Lunes, 12 de febrero de 2007
Colocamos en el blog art?culo publicado en el Bolet?n n?mero 165, Octubre-Diciembre, de Manos Unidas en la secci?n "INFORME".

Cuidadores de toda la creaci?n


Cuidar la vida. Este es el eje de los mensajes de la campa?a XLVII de Manos Unidas, durante el a?o 2006. En este sentido hay un aspecto que merece ser tratado porque est? en el trasfondo de todo lo dem?s. No podemos cuidar la vida de los otros, de todas las personas que nos rodean, si no cuidamos de la vida toda.

Los analistas sist?micos dicen que la mejor manera de tratar de entender el comportamiento de la naturaleza y sus necesidades es abord?ndolo como un sistema vivo, donde todo est? en un orden concreto y las relaciones de dependencia y equilibrio son precisas e imprescindibles para su mantenimiento.

No hace falta, sin embargo, ser sist?mico para darse cuenta de lo verdadero de esa afirmaci?n. Todo a nuestro alrededor se muestra como un conjunto ordenado, al que los malos tratos, la desidia irresponsable en su cuidado o los abusos pueden hacer un da?o irreparable.

Para nosotros, la creaci?n nos remite a Dios y desde las primeras palabras del libro del G?nesis se nos invita a su cuida-do. Pero la naturaleza, nuestro ambiente natural, est? grave-mente da?ada.

UN PROBLEMA PLANETARIO
QUE EXIGE SOLUCIONES GLOBALES


Definir el concepto de vida es dif?cil, pero sabemos que es lo m?s importante para nosotros y para lo que nos rodea. Todo lo que nos permite estar aqu?, haber nacido, crecer, reproducirnos, pensar, amar,... es estar en medio de la vida. Las necesidades de los otros seres vivos son como las nuestras. Necesidad de respirar, de alimentarse, de encontrar cuidado para permanecer y mostrarse cada vez m?s hermoso.

La ecolog?a ha pasado a un primer plano cuando hemos sido conscientes de que algo le estaba pasando al mundo en el que nos movemos. El deterioro de la vida, la extinci?n de las especies, el aumento de las cat?strofes, nos deja a todos con gran incertidumbre sobre nuestro propio futuro en la tierra y sobre el futuro de la tierra misma.

Siempre que ha habido vida, ha habido muerte en el planeta. La alerta salta cuando
nos damos cuenta de que el ritmo de muerte, desa?parici?n o deterioro es mucho m?s r?pido e incontrolado que nunca. Y, sobre todo, cuando caemos en la cuenta de que tenemos algo de responsabilidad en lo que est? ocurriendo y que algo podemos hacer. La cuesti?n eco/?gica es un problema planetario. Aunque los impactos identificados son locales y nacionales, afectan a todo el planeta y deben ser afrontados con soluciones globales.

Los analistas sist?micos mantienen que todo sistema admite un nivel de sobrecarga fruto de la acci?n humana que, si se supera, es pr?cticamente imposible la vuelta atr?s y se va directamente al fin. Con el t?rmino sobrecarga se hace referencia a la superaci?n de los l?mites al crecimiento, que se definen en funci?n de la disponibilidad de los recursos, la capacidad de esos recursos para ser regenerados y la competencia entre las especies. Parece que estamos a punto de sobrepasar esos l?mites, porque hemos concedido prioridad al crecimiento econ?mico, sin tener en cuenta el equilibrio ni el res-peto que se necesita. No queremos decir que el crecimiento sea malo, sino que debe tener l?mites y ser equitativo y sostenible. Todos los seres dependen unos de otros. Por eso, el problema ecol?gico debe ser entendido desde la interdependencia y la interrelaci?n. Las especies que han muerto no van a revivir y lo que se ha destruido no se puede volver a crear; la transformaci?n ambiental que se produce es totalmente irreversible. A pesar de todo, creemos que a?n hay posibilidad de parar el ritmo de deterioro. Creemos que todav?a nuestro mundo es una casa acogedora en la que todas las criaturas vivas pueden desenvolverse. El regalo de la vida todav?a puede abrirse
en medio de este preocupante entorno.

