Viernes, 23 de febrero de 2007
Art?culo publicado en el programa, a?o 2002, de Semana Santa de la parroquia de San Marcos de Icod de los Vinos, escrito por el historiador e investigador Don juan G?mez luis-Ravelo.


DE LA HISTORIA DE LA SEMANA SANTA DE YCOD

LA SEGUNDA MITAD DEL SEISIENTOS, UNA ETAPA DE ESPLENDOR

PATRONAZGO ART?STICO Y PASI?N POR LO BARROCO


por JUAN G?MEZ LUIS-RAVELO


El tr?nsito entre la primera y la segunda mitad del siglo XVII, va a suponer para las celebraciones de la Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n de Cristo en Ycod un importante punto de inflexi?n, en cuanto a modos y comportamientos devocionales se refiere, seg?n conocemos por documentaci?n conservada relativa a la solemnidad que se le va a procurar a algunos ceremeniales y funciones en sus templos y a determinadas manifestaciones procesionales al aire libre que, con pasos de novedosas iconograf?as, recorrer?n el limitado trayecto por el comp?s o plaza de los conventos o un m?s extenso itinerario por calles de la poblaci?n que la autoridad eclesi?stica se?ala.

Complemento a todo ello ser? el inusual aumento de dotaciones de imaginer?a, retablos, pinturas, orfebrer?a y ornamentos sagrados que, a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XVII, se destinar?n a iglesias y capillas. Cuando el siglo finalizaba, al ser visitada la poblaci?n por Fray Andr?s de Abreu, el conocido escritor insular de barroco estilo literario, con la finalidad de recabar datos para su obra sobre la vida del Venerable Siervo de Dios Fray Juan de Jes?s, el humilde m?stico nacido en Ycod en el a?o 1613, qued? tan gratamente sorprendido por el apasionamiento con que los vecinos "viv?an" su religiosidad y por la generosa y particular entrega devocional que mostraban en el cumplimiento de sus obligaciones cristianas, que no duda en recoger tal circunstancia como apertura a su barroca y deleitosa descripci?n del lugar y patria de su biografiado. Leg?ndonos con ello un testimonio valios?simo, dir?amos que imprescindible, para llegar al conocimiento del proceder socioreligioso de los devotos ycodenses durante el largo periodo que vamos a tratar. Comportamiento devocional de los vecinos que Fray Andr?s transmite de forma rotunda, sin paliativos de tipo alguno, cuando reconoce que es Ycod

Lugar en que resplandece
una piedad tan grande, y un culto
tan costoso, que no son tan poderosos, y
ricos sus caudales, tanteado el valor de sus
haziendas, y alhajas de
sus casas, como vistosos los asseos, y
cultos de sus Templos. All? si se
adelanta con la devocion el poder, y
haze milagro el caudal (I).


Permanencia del fraile en Ycod durante la que no debi? pasarle desapercibido el cambio de mentalidad religiosa sufrido por sus gentes desde el tiempo en que en ?l habitara el m?stico Fray Juan. Periodo durante el que la mortificaci?n p?blica fomentada por la Iglesia como corriente m?stica de imitaci?n a Cristo, destinada a erradicar antiguas y enraizadas supersticiones, tuvo en el lugar honda repercusi?n en la noche del Jueves Santo en la procesi?n de la Sangre que sal?a desde la iglesia del hospital de Nuestra Se?ora de los Dolores y San Juan Evangelista, en la que penitentes y cofrades preced?an al paso del Crucificado cargando la Cruz unos, con disciplinas de sangre otros, y portando hachas los hermanos de luz (2). Tambi?n, en la pr?ctica p?blica del V?a Crucis penitencial de la madrugada del Viernes Santo, en el que gustaba al Siervo de Dios participar recorriendo las calles de su pueblo como un disciplinante m?s que, a imitaci?n de Cristo, repite la V?a Dolorosa sufriendo personalmente el cansancio y el dolor, derramando sangre sus pies descalzos por las inc?modas callejas del trayecto y el tortuoso camino del malpais que llevaba al Calvario Nuevo del lugar donde, como hoy, terminaba el rezo de las estaciones. Al respecto de esta tiern?sima devoci?n al V?a Crucis nos dice Fray Andr?s de Abren que

A estas Procesiones asist?a Juan (...)
saca descalso (...) desnudo desde la
3cinta al cuello, que ce??a con una
gruesa soga, rodeadodle pesadas
cadenas (...) unas veces con una ca?a
en la mano, para representar y sufrir
una de las grandes injurias que
hizieron ? su Amado, y otras con una
calavera, y una Cruz para hazer mas
viva memoria de su pasion, y muerte (3).


