Domingo, 18 de febrero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valladolid D. Braulio Rodr?guez Plaza

La verdad del matrimonio
18-2-07


La Delegaci?n diocesana de Familia y Vida ha reunido a un considerable n?mero de personas para reflexionar sobre el tema ?Amar el amor humano. Juan Pablo II, la persona y la familia?. Hemos celebrado as? la XXIII Semana de la Familia. La solidez y la valent?a de Juan Pablo II en torno al tema del amor humano son asombrosas. Ciertamente es ?ste un ?mbito que afecta muy mucho a la felicidad del ser humano, hombre y mujer, que invita una vez m?s a escribir sobre ?l, sin miedo a ser reiterativo.

Hace poco m?s de quince d?as, el papa Benedicto ley? un discurso ante el Tribunal de la Rota Romana. Creo sinceramente que merece la pena glosar algunos de sus contenidos, porque el Papa actual tiene la virtud de convertir en f?cil lo que es dif?cil de exponer. La expresi?n ?verdad del matrimonio? agrada poco al pensamiento relativista imperante en nuestra sociedad: pierde la expresi?n relevancia existencial en un contexto cultural marcado, en efecto, por el relativismo y el positivismo jur?dico, que consideran el matrimonio simplemente como mera formalizaci?n social de v?nculos afectivos en dos personas. Y no van m?s all?.

De resultas de ello, el matrimonio no s?lo se convierte en una realidad blandita a la manera de muchos sentimientos humanos, sino que se presenta como si se tratara de una superestructura legal que la voluntad humana puede manipular a su antojo, priv?ndola, llegado el caso, como ha sucedido en Espa?a, de su car?cter heterosexual. Por desgracia, son muchos los cat?licos que participan de esta forma de pensar. Las consecuencias pr?cticas se perciben de manera particularmente intensa en el ?mbito del matrimonio y la familia.

Estiman algunos, en efecto, que la doctrina conciliar acerca del matrimonio, que describe a ?ste como ??ntima comunidad de vida y amor? (Gaudium et spes, 48), es un ideal al que no pueden verse ?obligados? los cristianos normales, de modo que se llega a negar la existencia de un v?nculo conyugal indisoluble. Tambi?n se ha ido extendiendo en determinados ambientes eclesiales la convicci?n seg?n la cual el bien pastoral de las personas en situaci?n matrimonial irregular exigir?a una especie de regulaci?n can?nica de las mismas, con independencia de la ?verdad? acerca de las condiciones de las personas. Pero el matrimonio tiene una verdad propia, a cuyo descubrimiento contribuyen arm?nicamente raz?n y fe, es decir, el conocimiento humano, iluminado por la Palabra de Dios, acerca de la realidad sexualmente diferenciada de hombre y mujer, con sus profundas exigencias de complementariedad, de entrega definitiva y de exclusividad.

Lo que dice el Papa es que todo matrimonio es, desde luego, fruto del libre consentimiento del hombre y de la mujer; pero la libertad de ?stos lleva a cabo la capacidad natural que contiene su ser hombre y ser mujer. La uni?n entre ambos se realiza en virtud del designio del propio Dios, que los ha hecho var?n y hembra y les da el poder de unir para siempre las dimensiones naturales y complementarias de sus personas. La indisolubilidad del matrimonio no se deriva del compromiso definitivo de los contrayentes, sino que es propio de la naturaleza del ?poderoso v?nculo establecido por el Creador?, que dec?a Juan Pablo II. ?Qu? ley emanada de cualquier parlamento puede quitar fuerza a esta realidad y verdad del matrimonio?
Publicado por verdenaranja @ 22:00  | Hablan los obispos
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