ALGUNOS DATOS PARA PENSAR

Desde hace unos a?os, la comunidad internacional se muestra sensible a la situaci?n que presenta el planeta. Recogemos algunos datos que ejemplifiquen esta situaci?n: Entre 1980 y 2000 se ha perdido el 25% de la superficie de los manglares. Los manglares son bosques costeros que se con?sideran dentro de los ecosistemas m?s valiosos y diversos del planeta porque son fundamentales en la protecci?n de las cos?tas frente a fen?menos clim?ticos, como los tsunamis. Cuando menguan, tambi?n lo hace su capacidad de protec?ci?n. Su destrucci?n o degradaci?n se ha debido sobre todo al cultivo de langostinos, que ha crecido al ritmo de su consumo en los pa?ses desarrollados. Espa?a es el primer importador europeo de este marisco.

La d?cada de los noventa se ha definido como la m?s c?lida del segundo milenio. Esto tiene que ver con el calentamiento global de la tierra y el cambio clim?tico que trae aparejado. El efecto invernadero es un fen?meno atmosf?rico natural que permite mantener la temperatura del planeta, al retener parte de la energ?a proveniente del sol; sin esta capa la temperatura mundial ser?a 30? C m?s baja. En el ?ltimo siglo, la concentraci?n de anh?drido carb?nico y otros gases invernadero en la atm?sfera ha ido creciendo constantemente debido a la actividad humana.

En primer lugar, a comienzos de siglo, por la quema de grandes masas de vegetaci?n para ampliar las tierras de cultivo. Seg?n el Fondo Mundia/ para e/ Medio Ambiente, en los a?os noventa se han destruido 90'4 millones de hect?reas de bosque, casi 25.000 hect?reas por d?a, en el mundo. S?lo en el a?o 2005 se han deforestado m?s de 26 mil kil?metros cua?drados de la amazon?a brasile?a (la superficie de la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares juntas), por ejemplo.

En segundo lugar, en los ?ltimos decenios, por el uso masivo de combustibles f?siles como el petr?leo, el carb?n y el gas natural para obtener energ?a, y por los procesos industriales.

Actualmente, tanto las emisiones de gases como la deforestaci?n se han incrementado hasta tal nivel que parece dif?cil que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones t?cnicas y econ?micas de las actividades involucradas.

Esto ha provocado la intensificaci?n del fen?meno y el con?secuente aumento de la temperatura global, el derretimiento de los hielos polares y el aumento del nivel de los oc?anos. De acuerdo al Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim?tico de Naciones Unidas, una duplicaci?n de los gases de efecto invernadero incrementar?a la temperatura terrestre entre 1 y 3,5 grados cent?grados. Aunque no parezca mucho, es equivalente a volver a la ?ltima glaciaci?n pero en la direcci?n inversa. Por otro lado, el aumento de temperatura ser?a el m?s r?pido en los ?ltimos 100.000 a?os, haciendo muy dif?cil que los ecosistemas del mundo se adaptasen. Esto podr?a, en los pr?ximos 45 a?os, aumentar el nivel del mar lo suficiente como para inundar ciudades costeras en zonas bajas y deltas de r?os, o hacer desaparecer islas enteras. Tambi?n alterar?a dr?stica-mente la producci?n agr?cola internacional y los sistemas de intercambio comercial.

El cambio clim?tico, adem?s, podr?a a?adir entre 15 y 37 por ciento de las especies existentes a la ya larga lista de especies en peligro de extinci?n, en los pr?ximos 50 a?os. Los cient?ficos se muestran confiados en que todav?a hay tiempo para revertir la actual situaci?n si se emprenden acciones colectivas. El cambio clim?tico, la alteraci?n de los flujos de los r?os, los desarrollos costeros, la contaminaci?n y otros facto-res est?n contribuyendo a la modificaci?n del h?bitat y a los cambios en las comunidades de agua dulce y costeras.