Sin embargo, por los a?os de su visita a la poblaci?n hall? actuaciones bien distintas que, paulatinamente, como en todo el mundo hispano sucedi?, se fueron imponiendo tambi?n en el lugar desde las primeras d?cadas de la centuria, en detrimento de las tan enraizadas pr?cticas publicas de disciplina, las que, dada la profanidad y excesos que en algunos lugares adquir?an, pasaron a ser consideradas en el seno de la propia Iglesia como una mera desvirtuaci?n pat?tica y populachera . Para alcanzar esa su erradicaci?n "se favorecieron desde entonces otras manifestaciones mas did?cticas, como la escenificaci?n de los momentos de la Pasi?n. Es decir, la incorporaci?n en los desfiles procesionales de distintos personajes hist?ricos y la generalizaci?n y ampliaci?n de los pasos escult?ricos, que enriquecer?n notablemente el panorama art?stico" (4).

Texto que reproducimos por considerar que es reflejo de lo sucedido en Ycod, a la largo de todo el siglo XVII, en sus celebraciones de la Pasi?n, en cuya mitad final culminar? el periodo de magnificencia que sorprendi? al franciscano Andr?s de Abreu.

Los factores que contribuyeron a tal logro no emanaron s?lo del comportamiento religioso vecinal y de las hermandades y cofrad?as que fundaron. Junto a ello, como verdadero impulsor, sin el cual esa etapa de esplendor no se hubiese alcanzado, debe alinearse al grupo m?s acomodado en el entramado sociolaboral que desde el siglo anterior se ven?a consolidando y fortaleciendo social y economicamente. Constituido por medianos y grandes propietarios de tierras, due?os de la mayor parte del agua de riego, su actuar, siempre interesado, persigue alcanzar un estatus que les permita robustecer la consideraci?n de su linaje en la sociedad insular. Intencionalidad que los convertir? en verdaderos promotores en la poblaci?n del ideario eclesial antes se?alado, contribuyendo a introducir nuevas iconograf?as, rememoraciones de pasajes de la Pasi?n, pasos procesionales de mayor envergadura as? como piezas art?sticas de primer?simo orden que enriquecen el patrimonio art?stico-religioso del lugar. Todo lo cual sospechamos, conllevaba, adem?s del manifiesto acto devocional, una actuaci?n encaminada a dar solidez a la promoci?n social que deseaban.

ACUSADA PASI?N POR LO BARROCO

En adelante va a cuidarse al detalle la espectacularidad de las procesiones, dot?ndolas sus promotores de todos aquellos elementos que pudiesen realzar su desfilar por las calles, de ah? que no se escatimen adornos ni luminarias y, dado el prestigio que con ello adquiere la familia patrocinadora, se destinen partidas econ?micas suficientes para garantizar la asistencia anual a ellas de las comunidades religiosas locales, hermandades y cofrad?as, adem?s de comprometer para su presidencia a lo m?s granado de la ?lite civil y religiosa. De todo ello emana el diferente car?cter que a partir de esa ?poca adquiren, sobre todo en la advertihle pasi?n por lo barroco que traslucen, que les va dando particular idiosincrasia, m?xime si atendemos a la tendencia, durante todo el per?odo que estudiamos, de aumentar el n?mero de figuras que componen los pasos titulares, formando escenas en las que el "dialogo" entre ellas y el variado colorido de su vestuario acent?a, tal car?cter barroco.

Como ejemplo ilustrativo, podemos citar la inclusi?n en las celebraciones de dos apostolados, con sus doce figuras de tama?o cercano al natural en uno y algo menor en el otro, siendo en ambos casos im?genes vestideras. El primero ser? utilizado de manera individual, con su propia parihuela cada efigie, vistiendo prendas de diferente colorido y portando su atributo distintivo, para hacerlas participar como si fueran actores en la rememoraci?n del pasaje de la Conversi?n de la Magdalena. En el otro, revestidas asimismo sus figuras de variadas y coloristas prendas, se agrupan en un solo trono en torno a la mesa, presidida por la efigie de Cristo que procede a instituir la Eucarist?a, sobre la que destacan elementos propios de la Cena Pascual.

