Viernes, 16 de febrero de 2007
VATICANO - LAS PALABRAS DE LA DOCTRINA de don Nicola Bux y don Salvatore Vitiello - Las parejas de hecho y de personas homosexuales (I)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Algunos cat?licos tienden a considerar el compromiso pol?tico y legislativo como desvinculado de la doctrina moral y social de la Iglesia cat?lica y a?n m?s de su pertenencia a la Iglesia: un dualismo en la conciencia. Es necesario por ello, proponer de nuevo los contenidos esencial de dos documentos de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe publicados respectivamente en el 2002 y 2003: la Nota doctrinal acerca de algunas cuestiones referentes al compromiso y comportamiento de los cat?licos en la vida pol?tica y las Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales.
Qu? es la persona humana en cuanto hombre y mujer y como el estar juntos de hombre y mujer pueda recibir una forma jur?dica no es ya, en la cultura dominante, un dato un?voco. El relativismo gnoseol?gico y moral tambi?n ha mellado la antropolog?a filos?fica y teol?gica y se han perfilado nuevas opiniones, que llevan a una disoluci?n de la imagen del hombre, cuyas consecuencias pueden ser extremadamente graves, m?s bien ya se entreven en el deslizamiento del debate sobre las parejas de hecho, a aquel sobre la fecundaci?n artificial, al llamado "matrimonio" entre homosexuales con posibilidad de adopci?n de ni?os.
En la valoraci?n de tales opiniones err?neas, la doctrina cat?lica reafirma ante todo de forma incondicional, la dignidad humana y los derechos humanos, como valores que preceden a cualquier jurisdicci?n estatal y que llevan, en cu?nto al origen, al Creador (1): viene as? reafirmado el valor permanente del Dec?logo. En tal sentido resulta importante, como hizo Juan Pablo II, el an?lisis de la relaci?n entre libertad y naturaleza del hombre: se debe comprender el verdadero significado de la ley natural, la cual se refiere a la naturaleza propia y originaria del hombre, a la ?naturaleza de la persona humana?, que es la persona misma en la unidad de alma y cuerpo; en la unidad de sus inclinaciones de orden espiritual y biol?gico, as? como de todas las dem?s caracter?sticas espec?ficas, necesarias para alcanzar su fin?. (2).
En segundo lugar, ya que en cierto sentido ha cambiado la fe en la Revelaci?n, en cu?nto que el relativismo lleva a no percibir el orden natural como fuente de racionalidad, la Iglesia est? llamada hoy parad?jicamente a defender la raz?n antes que la fe; por tanto, el nexo entre la raz?n y la fe para sanear la separaci?n mortal entre el pensamiento y la ?tica; como tambi?n a poner de relieve el aspecto racional de la naturaleza humana como hizo Juan Pablo II en su comentario a la Enc?clica Humanae vitae.
Sobre esto, bastar?a con llevar a cu?ntos sustentan la 'naturalidad' de la homosexualidad a plantearse la pregunta: ?por qu? existen en el mundo hombres y mujeres, y no solamente los unos o los otros? Ante esta evidencia, la homosexualidad aparece como una tentativa imposible de homologar con la naturaleza humana sobre uno u otro sexo hasta anular esa diferencia evidente, dispuestos a restablecerla luego en el momento en que se deba reivindicar el "derecho a la diferencia? para conseguir el reconocimiento jur?dico (3).
Conviene en este punto decir lo que significa el t?rmino "derecho": si ello es personal, si se trata de un derecho c?vico, o de un derecho de una minor?a activa y tiende a constituirse en grupo de presi?n no implica necesariamente el reconocimiento del derecho. La reflexi?n se sit?a aqu? sobre el terreno del derecho, de la filosof?a del derecho. Por cu?nto ata?e a la reivindicaci?n gay de una matrimonio homosexual, es ?til saber y decir que se trata de una minor?a que no representa para nada el conjunto de las personas homosexuales, pero que pretende representarlos y encuentra apoyos pol?ticos para imponer sus puntos de vistas. Por tanto, los lideres gay y muchos otros, por absurdo, terminan sin percatarse, por reafirmar la diferencia, en el momento en que solicitan el "matrimonio", la uni?n o el pacto entre ellos. Por tanto, en contradicci?n con cu?nto ellos presuponen, o sea, que el Estado y la sociedad sean incompetentes respecto a su uni?n porque es considerada como perteneciente a la esfera privada de las relaciones interpersonales afectivas, terminan por solicitar precisamente al Estado ese reconocimiento jur?dico publico, tambi?n por conocidos motivos de conveniencia econ?mica. Si se trata de "esfera privada", el Estado deber?a quedar siempre fuera. An?logo discurso vale por las llamadas parejas de hecho. (continua) (Agencia Fides 15/2/2007; L?neas: 53 Palabras: 755)
1. Cfr J.Ratzinger, Europa. Sus fundamentos espirituales ayer, hoy y ma?ana, en M.Pera-J.Ratzinger, Sin ra?ces. Europa, relativismo, cristianismo, islam, Mil?n 2004, p 67.
2. Enc?clica Veritatis splendor, 50.
3. Cfr : Ne deviens pas gay, tu finiras triste, Ed.du Seuil, Paris 2001. El libro es el testimonio violento de un anciano miembro de la comunidad gay, que se rebela ante la idea de un pacto de solidaridad, idea que ?l juzga hip?crita, y da?ina para eventuales ni?os adoptados por las parejas homosexuales
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