de mercado, la perspectiva del largo plazo, la educaci?n de los hijos y el estado del bienestar. El concepto de sociedad entendida como una colectividad organizada de personas que habitan en un territorio com?n, que cooperan en grupo en la satisfacci?n de las necesidades fundamentales, compartiendo una cultura com?n y funcionando como unidad social distinta, no puede existir en buenas condiciones sin el matrimonio estable y la descendencia, de forma que en la medida en que las disfunciones aumentan, tambi?n lo hacen los costes sociales y la p?rdida de capacidad econ?mica.

La naturaleza de las Instituciones Insustituibles Socialmente Valiosas.

Estas instituciones que merecen el calificativo de valiosas y que no pueden ser reemplazadas por ninguna otra, pueden ordenarse en tres niveles diferentes.

La instituci?n fundante de la sociedad es el matrimonio. ?l es la ?nica IISV que tiene la capacidad primaria b?sica de generar descendencia y prepararla, conducirla, esto es, educarla para su mejor participaci?n en la sociedad. Por lo tanto, la sociedad depende de esta fuente primaria en exclusiva. Hist?ricamente el matrimonio se justifica y explica por su capacidad de dar paso a las instituciones de la paternidad, maternidad, filiaci?n y fraternidad, por la v?a de la descendencia. El matrimonio es jur?dicamente un contrato y, como tal, con derechos y deberes rec?procos que tiene la finalidad social de fijar las relaciones estables entre un hombre y una mujer con vistas a la procreaci?n. Su fijaci?n jur?dica es exactamente la descendencia. Si este hecho no define la naturaleza del matrimonio, ya no es la causa necesaria, entonces el matrimonio como instituci?n fundante de la sociedad deja de existir aunque se mantenga el nombre. La capacidad hist?rica del matrimonio acontecido familia, una variable vinculada al progreso t?cnico y por lo tanto a la productividad total, unido a la conciencia social, es lo que ha hecho posible el estado del bienestar de Europa, una de sus especificidades de vocaci?n universal m?s positivas. A partir del matrimonio se articulan el resto de IISV de car?cter primario, como la paternidad y maternidad, la familia, fraternidad, el parentesco y la dinast?a.

Sobre aquella estructura primaria se generan y se ordenan las otras instituciones sociales valiosas e insustituibles. Se trata de la escuela, las confesiones religiosas, la comunidad de trabajo que hoy denominamos empresa, la comunidad de vida: el barrio, pueblo, ciudad; la comunidad nacional. Todas ellas son previas al Estado e independientes de ?l. El Estado no puede tener la pretensi?n de actuar sobre la naturaleza de las instituciones de primero y segundo orden y transformarlas porque su origen y desarrollo no est? en las leyes parlamentarias sino en la historia, la tradici?n, el derecho natural y el derecho consuetudinario.

El estudio contin?a analizando las relaciones entre la econom?a y la familia. Una mirada a la historia econ?mica y a la situaci?n de muchos pa?ses de hoy, revela precisamente la importancia de los negocios familiares. M?s de las tres cuartas partes de las empresas registradas en el mundo industrializado son negocios familiares y, en Europa, algunas de estas incluyen empresas verdaderamente importantes. Hay una estrecha relaci?n entre el dinamismo econ?mico y empresarial, la inversi?n a largo plazo y la capacidad de emprender proyectos importantes, la disponibilidad de ahorro para financiarlos, lo que implica un cierto grado de frugalidad, al menos relativa, y el pago puntual. Naturalmente como no se trata de un proceso ?m?gico? la raz?n de estas virtudes econ?micas no est? en el nombre de la cosa, es decir a qu? le llamemos ?matrimonio?, sino en la capacidad de la instituci?n que designamos con este nombre para desarrollar determinadas funciones y generar un determinado sistema de valores.

Descendencia y dinamismo econ?mico.