Pasi?n por lo barroco que se aprecia tambi?n en el gusto por lo escenogr?fico en la composici?n c?e los tronos, constatado en los pasos de la Santa Cena, en el de la Conversi?n de la Magdalena yen el de l?grimas de San Pedro, todos los que se dotan de un espectacular sitial de tela al modo del que a?n se conserva en el primero indicado, que sirvi? de modelo para las otros, seg?n qued? registrado en documentaci?n que en su momento indicaremos. A ello deber? a?adirse la mayor espectacularidad que se procura a pasos de im?genes de gran devoci?n que ven?an integrando las celebraciones desde tiempo muy anterior. Ejemplar es el caso de la reforma a que es sometido el de Nuestra Se?ora de la Soledad del templo agustino, dot?ndolo con un palio de terciopelo negro dispuesto sobre varas de madera dorada: o el del Cristo Difunto, cuya humilde urna se ver? notablemente embellecida. Incluso sospechamos que no debi? ser ajeno a ello ese af?n de enriquecer los tronos con elementos alusivos al pasaje pasional que representan, lo que debi? llevar a colocar la cruz redentora y dos ?ngeles junto a la imagen del Cristo sedente de la Humildad y Paciencia o el simb?lico gallo en el de las Lagrimas o Negaciones de San Pedro.

LA CAPILLA DE LOS ?VORA

La proposici?n devocional y constructiva en la que adquiere solidez tal atracci?n por el recargamiento y esplendor que el Barroco impone, vino a imponerla en amplia medida la fundaci?n piadosa que, apenas iniciado el periodo que estudiamos, llev? a efecto la familia Evora en el costado sur del claustro del convento franciscano del Esp?ritu Santo. Su costosa edificaci?n va a suponer para el lugar la instauraci?n de un modelo de capilla, con dotaci?n de coro, sacrist?a, sala de entierro y dependencia privada sobre esta ?ltima, que va a tener repercusi?n formal en otros recintos que se fabricar?n durante el siguiente siglo adosados al propio edificio conventual o a su iglesia. Tales son: la capilla de San Diego de Alcal?, fundada por la familia P?rez Rijo, y la de Nuestra Se?ora de los Dolores, fabricada por la de Hurtado de Mendoza con tal ostentaci?n y amplitud que el modelo inicial quedar? ampliamente superado.

Los buenos deseos de los Evora, respaldados en todo instante por la favorable disposici?n de la comunidad franciscana, de la que hab?an sido permanentes benefactores, hicieron realidad una obra que reflejaba la alta capacidad econ?mica de la familia, potenciada, cuando se hizo necesario, por importantes partidas de dinero remitidas por sus parientes desde la isla de Cuba o de Nueva Espa?a, donde sus negocios comerciales o su s?lida posici?n social les permiti? contribuir holgadamente con la fabrica y con su rica dotaci?n.

Al espl?ndido resultado final alcanzado, intuimos, no debi? ser ajeno un cierto af?n de rivalidad y competencia con la obra, tambi?n suntuosa, de la capilla de la Soledad que en el cenobio agustino por esa fecha edificaba, con similares criterios de ostentaci?n, el presb?tero Don Fernando de Montiel, La esplendidez alcanzada en una y otra fabrica, acentuada en las novedosas policrom?as y dorados de sus retablos y, sobre todo, en las delicadas y complejas labores mud?jares de sus artesonados, parece dar raz?n de ello. Lo cierto es que ambas obras introdujeron en Ycod un modelo arquitect?nico y decorativo, de origen andalucista, cuya configuraci?n formal y el brillante colorido de sus policrom?as dieron a conocer a la comunidad ycodense ciertas formas barroquizantes que, desde ese momento de los a?os sesenta del siglo XVII, van a imponerse en la localidad.

