Martes, 13 de febrero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente.

C?mo no se defienden los Derechos Humanos


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 11 de febrero de 2007

Los derechos humanos fueron declarados de un modo solemne en 1948 con la finalidad de que toda la humanidad se viera beneficiada por un c?digo universal de paz. Se buscaba reforzar el sentido moral b?sico para erradicar la barbarie contra el ser humano, tras las horrendas experiencias de las dos guerras mundiales, especialmente la segunda, con los totalitarismos que la generaron, con los genocidios que la hicieron especialmente perversa y con la destrucci?n de ciudades enteras por la acci?n del armamento nuclear con la que se puso fin a la misma en el Pac?fico.
Benedicto XVI, en su Mensaje de la Paz de este a?o recoge la filosof?a que dio nacimiento a dicha Declaraci?n. Una paz estable y duradera presupone el respeto de los derechos humanos. Al mismo tiempo advierte con claridad que si los derechos humanos se basan en una concepci?n d?bil de la persona es imposible evitar que se debiliten como tales derechos. Y diagnostica con claridad la profunda insuficiencia de una concepci?n relativista de la persona cuando se trata de justificar y defender sus derechos.

El Sucesor de Pedro est? levantando acta del fracaso de la estrategia que pretende difundir los derechos humanos a base de aligerar su fundamento, seg?n un falso eslogan muy citado en su momento: lo importante es que los derechos humanos se acepten aunque no se sepa muy bien por qu?, y as? se evitar?n discusiones in?tiles. Por el contrario, son muchos los que piensan con el Papa que si los derechos humanos no se fundamentan s?lidamente no tienen capacidad para cumplir su misi?n.

Es una contradicci?n proclamar unos derechos como absolutos y fundamentarlos de modo relativo, dejando a cada cual para que aporte su propia justificaci?n. No hay que sorprenderse de una pr?ctica que ha sido habitual para evadir las obligaciones por parte de los Estados: ante las exigencias que perjudican sus intereses, resulta f?cil negar o relegar uno de los derechos.

Benedicto XVI propone otro camino: si los derechos humanos importan, se valorar?n muy positivamente aquellas fundamentaciones que sean m?s s?lidas. Tras el fracaso de proponer la fundamentaci?n de los derechos humanos desde la l?gica laicista excluyente del actuar como si Dios no existiera, el Santo Padre propone la l?gica de una laicidad integradora de la sabidur?a religiosa.

Ello ayuda a una correcta relaci?n entre los derechos y los deberes. La m?s s?lida garant?a de los derechos humanos es el cumplimiento de los deberes de justicia de los unos con respecto a los otros. El Papa al respecto recuerda una hermosa expresi?n del Mahatma Gandhi: El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes.

Una cultura meramente reivindicativa de los derechos pone entre par?ntesis la importancia de que todas las personas cumplamos nuestros deberes con el pr?jimo. Y ning?n derecho queda efectivamente garantizado si no se cumplen los correlativos deberes que le dotan de sentido. El derecho a la vida, a la libertad, a la educaci?n y tantos otros solo se garantizan de verdad si todos nos comprometemos en respetar y promover la vida, la libertad, la educaci?n y los dem?s derechos de nuestros semejantes.

El segundo beneficio de su s?lida fundamentaci?n es la defensa de los derechos humanos frente a sus continuos ataques. Las ambig?edades en la interpretaci?n de los derechos tienen su origen en concebir a la persona con unos derechos siempre negociables, tanto en los contenidos como en el espacio y el tiempo de su aplicaci?n. La l?gica de la negociaci?n deja en manos del m?s fuerte, o del mejor situado, decidir qu? derechos va a respetar, hasta qu? punto, con qu? contenidos, para qui?nes, d?nde y cu?ndo. Y este modo de pensar se aleja radicalmente de la m?xima ideal de ?todos los derechos para todos?.

Los derechos s?lo se aplican con eficacia all? donde la persona humana es caracterizada con una dignidad permanente y por derechos siempre v?lidos, para todos y en cualquier lugar. Quien relativiza los fundamentos de los derechos humanos acaba relativizando los mismos derechos, y conceptos como ?proceso de paz?, ?tolerancia? o ?soluciones pol?ticas para los terroristas? se convierten en palabras huecas y tan relativas que s?lo pueden ser consideradas como un billete de viaje falso para intentar llegar a destinos inciertos. La paz, la vida humana y el respeto por las v?ctimas es un compromiso de cada cristiano que no admite relativismos.

Con mi bendici?n y afecto,
Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Hablan los obispos
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