El dinamismo econ?mico de una sociedad depende del horizonte temporal de sus decisiones. Cuanto mayor sea ?ste, mayor ser? el ahorro, menor el tipo de inter?s y mayor la inversi?n en I+D y la inversi?n de capital. Para que exista una cultura del largo plazo en una econom?a de mercado es necesaria la existencia de una concepci?n din?stica; es decir, la proyecci?n de la familia a lo largo del tiempo por la v?a de la descendencia. De este modo, se concluye que la mejor estrategia para dinamizar la econom?a a largo plazo es la propia natalidad: la que surge de matrimonios estables que apuestan por la continuidad, es decir, por el futuro y que tienen una perspectiva din?stica, m?s o menos expl?cita. Y la mejora de la natalidad exige unas condiciones de conciliaci?n de la vida laboral y familiar importantes, que en Espa?a no se han producido, ni los gobiernos auton?micos han manifestado ning?n inter?s en promover, as? como servicios de asistencia, empezando por el m?s elemental de todos como es la guarder?a.

C?mo es bien sabido, la econom?a de mercado necesita un elevado margen de confianza y una planificaci?n estrat?gica a largo plazo. Por lo tanto, si el ?nico horizonte vital posible es el de mi satisfacci?n, nadie plantar? un roble, ni prevalecer? la investigaci?n, ni la democracia sabr? hacer frente a los problemas de largo plazo, porque cada vez m?s se concentrar? en aquello m?s inmediato pese a no ser lo m?s importante. Si se altera la antropolog?a de la caracterizaci?n hombre-mujer como la ?nica identitaria de la especie humana, toda la concepci?n subsiguiente y el sistema de relaciones que construye se degrada, y con ?l, el sistema econ?mico.

Con el debilitamiento del v?nculo conyugal, algunos factores fundamentales entran en quiebra: la capacidad de decidir a largo plazo y la confianza, en cuanto que atributo b?sico de una sociedad para que pueda producirse y disponer de capital social. En este punto, se apunta la relaci?n entre el declive del parentesco y la p?rdida de capital social y su ulterior efecto sobre la producci?n en raz?n de las pautas de confianza, participaci?n y responsabilidad en que educa la familia, y que son necesarias para un buen funcionamiento de las empresas y de la econom?a de mercado. La educaci?n que se recibe en el marco familiar es vivencial y experimental. Es fijada en los propios c?digos de conducta y transmitida mayoritariamente por el ejemplo m?s que por el discurso. Esta es la raz?n que hace tan dif?cil que esta funci?n pueda ser suplantada de manera general por la escuela, al menos en los t?rminos actuales, y especialmente por las escuelas sin ideario. El sistema escolar no puede sustituir la p?rdida de capital social que se produce por las disfunciones de las instituciones del matrimonio, la paternidad y la maternidad.