INICIO DEL CULTO A SANTA MARTA MAGDALENA

Apenas fundado el convento franciscano del Espirito Santo, en el mes de mayo del a?o 1641, y acondicionada una provisional casa-oratorio mientras se levantaba su f?brica, entre la actividad religiosa de la reducida comunidad fue adquiriendo especial atenci?n el culto a Santa Mar?a Magdalena, seg?n conocemos por mandas piadosas de misas que a perpetuidad se le dedican, la primera de ellas instituida el a?o siguiente al de la llegada de los frailes al lugar (5). Atracci?n devocional que deja traslucir una pronta aceptaci?n, por algunos fieles, de mandatos de la iglesia contrarreformista que
aconsejaban la pr?ctica de los sacramentos de la Penitencia y la Eucarist?a como eficaz medio para la salvaci?n del alma.

Devoci?n a la Santa Pecadora arrepentida que, en esa d?cada de los a?os cuarenta del siglo XVII, va a alcanzar ya en el lugar hondo significado, sac?ndose su efigie en procesi?n por las calles. La adquisici?n de la imagen, y ese desarrollo de su culto en la iglesia franciscana, constituye una evidencia m?s de los legados promovidos por la devoci?n de miembros de la comunidad a una determinada advocaci?n que, finalmente, quedar? integrada en la celebraci?n de la Pasi?n y Muerte de Cristo. En este caso por el gran fervor que hacia ella muestra el licenciado Gonzalo B?ez Borges, presb?tero sindico del cenobio qui?n, en el a?o 1647, por ante el escribano Francisco de Rojas Montiel, decidi? instaurar en el templo una festividad perpetua que hab?a de celebrarse cada a?o por el d?a de la santa, el 22 de julio (6).

A la decisi?n tornada por el presb?tero no debieron ser ajenas las preferencias devocionales familiares, seg?n se infiere de la propia elecci?n de la advocaci?n que se corresponde con la del nombre de su madre: Mar?a Magdalena de Evora. Culto a la Magdalena que no va a quedar desligado de las conmemoraciones de la Semana Santa en Ycod en las que, como norma eclesial generalizada, la incitaci?n a la pr?ctica del arrepentimiento era tema de frecuente utilizaci?n en las pr?dicas desde el p?lpito.

En fecha que desconocemos, anterior en todo caso al a?o 1652, debi? ya ampliarse su anual celebraci?n con otra solemne funci?n con serm?n y procesi?n por las calles que cada Lunes Santo se le empez? a hacer tambi?n desde el templo conventual. Preferencia piadosa de miembros de la familia Evora que advertimos, asimismo, en la declaraci?n expresa que el propio licenciado B?ez Borges hace en el documento de instituci?n de la festividad cuando expresa que si este otorgante o los suyos hicieren o tubieren capilla o altar suficiente se han de hacer o decir las dichas festividades en ellos (7). Previsi?n que a?os despu?s har? realidad en uni?n de su madre.

Antes de tratar de ello, para mejor situamos en el impreciso inicio de su celebraci?n en el Lunes Santo, conviene conocer cierto incidente acaecido en la procesi?n del a?o 1652, por venir a ser exponente tanto de la atracci?n popular que la procesi?n ya desde esa tiempo suscitaba, como de costumbres sociales que desvelan ciertos comportamientos de la clase acomodada en el Ycod de la ?poca. E 1 hecho fue dado a la imprenta, en el a?o diecinueve del pasado siglo, por el escritor Guti?rrez L?pez, Cronista Oficial de la Villa por esa ?poca, limit?ndose a extractar, seg?n manifiesta, lo m?s sobresaliente de documentos que tuvo a la vista: los autos de apertura de informaci?n criminal por los que el alcalde del lugar, Don Francisco Guadr?n de Villapadierna, dict? sentencia contra las personas que dicho Lunes Santo procedieron a alterar el orden habitual (9). Breve exposici?n cuyo desarrollo informa de c?mo