LO M?S PREOCUPANTE:
LA AGRICULTURA Y EL AGUA


Seg?n el informe final de la Evaluaci?n Mundial de Aguas Internacionales de 2006 (elaborado por un grupo de mil expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA) la agricultura en general ocupa el primer puesto dentro de las preocupaciones clave relacionadas con el agua en el mundo. Durante los ?ltimos decenios, el volumen de agua disponible para las personas ha disminuido dr?stica-mente; actualmente la contaminaci?n del agua causa la muerte a 2,2 millones de personas por a?o, en los pa?ses en v?as de desarrollo. Dice el informe antes citado que, a nivel mundial, ha habido un incremento en la demanda de productos agr?colas y una tendencia hacia alimentos que consumen mucha agua, como la carne en lugar de vegetales, y frutas en lugar de cereales. Esta constataci?n resulta de la evaluaci?n de las tendencias actuales y futuras del agua dulce y de las aguas costeras de aproximadamente 66 ?reas h?dricas transfronterizas, asociadas en su mayor?a a pa?ses en v?a de desarrollo.

Otro tema que se destaca es el de los acu?feros, que representan el vac?o de informaci?n m?s grande, lo cual es un obst?culo significativo para una administraci?n efectiva del agua, dada la creciente dependencia mundial del agua subterr?nea. Tambi?n se subraya el da?o a las aguas internacionales como consecuencia de la pesca exce?siva y m?todos de pesca destructivos.

Casi una tercera parte de los equipos regionales mencionaron que la modificaci?n en los flujos de agua es una grave consecuencia de la escasez de la misma. Las modificaciones incluyen la construcci?n de presas, desv?os en los r?os, trasvases de agua y otras estructuras dise?adas para el suministro de agua y energ?a. Estas modificaciones tienen consecuencias muy adversas en los ecosistemas h?dricos y pueden causar m?s escasez.

Seg?n Klaus Toepfer, Director Ejecutivo del PNUMA, "superar la pobreza y lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados internacionalmente requiere que busquemos m?s arduamente la manera de manejar el mundo natural. Exige que le demos m?s valor al capital natural de bosques y pastizales, hasta a los h?bitats de agua dulce y costeros".

PODEMOS CAMBIARLO

La situaci?n, tal como acabamos de describirla, puede cau?sar ciertamente aprensi?n y un sentimiento de que no hay mucho que nosotros podamos hacer. Manos Unidas siempre ha cre?do que el cuidado de la vida es nuestra tarea principal. Lo que nos rodea es vida y es necesario para la vida. Muchos autores, pol?ticos, cient?ficos, responsables de ONG, est?n de acuerdo en que el mayor desastre ecol?gico es la pobreza. La amplitud de la crisis ecol?gica mundial es tan enorme que pone en peligro la propia existencia del ser humano. Sobre todo porque agrava la pobreza de los m?s pobres.

Desde su fundaci?n, en 1960, Manos Unidas ha tenido como objetivo acabar con la pobreza y las causas que la producen. Los pr?ximos ocho a?os, con los Objetivos de Desarrollo del Milenio como tel?n de fondo, tambi?n vamos a seguir trabajando para erradicar la miseria de nuestro mundo. Por eso, el cuidado del entorno est? en nuestro punto de mira. No podemos acabar con la pobreza si no preservamos el lugar donde es posible el desarrollo digno de la vida. La vida debe ser cuidada por todos si queremos caminar hacia un mundo equitativo y donde las personas, todas las personas, puedan vivir con dignidad.

HITOS EN LA FORMACI?N
DE LA CONCIENCIA ECOL?GICA


Existen referentes mundiales que aportan propuestas ?ticas, jur?dicas, pol?ticas y ecol?gicas. Recogemos brevemente algunos de los m?s relevantes.

