Mi?rcoles, 07 de febrero de 2007
Comentario al Evangelio, Mc 7,24-30, del jueves de la quinta semana del Tiempo Ordinario, scado el libro "Ens??ame tus caminos", de Guillermo Gu?ti?rrez.

JUEVES DE LA QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


La mujer madre. Una mujer cananea se acerca a Jes?s y en su humildad se considerar?a saciada con la ?nica raci?n de las migas ca?das de la mesa del banquete. Es una mujer de fe. No se considera digna de nada y lo que implora, como favor inmerecido, es una m?nima atenci?n de ese amor de Jes?s que es distribuido en abundancia a todos los hijos de Israel. Por su confesi?n de fe y humildad, esta mujer extra?a a la casa del fest?n, se convierte en hija del Padre con derecho a participar de pleno derecho en la abundancia del banquete. Como el caso del centuri?n (Mt 8,5-13) la fe de esta mujer arranca de Jes?s un elogio y un milagro, que estaba como fuera de programa. La fe no es patrimonio exclusivo de nadie. Es don de Dios que fructifica en obras y actitudes donde encuentra corazones bien dispuestos. Siempre han existido malos creyentes y buenos paganos. S?lo Dios lee en el coraz?n y sabe qui?nes le pertenecen.

La salvaci?n de Dios se ofreci? primero a los jud?os y despu?s a los paganos. Jes?s sufr?a ?l mismo al ver sufrir y tuvo sin duda que reprimir sus sentimientos para limitar su acci?n a la peque?a parcela de Israel, en obediencia a los proyectos del Padre. Sus disc?pulos deben encontrar en el episodio de la mujer cananea un tema de reflexi?n. Hay buenos sentimientos que pueden, quiz? deben, ser sometidos a las exigencias de un plan superior dentro del marco de una acci?n de conjunto. Un plan de acci?n ordenado puede demostrarse m?s eficaz que muchas acciones circunstanciales aisladas.
Por la intervenci?n de Mar?a adelant? Jes?s la hora de sus milagros en Can?. Por la oraci?n de una madre obra Jes?s este milagro fuera del marco del territorio de Israel. Por las oraciones de una madre encontr? el joven Agust?n el camino de Dios... No sabemos cu?ntos hijos se han salvado por la oraci?n de las madres, ni cu?ntas madres han abdicado del deber de pedir a Dios por sus hijos. ?Habr? alguna vez razones para desistir? Nunca se deja de ser padre, ni se puede estar seguro de haber agotado todas las posibilidades, ni se sabe d?nde y c?mo empieza la acci?n de la gracia de Dios.
Publicado por verdenaranja @ 22:37  | Espiritualidad
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