Jueves, 15 de febrero de 2007
El Compromiso de la Iglesia ante los desaf?os de la Realidad Nacional



Los Obispos de la Iglesia Cat?lica en Colombia, reunidos en la Octog?sima Segunda Asamblea Plenaria, para tratar el tema de la ?Acci?n Misionera de la Iglesia?, nos dirigimos a todos los colombianos para expresarles que habiendo recibido la Palabra de Dios que nos presenta a Jesucristo como el Misionero del Padre, ?l nos env?a al mundo para proclamar con nuestra vida su mensaje de salvaci?n.

Nuestra vocaci?n de disc?pulos de Jes?s se convierte en misi?n de pastorear el reba?o a nosotros encomendado con el compromiso de responder a los desaf?os de la realidad nacional.

Pensando en una Colombia que ha dado positivos pasos en el camino del progreso, que tiene razones objetivas para la esperanza pero que anhela la paz, los Obispos unimos nuestras voces en un solo llamado: ?Reconciliaci?n!, con Dios, con nosotros mismos, con los dem?s y con la creaci?n.

Desde la reconciliaci?n como prop?sito y principio, leemos y acompa?amos el caminar del pueblo colombiano, para que las v?ctimas, los victimarios y la sociedad en general conozcan la experiencia profunda del perd?n, de manera que se instaure un escenario de paz que denote m?s que la simple ausencia de guerra, la ?plenitud de vida?, vida digna y en abundancia para todos (Juan 10,10).

La mentira es una de las causas de todo conflicto y principal obst?culo a cualquier esfuerzo de negociaci?n pol?tica. Es necesario adentrarnos en el camino de la verdad para re-dignificar a las v?ctimas, actores centrales de la reconciliaci?n y poseedoras privilegiadas de la gracia del perd?n, que s?lo puede y debe nacer en ellas si queremos romper el ciclo del rencor, del resentimiento y de la venganza que en ocasiones se convierten en una carga imposible de llevar.

Verdad para cerrar las heridas provocadas por la violencia, de manera que exista en quienes han causado da?o, un reconocimiento sincero del pecado cometido al atentar contra la vida y la libertad de otros hermanos, como paso necesario para el encuentro con la paz.
En estos tiempos en los que unos y otros se acusan por la denominada ?para-pol?tica? y por su pasado violento, nosotros los Obispos pedimos a todos la calma, y sin dejar de buscar y decir la verdad, los llamamos a atender tambi?n otros problemas que afectan a Colombia. Los intereses proselitistas por encima de los del pa?s confunden a la opini?n y conducen al caos.

El pa?s reclama incesantes actos de verdad en las esferas pol?ticas nacionales, departamentales y locales, por encima de los intereses partidistas, con el prop?sito de frenar la corrupci?n y purificar las instituciones democr?ticas, de manera que ?stas sean una respuesta efectiva a las demandas ciudadanas de inclusi?n, participaci?n y justicia social.

Escuchamos un lamento en nuestras comunidades: Las instituciones, el Legislativo, el Ejecutivo, la Administraci?n de Justicia, la Corte Constitucional, las Fuerzas Armadas y los Organismos de control, evidencian una grave crisis. Porque estamos con la institucionalidad, todo ello nos duele y preocupa. Animamos los esfuerzos que se adelantan por develar los hechos que han restado legitimidad a las instituciones del Estado y por dise?ar e implementar los correctivos pertinentes.

Exigimos verdad tambi?n para clarificar los signos de una sistem?tica persecuci?n desde diversos sectores, grupos y personas hacia los valores que la Iglesia defiende, que nacen del Evangelio y tienen sustento en el respeto por la vida, la dignidad humana y la familia.

Llamamos a los medios de comunicaci?n para que aporten a la construcci?n de una sociedad que se precie de la verdad. Ello requiere obrar con honestidad y equidad. Seguiremos nuestro compromiso de valorar a los comunicadores como portadores de noticias que construyan una nueva patria y los acompa?aremos para que utilicen los medios con sentido humano como valor central. Los invitamos a aportarle al pa?s debates serenos, sin encender hogueras.

Reconocemos los esfuerzos gubernamentales por ampliar la cobertura en la educaci?n. Sin embargo, las din?micas globalizadoras imponen superiores niveles de calidad. Animamos la educaci?n para la conciencia y la paz en la familia, en la escuela y en los diversos espacios de la Iglesia y la sociedad.