? En 1970, el Club de Roma, una asociaci?n privada compuesta por empresarios, cient?ficos y pol?ticos, encarg? a un grupo de investigadores, bajo la direcci?n del profesor Dennis L. Meadows, la realizaci?n de un estudio sobre las tendencias y los problemas econ?micos que amenazan a la sociedad global. Los resultados fueron publicados en marzo de 1972 bajo el t?tulo Los L?mites de/ Crecimiento. En ?l se dejaba claro que no puede haber crecimiento infinito, como postulaba el capitalismo, con recursos que son finitos.

? Ese mismo a?o (1972), se celebra en Estocolmo la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio Humano. A partir de esta conferencia se cre? el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que tutela el estado de nuestro entorno.

? En el a?o 1983, la Organizaci?n de las Naciones Unidas estableci? la Comisi?n Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que elabor? el informe Nuestro futuro com?n, que se aprob? finalmente en 1987, tambi?n llamado informe Brundt/and, en virtud de la ministra noruega que presidi? la comisi?n. En ese informe se precisa la globalidad de los problemas vitales a los que se enfrenta hoy la humanidad y se acu?a el t?rmino desarrollo sostenible, que, como sabemos, hace referencia a la necesidad de asegurar un medio ambiente adecuado para nosotros y tambi?n para las generaciones futuras.

? A los veinte a?os de la conferencia de Estocolmo, se celebra La Cumbre de /a Tierra en Brasil (R?o de Janeiro, 1992). El prop?sito era instar a los gobiernos a adoptar medidas para un desarrollo sostenible. De aqu? result? la Carta de /os Derechos de /a Tierra, el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Clim?tico, y la denominada Agenda 27, o programa de acciones concretas para llegar a ese desarrollo sostenible. Marc? un hito al centrar la atenci?n mundial en la idea de que los problemas medio ambientales del planeta estaban ?ntimamente relacionados con las condiciones econ?micas y los problemas de la justicia social. Demostr? que las necesidades sociales, medioambientales y econ?micas deben equilibrarse unas con otras para obtener resultados sostenibles a largo plazo. Tambi?n de-mostr? que si la gente es pobre y las econom?as nacionales son d?biles, el medio ambiente se resiente; si se abusa del medio ambiente y se consumen en exceso los recursos, la gente se vuelve m?s pobre y las econom?as se debilitan a?n m?s. La conferencia tambi?n se?al? que las acciones o decisiones a nivel local, aunque sean insignificantes, pueden tener repercusiones a escala mundial, por el proceso globalizador en el que estamos inmersos.

? Entre 1971 y 1991, las pol?ticas ambientales empezaron a tener un impacto creciente en el comercio: en la Ronda de Tokio de negociaciones comerciales 11973-1979); en la Ron-da Uruguay (1956-1994), se introdujeron elementos relacionados con el medio ambiente en los Acuerdos sobre Agricultura, Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF), Subven?ciones y Medidas Compensatorias y Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC).

? En diciembre de 1997, en la ciudad japonesa de Kyoto, treinta y nueve pa?ses, adem?s de la Comunidad Europea, firma-ron el Protocolo de Kyoto de /a Convenci?n Marco de /as /Va-clones Unidas sobre el Cambio Clim?tico. Esta Convenci?n entr?, finalmente, en vigor el 16 de febrero de 2005

? Diez a?os despu?s de la Cumbre de R?o, en el a?o 2002, se celebr? en Johannesburgo la Cumbre Mundia/sobre el Desarro/lo Sostenible, en la que se trat? de hacer un balance de la degradaci?n del medio ambiente y del estado de la pobre?za en el mundo. Los acuerdos de la Cumbre de Johannes?burgo se redujeron a una Declaraci?n Pol?tica y a un Plan de Acci?n, llenos de buenas intenciones sobre la reducci?n del n?mero de personas en el mundo que no tienen acceso al agua potable, la biodiversidad y los recursos pesqueros, y sin objetivos para promover las energ?as renovables. El hecho m?s positivo fue el anuncio de la ratificaci?n del Protocolo de Kyoto por varios pa?ses.

