Viernes, 16 de febrero de 2007
?ltimo art?culo dedicado a los pronunciamientos del magisterio universal a la comunicaci?n social bajo el t?tulo "Iglesia y Comunicaci?n" de Silvio Sassi, sacado de la revista COOPERADOR PAULINO, n?mero 137 ENERO - FEBRERO 2007

Silvio Sassi


En este n?mero concluye la rese?a hist?rica de los pronunciamientos del magisterio universal sobre la comunicaci?n social, desde los comienzos del fen?meno comunicativo, pasando por la utilizaci?n de los medios para la evangelizaci?n y la catequesis, hasta llegar a la actual urgencia de ?integrar el mensaje salv?fico en la 'nueva cultura' que precisamente los mismos medios crean y amplifican?, como afirmaba Juan Pablo II en su carta apost?lica ?El r?pido desarrollo? n. 2.

Integrar el mensaje
en la nueva cultura/2


Con ocasi?n de los veinte a?os de la clausura del Vaticano II, el Papa convoca un S?nodo extraordinario del 24 de noviembre al 8 de diciembre de 1985. La relaci?n final de este S?-nodo, en el apartado La misi?n de la Iglesia en el mundo, trata de la inculturaci?n: ?En esta perspectiva est? tambi?n el principio teol?gico para el problema de la inculturaci?n. Dado que la Iglesia es comuni?n, que une diversidad y unidad, estando presente en todo el mundo, toma de cada cultura todo aquello que encuentra positivo. La inculturaci?n, sin embargo, es algo distinto de una simple adaptaci?n exterior, ya que significa la ?ntima transformaci?n de los aut?nticos valores culturales mediante la integraci?n en el cristianismo y la radicaci?n del cristianismo en las diversas culturas humanas?.

Viendo la importancia que el tema de la inculturaci?n asume en la Iglesia, la Comisi?n teol?gica internacional elabora en 1989 un documento titulado Fe e inculturaci?n que contiene una reflexi?n sobre naturaleza, cultura y gracia; la inculturaci?n en la historia de la salvaci?n; la Iglesia apost?lica y el Esp?ritu Santo; problemas actuales de inculturaci?n. El pro-ceso de inculturaci?n frente a la modernidad exigir? un esfuerzo met?dico de b?squeda y de acci?n concertadas ya que ?supondr? en los responsables de la evangelizaci?n: 1) actitud de acogida y discernimiento cr?tico; 2) capacidad de percibir las expectativas espirituales y las aspiraciones humanas de las nuevas culturas; 3) capacidad de an?lisis cultural con vistas a un encuentro efectivo con el mundo moderno?.

En la exhortaci?n posinodal Christifideles iaici (30-12-1988) Juan Pablo II subraya que ?la Iglesia es plenamente consciente de la urgencia pastoral de dedicar a la cultura una especial?sima atenci?n? (n. 44). M?s adelante relaciona la cultura y la comunicaci?n: ?El camino privilegiado para la creaci?n y transmisi?n de la cultura son los instrumentos de comunicaci?n social?; ?el mundo de los mass media ...representa
una nueva frontera de la misi?n de la Iglesia? (n. 44).

Con la enc?clica Redemptoris missio (7-12-1990) Juan Pablo II percibe la urgencia de un relanzamiento misionero para toda la Iglesia: ?Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelizaci?n y a la misi?n ad gentes. Ning?n creyente en Cristo, ninguna instituci?n de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos? (n. 3). ?Al desarrollar su actividad misionera entre las gen-tes, la Iglesia encuentra diversas culturas y se ve comprometida en el proceso de inculturaci?n. Es esta una exigencia que ha marcado todo el camino hist?rico, pero hoy es especiamente aguda y urgente. El proceso de inserci?n de la Iglesia en las culturas de los pueblos requiere largo tiempo, no se trata de una mera adaptaci?n externa... Es, pues, un proceso profundo y global que abarca tanto el mensaje cristiano como la reflexi?n y la praxis de la Iglesia. Pero es tambi?n un proceso dif?cil, porque no debe comprometer en ning?n modo las caracter?sticas y la integridad de la fe cristiana (...). Gracias a esta acci?n en las Iglesias locales, la misma Iglesia universal se enriquece con expre?siones y valores en los diferentes sectores de la vida cristiana, como la evangelizaci?n, el culto, la teo?log?a, la caridad; conoce y expresa mejor el misterio de Cristo, a la vez que es alentada a una continua renovaci?n? (n. 52).

