Lunes, 05 de febrero de 2007
ZENIT publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI el domingo, 4 de Febrero de 2007, al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy se celebra en Italia la Jornada por la Vida, promovida por la Conferencia Episcopal sobre el tema ?Amar y desear la vida?. Saludo cordialmente a cuantos se han congregado en la plaza de San Pedro para testimoniar su compromiso a favor de la vida, desde la concepci?n hasta el ocaso natural. Me uno a los obispos italianos para renovar el llamamiento lanzado varias veces tambi?n por mis venerados predecesores a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que acojan el grande y misterioso don de la vida. La vida, que es obra de Dios, no debe negarse a nadie, ni siquiera al m?s peque?o e indefenso nascituro, y mucho menos cuando presenta graves discapacidades. Al mismo tiempo, haciendo eco a los pastores de la Iglesia en Italia, invito a no caer en el enga?o de pensar que se puede disponer de la vida hasta ?legitimar su interrupci?n con la eutanasia, enmascar?ndola quiz? con un velo de piedad humana?.

En la di?cesis de Roma comienza hoy la ?Semana de la vida y de la familia?, ocasi?n importante para rezar y reflexionar sobre la familia, que es ?cuna? de la vida y de toda vocaci?n. Sabemos bien que la familia, fundada en el matrimonio, constituye el ambiente natural para el nacimiento y para la educaci?n de los hijos, y por tanto para asegurar el porvenir de toda la humanidad. Sin embargo, sabemos tambi?n que atraviesa una profunda crisis y que tiene que afrontar numerosos desaf?os.

Por tanto, es necesario defenderla, tutelarla y valorarla en su car?cter ?nico e irrepetible. Si este compromiso compete en primer lugar a los esposos, tambi?n es prioritario deber de la Iglesia y de toda instituci?n p?blica apoyar a la familia a trav?s de iniciativas pastorales y pol?ticas, que tengan en cuenta las necesidades reales de los c?nyuges, de los ancianos y de las nuevas generaciones.

Un clima familiar sereno, iluminado por la fe y por el santo temor de Dios, favorece adem?s el surgimiento y florecimiento de vocaciones al servicio del Evangelio. Me refiero en particular, no s?lo a quienes est?n llamados a seguir a Cristo en el camino del sacerdocio, sino tambi?n a los religiosos, a las religiosas, a las personas consagradas, a quienes recordamos el viernes pasado en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
Queridos hermanos y hermanas, recemos para que con un esfuerzo constante a favor de la vida y de la familia nuestras comunidades se conviertan en lugares de comuni?n y de esperanza, en las que se renueva, a pesar de las muchas dificultades, el gran ?s?? del amor aut?ntico a la realidad del ser humano y de la familia, seg?n el proyecto originario de Dios.

Pidamos al Se?or, por intercesi?n de Mar?a Sant?sima, que crezca el respeto por el car?cter sagrado de la vida, se tome cada vez mayor conciencia de las aut?nticas exigencias familiares, y aumente el n?mero de quienes contribuyen a realizar en el mundo la civilizaci?n del amor.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final del ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en seis idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola aqu? presentes, as? como a los que participan en esta oraci?n mariana a trav?s de la radio y la televisi?n. Pidamos a la Virgen Mar?a que nos ayude a responder con generosidad a la llamada de Cristo, para que lleguemos a ser verdaderos ap?stoles y testigos del evangelio de la salvaci?n para todos los hombres. ?Feliz domingo!
Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Habla el Papa
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