La amplificaci?n de las disfunciones: ideolog?a de la desvinculaci?n y perspectiva de g?nero.
En la segunda parte el estudio se aborda la cultura de masas y, concretamente, la ideolog?a de la desvinculaci?n. La doctrina desvinculada considera que la auto realizaci?n individual s?lo es posible por la v?a de la satisfacci?n del deseo individual. El deseo es visto como la manifestaci?n de la autenticidad humana y, por lo tanto, debe ser respetado estrictamente, porque de lo contrario se limita la libertad, m?s exactamente la autonom?a personal. A la ideolog?a de la desvinculaci?n se a?ade una descripci?n de la ideolog?a de g?nero o feminismo de g?nero, ideolog?a esta que, a imitaci?n del marxismo, se declara auto explicativa y omnicomprensiva de la sociedad y la historia, sostiene que la mujer est? presa en un sistema patriarcal opresivo, y deriva en la pr?ctica pol?tica en un movimiento antihombre. La fracasada ley espa?ola de Protecci?n Integral contra la Violencia donde la condici?n masculina est? discriminada, y la conciliaci?n expresamente prohibida, es un ejemplo de ello. Considera esta teor?a que la mujer ha de identificar sus intereses como mujer, antes que sus deberes personales hacia la familia, esto es, hacia el v?nculo. Es evidente que una dial?ctica de este tipo por parte del hombre y la mujer hace inviable el matrimonio, porque cada parte no busca la cooperaci?n sino que primero antepone el propio beneficio en una variante del juego del prisionero. La ideolog?a de g?nero sostiene que es sobre el matrimonio, la familia, la escuela y la Iglesia donde hay que centrar la acci?n de ?deconstruir?, porque en ellas radica la raz?n objetiva de la existencia de las clases, y no en los modos de producci?n, que es su segunda derivada. En realidad, la tesis ?ltima es muy simple: el sexo implica desigualdad. Los hombres no disfrutar?an del privilegio masculino si no hubiera ?hombres?. Y las mujeres no ser?an oprimidas si no existiera la ?mujer?. Acabar con el sexo/g?nero es acabar con el patriarcado y por lo tanto con la injusticia. El trasfondo com?n, y este es un aspecto a subrayar, no es el de ?la aceptaci?n? social de otras formas de relaci?n sexual, sino el considerar intr?nsecamente negativa la heterosexualidad con roles ajustados al sexo y hacerla sin?nima de dominaci?n machista. En realidad, la heterosexualidad es percibida desde la perspectiva de g?nero, como una consecuencia de la condici?n masculina y por este hecho, opresora. Su finalidad profesa es la eliminaci?n de la familia biol?gica para, de este modo, suprimir la represi?n social. No hay ninguna duda de que la familia, la que denominan ?tradicional? en el sentido de ?biol?gica? y ?patriarcal? es vista en t?rminos extremadamente perjudiciales, fuente de represi?n y causa de la violencia, especialmente contra la mujer. Esta concepci?n no solamente persigue modificar radicalmente el matrimonio, convirti?ndolo en una experiencia m?s, sino tambi?n la paternidad, la maternidad y el parentesco. El primero para liquidar el sentido y necesidad del dualismo sexual, el segundo para relativizar el parentesco biol?gico y fomentar el denominado parentesco cultural. Es evidente que una ideolog?a que promueve que ?no existe un hombre natural o una mujer natural, que no hay conjunci?n de caracter?sticas o de una conducta exclusiva de un solo sexo, ni siquiera en la vida ps?quica". As?, ?la inexistencia de una esencia femenina o masculina nos permite rehusar la supuesta superioridad de uno u otro sexo, y cuestionar en lo posible si existe una manera natural de sexualidad humana?, es incompatible con la concepci?n del matrimonio, la paternidad, la maternidad y la familia: ?La responsable de los problemas es la familia porque es el ?mbito donde se aprende a confundir las diferencias entre hombres y mujeres con las desigualdades entre inferiores y superiores.? ?La violencia contra las mujeres es un aspecto estructural del sistema social?. ?La superioridad atribuida a los hombres se sustenta en el reparto desigual de actividades productivas y reproductivas entre hombres y mujeres. La divisi?n sexual del trabajo incluida la reproducci?n biol?gica privilegia a los hombres a la vez que se inculca en todos los ?mbitos adecuados para reproducir la divisi?n mencionada?. ?La violencia no se debe s?lo a las caracter?sticas singulares y patol?gicas de una serie de individuos, sino que es una forma cultural de definir las identidades entre hombres y mujeres?.

Sus consecuencias sobre la descendencia son evidentes: ?Para ser efectivos a largo plazo, los programas de planificaci?n familiar deben buscar no s?lo reducir la fertilidad dentro de los roles de g?nero existentes, sino m?s bien cambiar los roles de g?nero con objeto de reducir la fertilidad".

Las leyes que fomentan las disfunciones sociales.

En la tercera parte se estudian los aspectos de la legislaci?n vigente que generan las disfunciones sociales de parentesco.

