Domingo, 11 de febrero de 2007
Art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo ?En Chiapas no hay guerra religiosa?.


EN CHIAPAS NO HAY GUERRA RELIGIOSA


VER

Es frecuente la noticia de problemas entre ?evang?licos? y ?cat?licos tradicionalistas? en nuestro Estado, como expulsiones, amenazas, castigos, c?rceles, discriminaciones, quema de templos; en resumen, de intolerancia religiosa.

De ordinario, esto sucede no entre cat?licos diocesanos y protestantes o evang?licos, sino entre ?stos y los llamados tradicionalistas, que no dependen de nuestra di?cesis, que no toman en cuenta la Biblia ni las leyes del pa?s, sino que se rigen por sus propios acuerdos y tradiciones. Con ellos, nosotros tambi?n tenemos diferencias. Por tanto, no es v?lido calificar el conflicto como una guerra entre cat?licos y protestantes, y mucho menos seguir presentando a los cat?licos como intolerantes.

Por otra parte, aunque esto no es noticia, tambi?n los cat?licos sufrimos agresiones e insultos, como si todos fu?ramos borrachos y pecadores irredentos. A diario nos ataca el proselitismo exacerbado, en los domicilios, en las plazas p?blicas, en el culto, en los medios de comunicaci?n. Cuando nos califican de id?latras, queman y destruyen im?genes religiosas, porque dicen que son ?dolos, se demuestra ignorancia del catolicismo y una interpretaci?n parcial de la Biblia.
Informes oficiales indican que, actualmente, aumentan los conflictos internos entre los mismos protestantes, por las constantes subdivisiones internas, que llevan a ?fundar? nuevas iglesias. Estamos cayendo en un supermercado religioso, con m?ltiples ofertas de ?religiones?, que f?cilmente logran su registro constitutivo ante la Secretar?a de Gobernaci?n.

JUZGAR

El Concilio Vaticano II nos ha ense?ado que ?la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad? (Declaraci?n Dignitatis humanae, 1), y que ?nadie debe ser forzado a abrazar la fe contra su voluntad? (Ib, 10).

En la mayor?a de las comunidades de Chiapas hay convivencia pac?fica, tolerancia serena, respeto a la libertad religiosa de unos y otros. S?lo persisten problemas en unos cuatro o cinco municipios de Los Altos, y alguno de la Regi?n Frontriza. En el resto, todo es paz.

Ratifico lo que he dicho en varias ocasiones: En la ley civil y en nuestra legislaci?n cat?lica, todos los seres humanos tienen plena libertad para pertenecer a la religi?n que prefieran, o no tener ninguna. A nadie se puede obligar a cambiar de religi?n, o a practicar un culto contrario a su conciencia. Es ileg?timo obligar a pagar cuotas, a ejercer cargos, a participar en actos de culto que sean de una religi?n diferente a la propia. No se han de exigir aportaciones econ?micas para fiestas religiosas que sean de otra creencia. Mucho menos se ha de permitir que se expulse a quienes deciden practicar una religi?n diferente, ni que se les cause alg?n da?o en sus bienes o en su persona. Quien haga o promueva esto, est? en contra de lo que Dios quiere para su pueblo, y se expone a sanciones de tipo penal, contempladas en las leyes civiles. Aunque se hayan firmado acuerdos previos en las comunidades, o la asamblea ejidal haya tomado esa decisi?n por mayor?a, si ?sta viola derechos humanos, es injusta y ha de rechazarse. Las costumbres no deben ir en contra de la dignidad humana.

Nuestra di?cesis no alienta ni aprueba las expulsiones de quienes deciden profesar otra religi?n diferente a la de la mayor?a, aunque sea un acuerdo tomado en asamblea. Toda expulsi?n o discriminaci?n por motivos religiosos no es acorde con el Evangelio, y por tanto la Iglesia Cat?lica la rechaza y la condena. Los obispos, los sacerdotes, las religiosas y dem?s agentes de pastoral no promovemos esas intolerancias.

Procuramos educar a nuestros feligreses en el respeto a otras religiones, en el aprecio a las diferencias y en la colaboraci?n en asuntos comunes. Sin embargo, esos casos nos rebasan, pues son decisiones que no dependen de la di?cesis, ni de cat?licos cercanos a las parroquias, sino de ?tradicionalistas? que, aunque se dicen cat?licos, no respetan la Constituci?n, ni la Biblia o al obispo, sino s?lo sus normas y costumbres internas.

ACTUAR

Educarnos para que no s?lo haya tolerancia a la diversidad religiosa, sino que nos amemos como hermanos, siguiendo el precepto evang?lico de amar a los dem?s, a pesar de que sean de diferente religi?n, e incluso enemigos.

Que los l?deres religiosos de nuestro Estado sigamos reuni?ndonos en el ?Consejo Interreligioso de Chiapas?, para conocernos, respetarnos, amarnos, orar y meditar juntos la Palabra de Dios, trabajar por la paz y la reconciliaci?n entre nuestros feligreses.

Que los legisladores y las autoridades civiles hagan que se respete el art?culo 24 de la Constituci?n, para tutelar el derecho a la libertad religiosa. Si algunas autoridades impiden esa libertad, deben ser advertidas de que se hacen acreedoras a las sanciones previstas en la ley. Los llamados ?usos y costumbres? deben adecuarse a los derechos fundamentales de toda persona humana; si los lesionan o violan, por eso mismo pierden fuerza y legitimidad.

Que los comunicadores no califiquen como guerra religiosa lo que es desavenencia por problemas pol?ticos, agrarios, sociales o culturales, aunque muchas veces mezclados con asuntos religiosos. En Chiapas no hay guerra religiosa, sino divisiones por la tierra, por los partidos, por las organizaciones y por otras cuestiones ideol?gicas.

Que todos nos esforcemos por cumplir el deseo de Jesucristo de mantenernos unidos, dentro de la leg?tima pluralidad en lo que no es esencial. Pidamos al Esp?ritu Santo que nos conceda su gracia para superar toda divisi?n entre nosotros, pues nuestras divisiones son un impedimento para evangelizar a tanta gente que no tiene fe.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas
Publicado por verdenaranja @ 21:13  | Hablan los obispos
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