El Capitan Don Fernando ale Castro Heredia y Salvatierra para presenciar con m?s comodidad el desfile de la procesi?n hubo ale colocar unos asientos en la calle, frente a la plaza mayor (llamada hoy popularmente de la Pila) antes (le empezar el Serm?n y salir a la calle la procesi?n, lo que no fue del agrado del Capitan Don Marcos Lorenzo Granadilla, que en uni?n de Don Bartolom? P?rez v Don Baltazar Ara?a exteriorizaron su protesta, que origino seria pendencia en la que intervinieron el Capit?n Don Alonso Fern?ndez de Lugo, Regidor perpetuo de la isla v Don Pedro Lugo su hijo.
Salieron a relucir espadas, reparti?ndose sendos cintarasos y corno lar sangre de los contendientes. Don Francisco Guadr?n de Villapadierna, que ejerc?a la Alcald?a, se interpuso entre los alborotadores, aquietando los animos con su prestigio y autoridad, pero de nuevo volvieron a lucir las espadas , y de nuevo el Alcalde Mayor, que as? se denominaba, ya con menos benevolencia, impuso su autoridad, prendiendo en la corcel a Bartolome P?rez y a Baltazar Ara?a. Al Capitan Don Alonso de Lugo , y a su hijo Don Pedro y a Don Fernando ale Castro los arresto en sus casas (10).


Dejando entrever el relato que la procesi?n y funci?n del Lunes Santo se celebraba desde antes de ese a?o de 1652 y de como tambi?n en Ycod tiene repercuci?n social el intento de alterar una costumbre tradicional: la presencia de los fieles en cualesquier tipo de manifestaci?n religiosa. El intento de colocaci?n de asientos en la calle, frente a la Plaza Real, para presenciar el paso del lucido cortejo, significaba una actuaci?n novedosa, inaceptable para la cerrada mentalidad de la ?poca. Viene a constituirse el texto tambi?n en valioso testimonio del atractivo que la procesi?n deb?a ya ofrecer en su recorrido callejero. Apenas unas d?cadas despu?s ser? considerada como la m?s celebrada procesi?n del lugar y de las islas, seg?n la apreciaci?n que de ella hizo cl culto religioso Don Francisco P?rez de Amaral(11).

EL CULTO A LA MAGDALENA EN SU CAPILLA

El definitivo impulso al culto de la Magdalena vino a propiciarlo la ya nombrada iniciativa de los Evora, hecha realidad cuando en uni?n de su hijo el licenciado Don Gonzalo, Mar?a Magdalena de Evora, en el costado sur del convento, construye su esplendorosa capilla, en virtud de data que obtuvieron de los padres provinciales el 29 de noviembre de 1658, y colocan en el nicho principal de su retablo las im?genes de Xpto Redentor nuestro sentado en silla y la de la gloriossa Santa Mar?a Magdalena, seg?n hacen constar en la escritura de v?nculo, con fuerza de mayorazgo, que hicieron en febrero del a?o 1665, aludi?ndo tambi?n ala anterior fundaci?n en ella de la prosecion de la Conbersion de la Madalena el Lunes Santo de cada un a?o para lo gura ay las imaxenes de los doze apostoles todas de talla al natural con sus tunicas y capas de damasco de diferentes colores cada uno con la ynsinia de lag passion que lleva. (12). Como puede apreciarse no se cita al paso titular, de adquisici?n anterior, trasladado en su momento desde la iglesia del convento a su capilla seg?n la decisi?n tomada desde la instituci?n de su festividad en el mes de julio. S?lo nombran las doce im?genes del apostolado a?adidas a la anual celebraci?n una vez concluida la capilla. A cada una de ellas , sobre su propia parihuela o basa, se la hacia participar en una emotiva y sencilla representaci?n de la que hemos hallado breve referencia en una declaraci?n jurada prestada por el Se?or Don Joseph Antonio Soperanis, Venerable Vicario que fue de Ycod y su jurisdicci?n, en la que hace constar, entre otros varios particulares, que en el d?a Lunes Santo por la tarde pas? a el Convento del Se?or San Francisco de este dicho lugar donde se haze memoria a el vivo, de la Conversion de la Madalena para de all? seguir la procesion en forma de tribunal a la iglesia del convento de reliziosas del Se?or San Bernardo (13).

Breve pero sustanciosa referencia que viene a descubrirnos, al expresar que la memoria o rememoraci?n se hac?a a el vivo, que la misma se realizaba de la manera "m?s sensible y dolorosa", que las sencillas acciones de la representaci?n se hac?an "con la mayor viveza, con suma expresi?n y eficacia", si tomamos en consideraci?n las antiguas acepciones del adverbio "al vivo" que recoge el Diccionario de la Real Academia Espa?ola de la Lengua (14). Ceremonial, que sospechamos deb?a realizarse fuera de la capilla, en la iglesia conventual o en el claustro ante la puerta de acceso a ella. El espacio que demandaba la movilidad de las doce parihuelas de los ap?stoles, el ocupado por el trono del grupo titular, a m?s del requerido para situar a los fieles, cofrad?as y los representantes de las comunidades religiosas y de la parroquial, de seguro imposibilitaba el llevarla a efecto en su interior.

