Mi?rcoles, 07 de febrero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.

El Papa habla de ecolog?a


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 4 de febrero de 2007


En ocasiones hay quien afirma que la Iglesia est? alejada de la realidad, que no est? comprometida con su tiempo, que se encierra en cuestiones teol?gicas o muy particulares, olvidando los grandes temas que preocupan al futuro de la Humanidad. Quien as? habla demuestra un gran desconocimiento de los m?ltiples pronunciamientos de la Santa Sede en foros internacionales como la ONU, la FAO, o las cartas del Santo Padre que aportan la luz de la Iglesia en un mundo repleto de contradicciones por algunas formas destructivas del desarrollo salvaje basado en el enriquecimiento r?pido.
Un concepto inhumano de desarrollo industrial genera fricciones, conflictos y guerras porque no tiene inconveniente en admitir pr?cticas gravemente inmorales, como son la destrucci?n del ambiente, su uso impropio y ego?sta, o el acaparamiento violento de los usos de la tierra.

En su ?ltimo Mensaje de la Paz, Benedicto XVI aborda tambi?n la dimensi?n ecol?gica en la b?squeda de la paz. El reconocimiento de la ecolog?a natural, humana y social, pone un s?lido freno al af?n de muchos por dominar y manipular tanto el medio natural como la propia corporalidad humana, trat?ndolas como objetos de usar y tirar. Una actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva da?os a la convivencia humana, y viceversa.

El verdadero desarrollo atiende a todos los aspectos de la ecolog?a porque cuida la dimensi?n moral y religiosa de las personas y los pueblos, y no se limita al aspecto t?cnico o econ?mico. Cuando se proponen modelos de desarrollo que no son integrales, que no abarcan todas las dimensiones del ser humano, se produce un crecimiento econ?mico unilateral y, por tanto, se termina fomentando la capacidad destructiva del hombre.

En un lenguaje abierto a todas las experiencias de fe, Benedicto XVI se?ala que hay un nexo inseparable entre la paz y la creaci?n, y la paz y los hombres, porque una y otra presuponen la paz con Dios. Y nos propone el ejemplo de San Francisco de As?s para reconocer que la paz con Dios genera una multiforme ecolog?a de la paz que abarca a todas las criaturas, incluidos los decisivos momentos de dolor y de muerte por los que tiene que pasar todo ser humano.

La relaci?n entre la ecolog?a natural y la humana y social se hace f?cilmente comprensible ante el problema cada d?a m?s grave del abastecimiento energ?tico. Benedicto XVI recoge el dilema en el que hoy nos encontramos: la entrada con pujanza de nuevas naciones en la producci?n industrial ha incrementado las necesidades energ?ticas y ha provocado una competitividad sin precedentes ante los recursos disponibles. Como consecuencia, las regiones del planeta que viven a?n en condiciones de gran atraso han visto bloqueado su desarrollo por la subida de los precios de la energ?a.

La exclusi?n de personas y pueblos de las v?as de desarrollo siempre se ha transformado en una grave amenaza para la paz. Si la escasez de abastecimiento energ?tico impone un desarrollo precario o una ausencia de desarrollo, se provocar?n nuevas injusticias y antagonismos, frente a las cuales no sabremos c?mo reaccionar?n los excluidos de esta competici?n.

S?lo se podr? solucionar el problema de abastecimiento energ?tico justo si se respeta el v?nculo entre el respeto por la naturaleza y la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones unas relaciones verdaderamente humanas, en las que siempre se est? atento a la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, al mismo tiempo que sean capaces de satisfacer sus aut?nticas necesidades.

Hemos de respetar la dignidad humana en todas sus dimensiones: personal, comunitaria, cultural, econ?mica, pol?tica, religiosa. Quienes se preocupan exclusivamente de uno de estos aspectos y se olvidan de los dem?s, nunca conseguir?n avanzar en el establecimiento de la paz. La paz es tambi?n fruto de un desarrollo verdaderamente humano, en el que nadie puede enriquecerse a costa de destruir el h?bitat del ser humano y sus condiciones de vida.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:57  | Hablan los obispos
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