En este sentido, se trata de un cambio radical sobre los fundamentos, que a la vez y como no puede ser de otra manera, tendr? a medio y largo plazo efectos contundentes sobre la estructura social y econ?mica. Entre estos cambios destaca la Ley de Protecci?n Integral de la Violencia de G?nero, donde el hombre es condenado a mucha m?s pena por un mismo delito, no en funci?n de un agravante, sino por su propia naturaleza masculina; la prohibici?n de la conciliaci?n en las crisis de pareja; las condiciones previas que hacen posibles las IISV se asientan sobre la condici?n objetiva de la naturaleza biol?gica del ser humano constitutivamente dividido entre hombres y mujeres, s?lo entre hombres y mujeres, y esto ahora se niega. Y es as? porque la post izquierda espa?ola ha encontrado en los grupos feministas de la ideolog?a de g?nero, del homosexualismo pol?tico y sus reivindicaciones, el suced?neo de la clase obrera a la vez oprimida y portadora del cambio hist?rico. Los cambios legales afectan al significado y pr?ctica del qu? es ser hombre y mujer, y por lo tanto, del ser persona, del qu? significa ser padre y madre y sus deberes y obligaciones y funciones sociales, del qu? representa la filiaci?n y la p?rdida de sus derechos ante el deseo. Implica la destrucci?n del sentido del matrimonio y, como consecuencia, de su papel fundante de la sociedad y, por extensi?n, de la familia, que tambi?n queda como una realidad ?abierta? a cualquier interpretaci?n y nueva propuesta. ?Familia? es ya cualquier agregaci?n de personas. La situaci?n espa?ola actual se caracteriza precisamente porque une una voluntad decidida de dinamitar las instituciones sociales, dot?ndolas de un nuevo significado, con la carencia de un proyecto de sociedad basado en esta nueva orientaci?n. Se altera, se destruye, se producen unos discursos rellenos de t?picos, pero no hay ninguna formulaci?n de cu?l es el modelo de llegada.

Finalmente, el estudio acaba con una serie de conclusiones sobre los efectos de la legislaci?n elaborada en el marco de la ideolog?a de g?nero y de la cultura del deseo, y que pueden resumirse como sigue:

--La instituci?n del padre y la madre y la realidad biol?gica hombre-mujer pasan a un segundo t?rmino, sustituidos por los ?progenitores? y ?c?nyuges? asexuados en cuanto a concepto, y abiertos a cualquier pr?ctica sexual.

--Las mujeres dejan de ser valoradas ?per se?, y pasan a formar parte de una ?clase? y ser presentadas en bloque.

--Constituir? un paso muy definido hacia la configuraci?n legal de la teor?a de que no existen hombres y mujeres sexualmente hablando, sino m?ltiples opciones sexuales.

--Se deja vac?o de sentido el matrimonio: un contrato que por definici?n puede ser est?ril y disuelto por deseo unilateral, es una forma de convivencia confusa, d?bil e inestable.

--La ley que regula la reproducci?n asistida es un prototipo de pol?tica del deseo: el sujeto de protecci?n, el embri?n primero, y el hijo despu?s, pasan a un plan secundario: s?lo cuenta el deseo de ser madre.

--La ley org?nica de la educaci?n pertenece parcialmente a este bloque, en la medida que contin?a evitando la introducci?n de la cultura del esfuerzo, del trabajo, y el principio de autoridad en la escuela, como concepci?n general; es decir, rechaza todo aquello que para el marco referencial de la pol?tica del deseo presenta una contradicci?n inasimilable.

Los efectos.

B?sicamente son de dos clases:
Los que alteran el funcionamiento de la sociedad y se expresan en la crisis escolar, la violencia entre los j?venes y adolescentes, la expansi?n de la droga, el crecimiento de las enfermedades sexuales y el aborto, la inseguridad, etc. generadoras de infelicidad en el plano personal y costes sociales crecientes en el colectivo.

Los de incidencia econ?mica relacionados sobre todo con la formaci?n de capital social y la productividad total en su dimensi?n ligada a la tasa de progreso t?cnico.
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