Lunes, 12 de febrero de 2007
Discurso que dirigi? Benedicto XVI el s?bado, 10 de Febrero de 2007, al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de Costa Rica ante la Santa Sede, el se?or Luis Par?s Chaverri.



Se?or Embajador:
1. Me es grato recibirlo en esta audiencia en la que me presenta las Cartas Credenciales que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Costa Rica ante la Santa Sede, y le agradezco sinceramente las amables palabras que me ha dirigido en este solemne acto con el que inicia la misi?n que su Gobierno le ha confiado. Le ruego que haga llegar mi deferente saludo al Se?or Presidente de la Rep?blica, Dr. ?scar Arias, correspondiendo al que usted me ha transmitido, y con el cual expresa la cercan?a y el afecto del pueblo costarricense al Sucesor de Pedro.

2. Costa Rica tiene una fuerte impronta religiosa, que refleja la fe de su pueblo despu?s de m?s de cinco siglos del inicio de la evangelizaci?n. En este sentido, la Iglesia cat?lica, fiel a su misi?n de llevar el mensaje de salvaci?n a todas las gentes, y de acuerdo con su doctrina social, trata de favorecer el desarrollo integral del ser humano y la defensa de su dignidad, ayudando a la consolidaci?n de los valores fundamentales para que la sociedad pueda gozar de estabilidad y armon?a, de acuerdo con su gran aspiraci?n a vivir en paz, libertad y democracia.

Las diversas comunidades eclesiales, movidas por su deseo de mantener vivo el mensaje evang?lico, cooperan en campos tan importantes como la ense?anza, la asistencia a los m?s desfavorecidos, los servicios sanitarios, as? como la promoci?n de la persona en su condici?n de ciudadano e hijo de Dios. Por ello, los Obispos de Costa Rica miran con atenci?n y preocupaci?n las circunstancias sociales que vive el Pa?s, como son el creciente nivel de pobreza, la inseguridad p?blica y la violencia familiar, junto con una fuerte inmigraci?n de pa?ses vecinos. Ante situaciones a veces conflictivas y para defender el bien com?n, ofrecen su colaboraci?n con iniciativas que favorecen el entendimiento y la conciliaci?n, y llevan a la promoci?n de la justicia y la solidaridad, fomentando si es preciso el di?logo nacional entre los responsables de la vida p?blica.

Por otra parte, y como Su Excelencia ha puesto de relieve, dicho di?logo debe excluir toda forma de violencia en sus diversas expresiones y ayudar a construir un futuro m?s humano con la colaboraci?n de todos. A este respecto, es oportuno recordar que las mejoras sociales no se alcanzan aplicando s?lo las medidas t?cnicas necesarias, sino promoviendo tambi?n reformas que tengan presente una consideraci?n ?tica de la persona, de la familia y de la sociedad. Por ello, se han de cultivar los valores morales como la honestidad, la austeridad y la responsabilidad por el bien com?n. De este modo se podr? evitar el ego?smo personal y colectivo, as? como la corrupci?n en cualquier ?mbito, que impiden toda forma de progreso.

3. Es bien sabido que el futuro de una Naci?n se ha de basar en la paz, fruto de la justicia (cf. St 3,18), construyendo un tipo de sociedad que, empezando por los responsables de la vida pol?tica, parlamentaria, administrativa y judicial, favorezca la concordia, la armon?a y el respeto de la persona, as? como la defensa de sus derechos fundamentales. En este sentido, son de alabar las iniciativas que el Gobierno de Costa Rica ha llevado a cabo en el ?mbito internacional para promover en el mundo la paz y los derechos humanos, as? como la tradicional cercan?a con las posiciones mantenidas por la Santa Sede en diversos foros internacionales sobre cuestiones tan importantes como la defensa de la vida humana y la promoci?n del matrimonio y la familia.

Todos los costarricenses, con las cualidades que les distinguen, han de ser protagonistas y art?fices del progreso del Pa?s, cooperando a una estabilidad pol?tica que permita que todos puedan participar en la vida p?blica. Cada uno, seg?n su capacidad y posibilidades personales, est? llamado a dar su propia contribuci?n al bien de la Patria, basado en un orden social m?s justo y participativo. Para ello, las ense?anzas morales de la Iglesia ofrecen unos valores y orientaciones que, tomados en consideraci?n especialmente por quienes trabajan al servicio de la Naci?n, son de gran ayuda para afrontar de manera adecuada las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos.

El doloroso y vasto problema de la pobreza, con graves consecuencias en el campo de la educaci?n, de la salud y de la vivienda, es un apremiante desaf?o para los gobernantes y responsables de la administraci?n p?blica de cara al futuro de la Naci?n. Se requiere una toma de conciencia m?s profunda que permita afrontar firmemente la presente situaci?n en todas sus dimensiones, cooperando as? a un verdadero empe?o por el bien de todos. Al igual que en otras partes, los pobres carecen de bienes primarios y no encuentran los medios indispensables que permiten su promoci?n y desarrollo integral. Esto afecta, sobre todo, a los inmigrados en busca de un mejor nivel de vida. Ante ello, la Iglesia, a la luz de su doctrina social, trata de impulsar y favorecer iniciativas encaminadas a superar situaciones de marginaci?n que afectan a tantos hermanos necesitados, pues la preocupaci?n por lo social forma tambi?n parte de su acci?n evangelizadora (cf. Sollicitudo rei socialis, 41).

4. Se?or Embajador, antes de concluir este encuentro deseo expresarle mis mejores deseos para que la misi?n que hoy inicia sea fecunda en frutos y ?xitos. Le ruego, de nuevo, que se haga int?rprete de mis sentimientos y esperanzas ante el Se?or Presidente de la Rep?blica y dem?s Autoridades de su Pa?s, a la vez que invoco la bendici?n de Dios y la protecci?n de su Patrona, Nuestra Se?ora de los ?ngeles, sobre usted, sobre su distinguida familia y colaboradores, y sobre todos los amad?simos hijos e hijas de Costa Rica.

[Texto original en espa?ol]
Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Habla el Papa
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