Tambi?n la formaci?n de los sacerdotes, escribe Juan Pablo II en la exhortaci?n Pastores dabo vobis (25-3-1992) debe tener presente la inculturaci?n. ?Un problema ulterior nace de la exigencia, hoy intensamente sentida, de la evangelizaci?n de las culturas y de la inculturaci?n del mensaje de la fe. Es este un problema eminentemente pastoral, que debe ser incluido con mayor amplitud y particular sensibilidad en la formaci?n a los candidatos al sacerdocio? (n. 55).

La aplicaci?n de la inculturaci?n en la b?squeda b?blica se desarrolla en el documento La interpretaci?n de la Biblia en la Iglesia (15-4-1993), preparado por la Pontificia Comisi?n B?blica. La primera etapa de la inculturaci?n ?consiste en traducir a otra lengua la Escritura inspirada (...) A pesar de ser una etapa funda-mental, la traducci?n de los textos b?blicos no basta para garantizar una verdadera inculturaci?n. Esta, por tanto, tiene que continuar con una interpretaci?n que ponga el mensaje b?blico en relaci?n m?s expl?cita con los modos de sentir, de pensar, de vivir y de expresarse t?picos de una cultura local. De la interpretaci?n se pasa despu?s a otras etapas de inculturaci?n que alcanzan a la formaci?n de una cultura local cristiana que se extiende a todas las dimensiones de la existencia (oraci?n, trabajo, vida social, costumbres, legislaci?n, ciencias y artes, reflexi?n filos?fica y teol?gica) (...). No se trata de un proceso ?nico, sino de una "fecundaci?n rec?proca"? (IV, B).

La instrucci?n La liturgia romana y la inculturaci?n (25-1-1994) publicada por la Congregaci?n para el culto divino y la disciplina de los sacramentos trata de es-clarecer que en el ?mbito lit?rgico ?la b?squeda de inculturaci?n no tiene como objeto la creaci?n de nuevas familias rituales; respon?diendo a las necesidades de una determinada cultura esta llega a adaptaciones que siempre forman parte del Rito romano? (n. 36). Entre las cr?ticas que han acogido este texto est? la divergencia en?tre la definici?n te?rica de inculturaci?n y sus aplicaciones efectivas y pr?cticas.

El Directorio general de la catequesis (15-8-1997) publicado por la Congregaci?n para el clero afronta varias veces la relaci?n entre inculturaci?n y catequesis (nn. 109-118, 202-214). Entre los dem?s objetivos es necesario que la inculturaci?n de la catequesis ?estimule nuevas expresiones del Evangelio en la cultura en la que ha sido implantado? (n. 208).

El Pontificio Consejo de la cultura con el documento Para una pastoral de la cultura (23-5-1999) ofrece una serie de soluciones concretas para la relaci?n ?cultura-fe? en perspectiva de inculturaci?n en la vigilia del tercer milenio: ?En la actual pluralidad cultural, es necesario conjugar el anuncio y las condiciones de su recepci?n? (n. 25).

Un punto especial de observaci?n para entender la inculturaci?n es la celebraci?n de los S?nodos continentales. En la exhortaci?n apost?lica Ecclesia in Africa (14-9-1995) Juan Pablo II dedica todo el cap?tulo III al tema ?Evangelizaci?n e inculturaci?n? (nn. 55-71). ?El S?nodo considera la inculturaci?n como una prioridad y una urgencia en la vida de las Iglesias particulares para que el Evangelio arraigue realmente en ?frica? (n. 59).

En la exhortaci?n Ecclesia in America (22-1-1999) se afronta el tema de la inculturaci?n en el cap. VI La misi?n de la Iglesia en Am?rica: la nueva evangelizaci?n. ?Es necesario inculturar la predicaci?n, de modo que el Evangelio sea anunciado en el lenguaje y en la cultura de todos los que lo escuchan? (n. 70); ?El mundo de la educaci?n es un campo privilegiado para promover la inculturaci?n del Evangelio? (n. 71); ?Us?n?dolos (los medios de comunicaci?n social) de un modo correcto y competente, se puede llevar a cabo una aut?ntica inculturaci?n del Evangelio? (n. 72).

En Ecclesia in Asia (6-11-1999) el Papa desarrolla el tema de la inculturaci?n subrayando su importancia: ?Se ve claro c?mo la evangelizaci?n y la inculturaci?n se hallan entre s? en natural e ?ntima relaci?n? (n. 21); y se enumeran despu?s las ?reas clave de la inculturaci?n: teolog?a, liturgia, tradici?n, interpretaci?n y explicaci?n de la Sagrada Escritura y formaci?n de los evangelizadores? (n. 22).