El llamado a la reconciliaci?n comprende a su vez un esfuerzo nacional por establecer condiciones de justicia, sabiendo que el horizonte est? en la caridad.

Las cifras revelan un crecimiento de la econom?a, sin embargo constatamos con dolor que se agudiza la pobreza. Llamamos a la banca, a la industria y a los gremios, a que no olviden que la econom?a debe estar al servicio del hombre, y orientada a la soluci?n de los problemas del desempleo, a la erradicaci?n del hambre y a la satisfacci?n de las necesidades del pueblo.
Llamamos a todos en el pa?s a no olvidar a los campesinos, que no encuentran suficientes alicientes para permanecer en el campo, y a los desplazados, que no encuentran ni razones ni condiciones para volver a sus tierras.

Las minor?as ?tnicas esperan que su dignidad de personas y sus espacios de autonom?a sean mayormente respetados, y que se les brinde el apoyo requerido para la participaci?n debida en la vida p?blica y para la construcci?n de su propio proyecto de vida.

El conflicto armado, cuyas causas no son enfrentadas en su integralidad, sigue golpeando a amplios sectores de la poblaci?n; sus actores amenazan a la institucionalidad y extorsionan a la sociedad.

Los Obispos en Colombia sentimos que pesa sobre nuestra conciencia la destrucci?n de los hermanos que injustamente permanecen privados de su libertad, sometidos al secuestro. No acallaremos nuestra voz, ni cejaremos en nuestros esfuerzos hasta tanto el Gobierno Nacional y las FARC ? EP posibiliten a trav?s de un acuerdo humanitario la libertad de todos ellos.

Abogaremos por otros acuerdos humanitarios que conduzcan a la erradicaci?n en Colombia del secuestro extorsivo, de las minas antipersonal, de la agresi?n de la sociedad civil, del desplazamiento.

Estamos dispuestos a acompa?ar todos los procesos que conduzcan a la construcci?n de una Colombia reconciliada y en paz. Exhortamos a las FARC a facilitar espacios para la negociaci?n y para el di?logo. Expresamos nuestra voz de ?nimo al proceso que se adelanta entre el Gobierno Nacional y el ELN e invitamos a los desmovilizados de los grupos de autodefensa a proseguir con valent?a y transparencia el proceso iniciado, siendo coherentes con el compromiso de aportar a la verdad, a la justicia y a la reparaci?n. Denunciamos con preocupaci?n y rechazamos la configuraci?n de grupos armados emergentes.

Mantendremos un compromiso de apoyo irrestricto a las v?ctimas y las acompa?aremos en la defensa de sus derechos a la reparaci?n y a la memoria, pero animando a la grandeza del perd?n.

Los que viv?an de los cultivos il?citos son objeto de la persecuci?n del Estado, no obstante, el narcotr?fico sigue siendo el combustible de la corrupci?n y de la confrontaci?n armada y causa de muchos males del pa?s.

La Iglesia, laicos, religiosos, sacerdotes y obispos, reconociendo nuestras limitaciones y falencias, nos comprometemos a hacer sentir nuestra voz prof?tica que denuncia la mentira y la corrupci?n y que anuncia la verdad, que no es otra cosa que la defensa de la vida, desde la concepci?n hasta la muerte natural, la dignidad de las personas, la igualdad de oportunidades y la honestidad para construir entre todos un pa?s en el que todos quepamos y en el que no haya marginados.

La Iglesia seguir? anunciando un mensaje de esperanza y convoca a un acuerdo nacional por la paz y la reconciliaci?n y a que cada uno d? su aporte para implementar un proyecto de naci?n en el que todos tengamos un espacio digno y unas posibilidades de realizaci?n como ciudadanos y como hijos de Dios.

Elevamos nuestra plegaria a Dios para que env?e su esp?ritu y habite en el coraz?n de cada colombiano d?ndonos la fortaleza y la sabidur?a para discernir los signos de vida y de muerte y tomar las decisiones para la construcci?n de una sociedad justa.

Que Mar?a Sant?sima, Reina y madre de Colombia interceda por nosotros ante su Hijo, rico en misericordia y Se?or de la Paz.


Bogot?, D.C., 9 de febrero de 2007

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal
Conferencia Episcopal Colombiana (2007-02-14)
Publicado por verdenaranja @ 23:22  | Hablan los obispos
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