Martes, 13 de febrero de 2007
VATICANO - El Santo Padre a los enfermos reunidos en la Bas?lica Vaticana: ?Que nunca nadie, especialmente quien se encuentra en condiciones de sufrimiento, se sienta solo y abandonado?

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En la tarde del domingo 11 de febrero, Memoria de la Virgen de Lourdes, el Card. Camillo Ruini, Vicario General de Su Santidad para la Di?cesis de Roma, celebr? en la Bas?lica Vaticana la Santa Misa para los enfermos de la Unitalsi y los peregrinos de la Opera Romana Pellegrinaggi, con ocasi?n de la XV Jornada Mundial del Enfermo, que este a?o tiene por tema: ?El cuidado pastoral y espiritual de los enfermos con enfermedades incurables?. Terminada la Celebraci?n Eucar?stica, el Santo Padre Benedicto XVI se dirigi? a la Bas?lica para bendecir a los enfermos y dirigirles un breve discurso antes de participar en la procesi?n mariana.
Tras haber saludado a los presentes, el Santo Padre se dirigi? a los enfermos, a sus familiares y a los voluntarios, invit?ndolos a unirse junto con ?l ?con aquellos que este mismo d?a participan en la Jornada Mundial del Enfermo que se realiza en la ciudad de Se?l, en Corea?. Recordando la fiesta de Nuestra Se?ora de Lourdes y las apariciones de la Virgen a una simple joven como Santa Bernardetta Soubirous, el Papa resalt? que ?los peque?os, los pobres, son los predilectos de Dios y a ellos les es revelado el misterio del Reino de los cielos?. Prosigui? diciendo: ?Mar?a, que con su fe ha acompa?ado al Hijo hasta la cruz, que fue asociada por un designio misterioso a los sufrimientos de Cristo, su Hijo, jam?s se cansa de exhortarnos a vivir y a compartir con serena confianza la experiencia del dolor y de la enfermedad, ofreci?ndola con fe al Padre, completando as? aquello que falta a los sufrimientos de Cristo en nuestra carne?.
Anticipando la procesi?n que cada a?o hace revivir en la Bas?lica Vaticana el clima que se crea entre peregrinos y devotos en Lourdes, el Papa dijo a los enfermos: ?El cirio, que ten?is encendido entre las manos, sea tambi?n para vosotros, queridos hermanos y hermanas, el signo de un sincero deseo de caminar con Jes?s, fulgor de la paz que esclarece las tinieblas y nos impulsa, a su vez, a ser luz y apoyo para quien vive a nuestro costado. Que nunca nadie, especialmente quien se encuentra en condiciones de sufrimiento, se sienta solo y abandonado. Os encomiendo a todos a la Virgen Mar?a. Ella, tras haber conocido indecibles sufrimientos, ha sido elevada al Cielo, donde nos espera y donde tambi?n nosotros esperamos poder compartir un d?a la gloria de su divino Hijo, la alegr?a sin fin?. (S.L.) (Agencia Fides 12/2/2007)
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