Domingo, 18 de febrero de 2007
ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. - predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, VII del Tiempo Ordinario, 18 de Febrero de 2007.

No juzgu?is



VII Domingo del Tiempo Ordinario [C]
I Samuel 26, 2.7-9.12-13.22-23; I Corintios 15, 45-49; Lucas 6, 27-38

El Evangelio de este domingo contiene una especie de c?digo moral que debe caracterizar la vida del disc?pulo de Cristo. Todo se resume en la llamada ?regla de oro? de la actuaci?n moral: ?Lo que quer?is que los hombres os hagan a vosotros, tambi?n vosotros hac?dselo a ellos?. Esta regla, si se pone en pr?ctica, bastar?a por s? sola para cambiar el rostro de la familia de la sociedad en la que vivimos. El Antiguo Testamento la conoc?a en la forma negativa: ?No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan? (Tb 4, 15); Jes?s la propone en forma positiva: ?Tratad a los dem?s como quer?is que ellos os traten?, que es mucho m?s exigente.

Pero del pasaje del Evangelio brotan tambi?n interrogantes. ?Al que te pegue en la mejilla, pres?ntale la otra; al que te quite la capa, d?jale tambi?n la t?nica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames...?. ?Jes?s manda por lo tanto a sus disc?pulos que no se opongan al mal, que dejen la mano libre a los violentos? ?C?mo se concilia esto con la exigencia de combatir la prepotencia y el crimen, de denunciarlo con energ?a, incluso corriendo riesgos? ?C?mo lo situamos con la ?tolerancia cero?, hoy invocada desde muchas partes ante la difusi?n de la micro criminalidad?

El Evangelio no s?lo no condena esta exigencia de legalidad, sino que la refuerza. Hay situaciones en que la caridad no exige poner la otra mejilla, sino ir directamente a la polic?a y denunciar el hecho. La regla de oro que vale para todos los casos, hemos o?do, es hacer a los dem?s aquello que se querr?a que se le hiciera a uno. Si t?, por ejemplo, eres v?ctima de un robo, de un tir?n, de un chantaje, si alguien te ha chocado y te ha destrozado el coche, estar?as ciertamente contento si quien ha visto los hechos estuviera dispuesto a testimoniar en tu favor. El Evangelio te dice que esto es lo que tambi?n t? debes hacer a los dem?s, sin atrincherarte tras el habitual: ?No he visto nada, no s? nada?. El crimen prospera sobre el miedo y el silencio.

Pero tomemos las palabras en cierto sentido m?s peligrosas del Evangelio del domingo: ?No juzgu?is, y no ser?is juzgados; no conden?is, y no ser?is condenados?. ?Entonces luz verde a la impunidad? ?Y qu? decir de los magistrados que juzgan a tiempo completo, por profesi?n? ?Est?n condenados de partida por el Evangelio? El Evangelio no es tan ingenuo e irrealista como podr?a parecer a primera vista. ?No nos ordena tanto que suprimamos el juicio de nuestra vida, sino suprimir el veneno de nuestro juicio! Esto es, esa parte de hast?o, de rechazo, de venganza que se mezcla frecuentemente con la objetiva valoraci?n del hecho. El mandamiento de Jes?s: ?No juzgu?is y no ser?is juzgados? es seguido inmediatamente, hemos visto, del mandamiento: ?No conden?is y no ser?is condenados? (Lc 6, 37). La segunda frase sirve para explicar el sentido de la primera.

Son los juicios ?despiadados?, sin misericordia, los que est?n prohibidos por la palabra de Dios; aquellos que, junto con el pecado, condenan sin apelaci?n tambi?n al pecador. Justamente la conciencia del mundo civil rechaza hoy, casi un?nimemente, la pena de muerte. En ella, de hecho, el aspecto de la venganza por parte de la sociedad y de aniquilamiento del reo prevalece sobre el de la autodefensa y la disuasi?n del crimen, que podr?an obtenerse de forma no menos eficaz con otros tipos de pena. Entre otras cosas, en estos casos se mata a veces a una persona completamente diferente de la que cometi? el crimen, porque entretanto se ha arrepentido y ha cambiado radicalmente.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 19:33  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios