Viernes, 09 de febrero de 2007
ZENIT publica el discurso que pronunci? Benedicto XVI el jueves, 8 de Febrero de 2007, al recibir en audiencia a los obispos amigos del Movimiento de los Focolares y a los obispos amigos de la Comunidad de San Egidio.


Venerados hermanos en el episcopado:

Os doy la bienvenida con gusto en esta audiencia especial y os saludo cordialmente a todos vosotros, que ven?s de diferentes pa?ses del mundo. Dirijo tambi?n un particular saludo a todos los que est?n aqu? con nosotros y que pertenecen a otras Iglesias.

Algunos de vosotros participan en la anual cita de los obispos amigos del Movimiento de los Focolares, que tiene por tema: ?Cristo crucificado y abandonado, luz en la noche cultural?. Aprovecho con gusto esta ocasi?n para enviar a Chiara Lubich mis mejores deseos y mi bendici?n, que extiendo a todos los miembros del Movimiento que ella ha fundado.

Otros participan en el IX Congreso de obispos amigos de la Comunidad de San Egidio, que afronta un argumento particularmente actual: ?La globalizaci?n del amor?. Saludo a monse?or Vincenzo Paglia, y con ?l al profesor Andrea Riccardi y a toda la Comunidad, que en el aniversario de su fundaci?n se reunir? esta noche en la Bas?lica de San Juan de Letr?n para participar en una celebraci?n eucar?stica solemne.

No tengo aqu? todos los nombres, pero saludo tambi?n a todos los queridos hermanos, obispos, cardenales, y de todo coraz?n a los queridos hermanos de la Iglesia ortodoxa.

Queridos hermanos en el episcopado, quisiera deciros ante todo que vuestra cercan?a a los dos movimientos subraya la vitalidad de estas nuevas agregaciones de fieles y manifiesta al mismo tiempo esa comuni?n entre los carismas que constituye un t?pico ?signo de los tiempos?.

Me parece que estos encuentros de carismas de la unidad de la Iglesia en la diversidad de los dones son un signo muy alentador e importante. La exhortaci?n postsinodal ?Pastores gregis? recuerda que ?las relaciones rec?procas entre los obispos van mucho m?s all? de sus encuentros institucionales? (n. 59). Es lo que sucede tambi?n en congresos como los vuestros, en los que se experimenta no s?lo la colegialidad, sino una fraternidad episcopal que encuentra en los ideales compartidos y promovidos por los movimientos un est?mulo para hacer m?s intensa la comuni?n de los corazones, m?s fuerte el rec?proco apoyo y m?s compartido el compromiso de mostrar la Iglesia como lugar de oraci?n y de caridad, como casa de misericordia y de paz.

Mi venerado predecesor, Juan Pablo II, ha presentado a los Movimientos y a las nuevas comunidades surgidas en estos a?os como un don providencial del Esp?ritu Santo a la Iglesia para responder de manera eficaz a los desaf?os de nuestro tiempo. Y vosotros sab?is que esta es tambi?n mi convicci?n. Cuando era profesor y despu?s cardenal tuve la oportunidad de expresar mi convicci?n: los movimientos son un don del Esp?ritu a la Iglesia. Y precisamente en el encuentro de los carismas muestran tambi?n la riqueza, tanto de los dones como de la unidad de la fe.

?C?mo olvidar, por ejemplo, la extraordinaria vigilia de Pentecost?s del a?o pasado, que fue testigo de la participaci?n conjunta de muchos movimientos y asociaciones eclesiales? Todav?a est? viva en m? la emoci?n experimentada al participar en la Plaza de San Pedro en una experiencia espiritual tan intensa.

Os repito lo que entonces les dije a los fieles, venidos de todas las partes del mundo, es decir, que la multiformidad y la unidad de los carismas y ministerios son inseparables en la vida de la Iglesia. El Esp?ritu Santo quiere la multiformidad de los Movimientos al servicio del ?nico Cuerpo que es precisamente la Iglesia. Y esto lo realiza a trav?s del ministerio de quienes ?l ha puesto para regir a la Iglesia de Dios: los obispos en comuni?n con el sucesor de Pedro.

Esta unidad y multiplicidad, que se da en el pueblo de Dios, se manifiesta en cierto sentido tambi?n hoy aqu?, al reunirse con el Papa muchos obispos, cercanos a dos movimientos eclesiales diferentes, caracterizados por una fuerte dimensi?n misionera.

En el rico mundo occidental, en el que tambi?n est? presente una cultura relativista y en el que no falta al mismo tiempo un difundido deseo de espiritualidad, vuestros movimientos testimonian la alegr?a de la fe y la belleza de ser cristianos. Con una gran apertura ecum?nica en las grandes ?reas deprimidas de la tierra, comunican el mensaje de la solidaridad y se acercan a los pobres y a los d?biles con ese amor, humano y divino, que he querido presentar nuevamente a la atenci?n de todos en la enc?clica ?Deus caritas est?.

De la comuni?n entre los obispos y los movimientos puede surgir, por tanto, un v?lido impulso para un nuevo compromiso de la Iglesia en el anuncio y en el testimonio del Evangelio de la esperanza y de la caridad en todos los rincones del mundo.

El Movimiento de los Focolares, precisamente a partir del coraz?n de su espiritualidad, es decir, de Jes?s crucificado y abandonado, subraya el carisma y el servicio de la unidad, que se realiza en los diferentes ?mbitos sociales y culturales, como por ejemplo, en el econ?mico, con la ?econom?a de comuni?n?, y a trav?s de los caminos del ecumenismo y del di?logo interreligioso.

La Comunidad de San Egidio, al poner en el centro de su propia existencia la oraci?n y la liturgia, quiere hacerse cercana a quienes se encuentran en situaciones de pobreza y de marginaci?n social. Para el cristiano, el hombre, aunque est? alejado, no es nunca un extra?o.

Juntos podemos afrontar con un empuje m?s fuerte los desaf?os que nos interpelan de manera apremiante en este inicio del tercer milenio: pienso en primer lugar en la b?squeda de la justicia y de la paz y en la urgencia de construir un mundo m?s fraterno y solidario, a partir precisamente de los pa?ses de los que proced?is algunos de vosotros, y que sufren sangrientos conflictos. Me refiero especialmente a ?frica, continente que llevo en mi coraz?n y que espero que pueda experimentar finalmente un tiempo de paz estable y de aut?ntico desarrollo. El pr?ximo S?nodo de los Obispos africanos ser? seguramente un momento propicio para mostrar el gran amor que Dios siente por las queridas poblaciones africanas.

Queridos amigos: la fraternidad que existe entre vosotros y los movimientos de los que sois amigos os empuja a ?llevar mutuamente vuestras cargas? (G?latas 6, 2), como recomienda el ap?stol, sobre todo en lo que se refiere a la evangelizaci?n, al amor por los pobres y la causa de la paz. Que el Se?or haga cada vez m?s fecundas vuestras iniciativas espirituales y apost?licas.

Yo os acompa?o con la oraci?n y con gusto os imparto la bendici?n apost?lica a los que est?is aqu? presentes, al Movimiento de los Focolares y la Comunidad de San Egidio, y a los fieles confiados a vuestras atenciones pastorales.

[Traducc?n del original en italiano realizada por Zenit
Publicado por verdenaranja @ 23:15  | Habla el Papa
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