La exhortaci?n Ecclesia in Europa afirma que ?el anuncio de Jesucristo tiene que llegar tambi?n ala cultura europea contempor?nea. La evangelizaci?n de la cultura debe mostrar tambi?n que hoy, en esta Europa, es posible vivir en plenitud el Evangelio como itinerario que da sentido a la existencia? (n. 58). Y recordando la fecundidad cultural del cristianismo a lo largo de la historia, asegura que ?es preciso mostrar el planteamiento evang?lico, te?rico y pr?ctico, de la realidad y del hombre (...), indicando la insuficiencia y el car?cter inadecuado de una concepci?n inspirada en el cientificismo, que pretende reconocer validez objetiva sola-mente al saber experimental, y se?alando asimismo los criterios ?ticos que el hombre lleva inscritos en su propia naturaleza? (n. 58). Adem?s, recuerda la importancia que tienen en la tarea de evangelizaci?n de la cultura el impagable servicio desarrollado por las escuelas cat?licas, las universidades y una adecuada pastoral universitaria que favorezcan una respuesta a las actuales necesidades culturales (cf n. 59). Anima tambi?n a valorar positivamente los bienes culturales de la Iglesia, y las nuevas expresiones art?sticas de la fe (cf n. 60).

Despu?s de explicar el sentido de la inculturaci?n, que tiene su fundamento en el misterio de la Encarnaci?n, la exhortaci?n Ecclesia in Ocean?a recuerda que ?una aut?ntica inculturaci?n del evangelio posee un doble aspecto: de una parte, cada cultura ofrece valores y formas positivas que pueden enriquecer el modo en el cual el evangelio es anunciado, comprendido y vivido; de otra parte, el evangelio desaf?a a las culturas y exige que algunos valores y formas cambien. As? como el Hijo del hombre se ha hecho hombre en todo menos en el pecado, as? la fe cristiana acoge y promueve todo aquello que es genuinamente humano y rechaza todo lo que pueda resultar pecaminoso. El proceso de inculturaci?n coenvuelve el evangelio y la cultura en un di?logo que incluye la identificaci?n de todo lo que es y lo que no es de Cristo? (nn. 16ss).

Entre las prioridades para el tercer milenio enumeradas por la Carta Novo miiiennio ineunte (6-1-2001), Juan Pablo II enumera el anuncio de la Palabra: ?Es necesario un nuevo impulso apost?lico que sea vivido, como compromiso cotidiano de las comunidades y de los grupos cristianos. Sin embargo, esto debe hacerse respetando debidamente el camino siempre distinto de cada persona y atendiendo a las diversas culturas a las que ha de llegar el mensaje cristiano, de tal manera que no se nieguen los valores peculiares de cada pueblo, sino que sean purificados y llevados a su plenitud. El cristianismo del tercer milenio debe responder cada vez mejor a esta exigencia de inculturaci?n? (n. 40).

Finalmente, en la ?ltima carta apost?lica de Juan Pablo II, dirigida a los responsables de las comunicaciones sociales, El r?pido desarrollo, el Papa sostiene que ?la Iglesia no ha de contemplar tan s?lo el uso de estos medios de comunicaci?n para difundir el Evangelio sino, hoy m?s que nunca, para integrar el mensaje salv?fico en la "nueva cultura" que precisamente los mismos medios crean y amplifican. La Iglesia advierte que el uso de las t?cnicas y de las tecnolog?as de la comunicaci?n contempor?nea es parte integrante de su propia misi?n en el tercer milenio? (n. 2) Y afirmando la enorme importancia de los medios, por ser para muchos el principal instrumento de gu?a e inspiraci?n de comportamiento, reconoce que ?se trata de un problema complejo, ya que tal cultura, antes que de "los conte?nidos", nace del hecho mismo de la existencia de nuevos modos de comunicar, dotados de t?cnicas y lenguajes in?ditos? (n. 3).

A partir de este panorama del magisterio universal podemos identificar la primera caracter?stica de la inculturaci?n: la nueva evangelizaci?n y la evangelizaci?n ad gentes necesitan de ella no como un m?todo, sino como una mentalidad nueva, inspira-dora de una misi?n entendida no s?lo como extensi?n geogr?fica, sino como fen?menos y ?mbitos de la vida humana, como es la comunicaci?n.

La inculturaci?n, adem?s, se extiende ? todos los componentes de la fe: ex?gesis, teolog?a, catequesis, liturgia, pastoral, moral, pedagog?a, etc. con relaci?n a la persona, a la sociedad y al fen?meno que reciben y reelaboran el mensaje del Evangelio.

A veces se olvida, aunque tiene una fundamental importancia, la tercera caracter?stica de la inculturaci?n: un proceso de dar y recibir tanto para la fe como para la cultura. La fe asume los valores positivos y purifica los negativos; la cultura estimula a la fe a re-pensar con categor?as diversas y a vivir con formas nuevas la totalidad de la fe.
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