? La Comisi?n Europea aprob? en junio de 2005 una Declaraci?n sobre Principios de Desarrollo Sostenible, con la que trata de promover una econom?a din?mica con un nivel alto de empleo y educaci?n, de protecci?n de la salud y de protecci?n del medio ambiente en un mundo seguro y en paz. Cada uno de estos eventos cont? con aportaciones de la Iglesia. Pablo VI abord? la cuesti?n ecol?gica en la exhortaci?n Octogesimaadveniens(1971) y, al a?o siguiente, hizo llegar un mensaje a la Conferencia de Estocolmo. En el momento en que se public? el i n f o r m e B r u n d t / a n d , Juan Pablo II abord? de nuevo este tema en la enc?clica So//icitudo rei socia/is (1987) sobre la preocupaci?n social de la Iglesia.

En el a?o 1989, la Asamblea Ecum?nica Europea "Paz y Justicia" elabor? un importante documento con el t?tulo Paz y Justicia para toda /a Creaci?n, y al a?o siguiente, en enero de 1990, el Papa Juan Pablo II, en su mensaje para el D?a Mundial de la Paz, volvi? al tema del cuidado ecol?gico: Paz con Dios Creador Paz con toda /a creaci?n. Durante la Conferencia de R?o 92, se hizo de nuevo presente la voz de la Santa Sede con el documento La crisis ecol?gica es una crisis moral, en el que abord? el respeto a la integridad de la creaci?n y el respeto a la vida y a la dignidad de la persona.

LA TIERRA Y CUANTO ELLA CONTIENE ES
PARA USO DE TODOS LOS HOMBRES Y PUEBLOS


La relaci?n del ser humano con la tierra, hoy de modo particular la de los pueblos ind?genas, ha sido parte esencial de su identidad y del desarrollo de sus condiciones de vida. "La Sagrada Tierra, a la que por nuestras concepciones culturales siempre hemos dejado descansar para que se reponga y recobre fuerzas y vigor, de manera que nos pueda seguir susten?tando, no es para nosotros objeto de venta o negocio, ni de trabajo continuo que la agote" (Dirigentes Q'eqchis, Guate-mala). Muchos han perdido o corren el riesgo de perder las tierras en las que siempre han encontrado el sustento para sus vidas, a causa de poderosos intereses agr?colas, industriales, energ?ticos y urban?sticos. A pesar de numerosos intentos, el mundo sigue sin implicarse decididamente en la salvaguardia del patrimonio natural que hemos heredado y del que debe?mos dar cuenta a las generaciones posteriores.

La Tierra es un gran regalo que hemos recibido como don de Dios que "confi? a la gu?a responsable y al trabajo del hombre". El Concilio Vaticano II lo dijo de esta manera: "Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la ?gida de la justicia y con la compa??a de la caridad" (Gaudium et Spes, 69).

Este principio est? en el coraz?n de la m?s antigua tradici?n europea. Para el hombre, como ser de necesidades, este principio rompe el aparente conflicto que se da entre la pro-piedad privada y las necesidades ajenas y, como destino primario de todos los bienes de la tierra, poni?ndolos a disposici?n de todos los hombres para que puedan usarlos y est?n a su alcance disfrutando unas condiciones de vida dignas. As? que el derecho de propiedad, aunque sea leg?timamente ejercido, es secundario y jam?s debe perder de vista este principio primario. La propiedad da cumplimiento al derecho a/ uso de bienes en la medida en que les facilita realizar su finalidad. La propiedad privada no constituye para nadie un derecho in-condicional y absoluto; el bien com?n puede exigir la expropiaci?n o la reforma de la propiedad, que garantice a todo hombre el derecho a proveerse y a utilizar en la tierra los bienes que necesite para subsistir.

El mundo es nuestra casa. Cuidar el entorno no es algo que podemos hacer o no. Es imperativo para todos los que creemos que otro mundo es posible y queremos hacer lo que est? de nuestra parte para conseguirlo.

Departamento de Estudios y Documentaci?n
de Manos Unidas

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