Martes, 20 de febrero de 2007
Mensaje de Mons. Rodrigo Aguilar Mart?nez, Obispo de Tehuac?n
en la Cuaresma de 2007

Tehuac?n, Pue., 15 de febrero de 2007

CUARESMA 2007


Hermanas y hermanos en Cristo Jes?s:

El Papa Benedicto XVI nos ha entregado su Mensaje para la Cuaresma de este a?o 2007. As? nos dice: ?La Cuaresma es un tiempo propicio para aprender a permanecer con Mar?a y Juan, el disc?pulo predilecto, junto a Aquel que en la Cruz consuma el sacrificio de su vida para toda la humanidad (cf. Jn 19,25). Por tanto, con una atenci?n m?s viva, dirijamos nuestra mirada, en este tiempo de penitencia y de oraci?n, a Cristo crucificado que, muriendo en el Calvario, nos ha revelado plenamente el amor de Dios.?

?Mirar?n al que traspasaron?, dice san Juan en su Evangelio (19,37), frase que recoge del profeta Zacar?as (12,10) y cuya actitud aplica a Mar?a, Madre de Jes?s, a ?l mismo y a todos los que contemplen a Jes?s en la cruz. Actitud que ahora nos pide el Papa Benedicto XVI para vivir la Cuaresma.

Dicha frase y actitud nos recuerda otra, del autor de la Carta a los Hebreos, el cual, tras haber mencionado muchos modelos de fe que aparecen en la Historia de la Salvaci?n (cf. Heb 11,1-40), nos invita a involucrarnos: ?Tambi?n nosotros, teniendo tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jes?s, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le propon?a, soport? la cruz sin miedo a la ignominia y est? sentado a la diestra del trono de Dios? (Heb 12,1-2).

?Sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia?


Los testigos de fe presentados en la Carta a los Hebreos ?y muchos otros que han dado testimonio valiente y perseverante de Cristo Jes?s, algunos de ellos muy cercanos a nosotros- nos motivan a sacudir todo lastre y el pecado que nos asedia: Por ejemplo el lastre y el pecado de centrarnos en nosotros mismos y pretender que los dem?s giren en torno nuestro; el af?n de lo material, de las posesiones, de la salud, del placer, de la fama, de la buena imagen, del prestigio. La Cuaresma es tiempo propicio para sacudir todo lastre que nos distrae y nos frena para seguir a Jes?s.

?Corramos con fortaleza la prueba que se nos propone?

La Cuaresma nos presenta un proyecto que no es f?cil ni c?modo, m?s bien se nos antoja evitarlo o suavizarlo, pero hay que asumirlo con fortaleza; las obras de penitencia ?oraci?n, limosna, ayuno- son una verdadera prueba en medio de este mundo que nos invade con sus criterios de placer, de consumo, de relativismo.

? Correr con fortaleza? significa que el esp?ritu cuaresmal no se ha de vivir como a fuerzas y a rega?adientes, sino con actitud positiva, con ligereza, como el atleta que no se centra en las privaciones a que se somete, sino que son disciplina y estrategia para correr y llegar triunfante a la meta.

?Fijos los ojos en Jes?s?

Lo que da sentido a ?correr? en el cumplimiento de las obras de penitencia, es tener ?fijos los ojos en Jes?s?. Las obras de penitencia no tienen una finalidad en s? mismas, sino que son un medio que nos ayuda a contemplar y seguir a Jes?s, Quien es Camino, Verdad y Vida, Quien ?inicia y perfecciona la fe?. Vivir la Cuaresma es dejarnos fascinar por Jes?s, por su amor. ?En la Cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: ?l tiene sed del amor de cada uno de nosotros?, nos dice el Papa Benedicto XVI.

La Cuaresma es la contemplaci?n asombrada y gozosa de c?mo nuestro pecado provoca en Jes?s su entrega total. Si mantenemos ?fijos los ojos en Jes?s?, ?l nos sostendr? ?para que no desfallezcamos faltos de ?nimo? (cf. Heb 12,3), a fin de no ser mediocres o inestables en nuestra respuesta: Queremos correr, siguiendo a Jes?s como disc?pulos apasionados y perseverantes.

Tambi?n deseamos ser misioneros entusiastas de Jes?s, para contagiar a los dem?s -familiares, amigos, compa?eros de trabajo, vecinos-, a tener fijos los ojos en ?l. Pong?mosle nombre, rostro y situaci?n concreta a nuestros prop?sitos cuaresmales.

El rito del Mi?rcoles de ceniza no es un acto aislado, sino la introducci?n al esp?ritu de la Cuaresma: Cuarenta d?as que culminar?n en el Triduo Pascual, cuando celebramos la Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n de Jes?s. De modo que la Cuaresma nos lleva al gozo de la Pascua. Si la Cuaresma es importante, m?s lo es el Tiempo de la Pascua. Si tenemos fijos los ojos en Jes?s crucificado, es para tener tambi?n fijos los ojos en Jes?s resucitado.

Nuestro amor oblativo, a imitaci?n de Jes?s, nos lleva a morir a nosotros mismos, trayendo consigo los frutos de la resurrecci?n, pues nos ayuda a entrar en una vida nueva, en un gozo inefable, que compartiremos jubilosos a los dem?s.

+ Rodrigo Aguilar Mart?nez
Obispo de Tehuac?n
Publicado por verdenaranja @ 11:18  | Hablan los obispos
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