Domingo, 11 de febrero de 2007
Art?culo publicado en el Bolet?n n?mero 165, Octubre-Diciembre 2006 de Manos Unidas.

Salvaguardar el ambiente es cuidar la vida

Manos Unidas, al final de este a?o, concluye el ciclo de tres campa?as dedicadas a los desaf?os que la globalizaci?n presenta para la vida de las poblaciones del Sur. A lo largo de los tres ?ltimos a?os, hemos reflejado en estas p?ginas lo que consideramos m?s urgente y determinante. Si la globalizaci?n no nos conduce a situaciones de bienestar e igualdad, algo est? fallando y debemos preguntarnos qui?nes son los responsables de que todav?a m?s de 1.200 millones de personas carezcan de las condiciones b?sicas de vida digna.

Y en el a?o 2006, declarado Ario interna-dona/ de /os Desiertos y /a Desertificaci?n, es in-dispensable referirnos al cuidado del ambiente no s?lo como "recurso" sino, y sobre todo, como "casa" de la vida. Nuestra casa com?n, a?o tras a?o, viene perdiendo su verdadero rostro, y se est? llenando de desiertos y de tierras ?ridas y semi?ridas, debido principalmente a la mano di-recta del hombre, al desarrollo desbocado que ha emprendido. El individualismo y el ego?smo campan por sus fueros al amparo de la euforia del progreso, de la prepotencia de los pa?ses industrializados, y de la ?tica de la autosuficiencia capitalista y materialista.

La reducci?n del ambiente al conjunto de recursos f?sicos naturales que el hombre puede explotar y dominar a su antojo, sin referencia a ninguna norma ?tica y jur?dica, s?lo en funci?n del consumo, la rentabilidad y el crecimiento econ?mico, hace que muchas relaciones econ?micas, pol?ticas, culturales y sociales carezcan de la necesaria orientaci?n al bien com?n. Esta concepci?n se manifiesta en tomar la naturaleza como un instrumento en las manos del hombre, capaz de proporcionarle recursos y energ?a ilimitados para gastar de manera ilimitada. Este consumismo destruye la relaci?n correcta del hombre consigo mismo, con los dem?s y con la naturaleza, y pone en peligro el futuro de las condiciones de vida digna para todos.

Cada d?a somos m?s conscientes de que el ambiente no se reduce a los recursos naturales, sino que se extiende a m?ltiples v?nculos entre lo humano y lo social. Todo lo que hacemos, especialmente en el ?mbito de la econom?a, en los lugares de trabajo y en la familia, y en el uso de las materias primas, tiene repercusi?n, para bien y para mal, en el ambiente. La cuesti?n eco/?gica es un problema global que afecta a todo el planeta y debe ser afrontada con soluciones globales. El hombre y la naturaleza est?n unidos en el mismo origen y destino. Pero el ser humano no es como los dem?s seres; es el interlocutor de Dios en la naturaleza. Hemos abusado del ambiente como recurso y hemos descuidado su dimensi?n como "casa" de todos. Trabajar por un desarrollo sostenible y por el uso equilibrado y equitativo de los recursos del planeta es condici?n indispensable para cumplir los Objetivos del Milenio, erradicar la pobreza extrema y el hambre, garantizar la educaci?n universal, mejorar la salud materna y reducir la mortalidad infantil.

En Manos Unidas, nuestra preocupaci?n y compromiso con el medio ambiente se traduce, entre otras cosas, en trabajar activamente por el desarrollo integral y solidario de las poblaciones m?s pobres. Los bienes de este mundo han sido creados por Dios para ser utilizados sabiamente por todos. El principio del destino universal de los bienes ofrece una orientaci?n fundamental para la adopci?n de estilos de vida sobria, sencilla y solidaria, tanto a nivel personal como social; para superar la mentalidad consumista y promover m?to?dos de producci?n que respeten el orden creado y la satisfacci?n de las necesidades de todos. Una mayor conciencia de la interdependencia entre todos los habitantes del Norte y del Sur ayudar?a a este cambio de estilo de vida y de desarrollo.
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