Viernes, 09 de febrero de 2007
Publicado en el Bolet?n n?mero 165, Octubre-Diciembre 2006, de Manos Unidas en la secci?n "ecos del sur".

Una argentina
en ?frica


Mar?a Silvia Florentino


Nacida en Argentina, esta religiosa,
Esclava del Sagrado Coraz?n de jes?s,
trabaja en la Misi?n Sagrado Coraz?n
de la ciudad de Parakou, en Benin.


L o m?o nunca fue el equilibrio, siempre busqu? los extremos, en un pa?s y en una ?poca donde cualquier exce?so pod?a convertirse en algo sumamente peligroso. Mis h?roes de la adolescencia fueron Jes?s, Gandhi, Mart?n Luther King y Nelson Mandela. Menos mal que la violencia no me atrajo nunca, aunque supe pelear, y mucho, por lo que quer?a. Me met? en muchos l?os, siempre ten?a una causa perdida entre mis manos, estaba alterada por alguna injusticia que salvar, me pod?an los sufrimientos de los dem?s, y empec? a darme cuenta de que los pol?ticos ment?an y de que no me llenaban las cosas que se pod?an comprar.

El Evangelio apareci? como la ?nica salida v?lida, verdadera, radical, sin violencia y justa; el amor al otro no era cosa de cobardes, pens? que era necesario jugarse la existencia por algo y no vi otra posibilidad que entregar mi vida para salvarla. Es cierto que entrar en una Congregaci?n religiosa parece reducir horizontes, pero yo no lo ve?a as?; quer?a libertad y por eso me hice Esclava.

?frica fue mi sue?o desde chica, primero como exploradora, viajera: descubrir culturas nuevas, horizontes y personas distintas... supon?a para m? un desaf?o especial. Despu?s, esto se ti?? de entrega, de necesidad personal de salir de lo rutinario, de saltar fronteras y de abrir caminos nuevos para la Iglesia y para el mundo. Mi Congregaci?n era inexperta en esto y fue un paso muy valiente la posibilidad que se nos ofre?ci? de abrir una misi?n en Benin.

Cuando se est? en un pa?s extranjero, peque?os detalles nos recuerdan a cada momento que somos de otro lado: un giro en las palabras, una costumbre que no entendemos, una determinada forma de reaccionar frente a las situaciones, puntos de vista... esas peque?as cosas de las que se entreteje toda nuestra vida. Pero cuando pasamos de ser espectadores a ser protagonistas, las cosas cambian.

En ?frica la gente es feliz... y yo quiero aprender a serlo tambi?n. Si nos ponemos a enumerar las dificultades por las que pasan, los problemas que deben sortear para sobrevivir, necesitar?amos muchas hojas y terminar?amos concluyendo que no son felices. Nada m?s lejos de la realidad. Se conforman con poco, son capaces de gozar de los peque?os gestos de todos los d?as; aqu? ver salir el sol es una maravilla, y en el tiempo de sequ?a se convierte en un verdadero espect?culo por los colores del cielo; las puestas del sol superan a las del cine y a los paisajes medi?ticos de los videos. Me pregunto si esto es poco o mucho. Y me respondo que es la vida misma vivida en serio, sin tantos adornos y necesidades creadas por una sociedad que nos impulsa a tener m?s para ser m?s.

Aqu?, la dimensi?n humana es lo primero, el otro es alguien de quien vale la pena ocuparse, la felicidad est? en el dar y el compartir... simplemente un poco de agua, un saludo, mi atenci?n, mi tiempo. Eso es lo que yo buscaba y aqu? lo encontr?.

Conocer y compartir con personas de culturas diferentes a la m?a me hace crecer como ser humano, me ayuda a descubrir valores y posibilidades en todas partes, me demuestra que Dios est? presente en todo y en todos de una forma oculta, silenciosa y permanente, que es posible pensar y ser distintos y, sin embargo, tener muchas cosas en com?n. Ciertamente, no es necesario estar en ?frica para descubrir esto. Simple-mente, este fue mi camino; si lo hubiera visto antes, en Argentina, a lo mejor muchas cosas hubieran sido distintas para m? y para los que me rodeaban. Pero... cada cual hace su camino, y este es el m?o.
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