Los fundadores y descendientes no escatimaron gastos para alcanzar el m?ximo lucimiento y solemnidad en la funci?n con serm?n y posteriormente en la remembranza y en la procesi?n por las calles. Si para el desarrollo de la primera sabemos que la dotaci?n de la capilla fue completa y exquisita, con el recubrimimiento adamascado de sus paredes y las numerosasy ricas piezas de orfebrer?a de plata en su color o sobredora,da con las que se oficiaba y se adornaba e iluminaba el recinto, de las que se da detallada relaci?n en la citada escritura de v?nculo; para el ceremonial que evocaba la Conversi?n de la Magdalena, no deb?a tampoco, escatimarse detalle alguno que pudiese aportarle realismo y vistosidad a la figura de la Santa titular, mostr?ndosela engalanada, como era habitual en las im?genes de candelero de mayor devoci?n, con ricas vestiduras que hab?an pertenecido a la fundadora o a otras damas de la familia. Curiosa costumbre, documentada ya en Ycod en el a?o 1579 (15) que, en relaci?n con la Magdalena la hallamos todav?a vigente en el de 1799, en el inventario de los bienes quedados de Do?a Mar?a Keogh y L?nch, viuda de Don Luis Fern?ndez, entre cuyas pertenencias hallamos registrada

una tunica de raso azul con flores
encarnadas y verdes, que
expresaron Do?a Maria y Do?a
Leonor que pertenece a la
Magdalena a quien la sedio la
difunta su madre siendo ropa ele
su uso incluy?ndose adem?s en la
relaci?n una mantilla de raso
bordado = una capa de damasco
azul; y una tunica de damasco
morada, con un pelo postizo que
asimismo expresaron pertenece
todo ala citada Magdalena (16).


La vistosidad del trono, en torno al cual transcurr?a todo el ceremonial, se vi? realzado hacia el a?o 1694, cuando por voluntad de Do?a Mar?a Magdalena de )vora y Pineda, se le coloc? un sitial de tela, similar al que todav?a hoy cobija al Santo Cristo del paso de la Cena (17).


Para perpetuar la fastuosidad que en su vida le procuraron a la procesi?n callejera dejaron dispuesto los fundadores, como obligaci?n forzosa a cumplir por el sucesor o sucesores, el sustentar perpetuamente beinte y cuatro achas blancas de cinco libras cada una y quarenta candeleros blancos de a tres cuartas cada uno y helas de a tres en libra blancas para los eclesi?sticos para la prosesion (...) y los quarenta candeleros se an de ensender en el pasxo del santo xpto y la marlalena y altar de dicha nuestra capilla. Precisi?n en la cantidad de cera y n?mero de luminarias que denota hasta que punto el licenciado B?ez Borges atend?a a la repercusi?n social que su procesi?n ten?a, comportamiento traslucido sobre todo cuando espec?fica que las m?s de sesenta libras que hab?an de utilizarse en velas, cirios y hachas, fuese del tipo de cera blanca, la cual, a diferencia de la amarilla, calificaba en alto grado, tanto el prestigio de la procesi?n como el de la familia patronal..

A todo ello, debe agregarse su proceder en la selecci?n del componente religioso, cuya asistencia a la funci?n y procesi?n deb?a quedar igualmente garantizada, para realzar el fasto ceremonial tanto en el recinto de la capilla como en la calle, de ah? que el documento contenga tambi?n el mandato de que sus herederos contin?en con su costumbre de dar al derecho beneficia) tres ducados por la procesion y a la comunidad doze tostones por el acompa?amiento =y a la Hermandad del Sant?simo Sacramento reste lugar treynta rreales de limosna para gastos de dicha ermandad porque benga a asistir a nuestra prosesion de la marlalena el lunes Santo = y asimismo otros treinta rreales e la ermandad de la sinta del Se?or San Agustin por la misma asistencia. Congregaciones que de seguro desfilaban perfectamente gerarquizadas y uniformadas, portando sus correspondientes insignias, cruces, pendones y candeleros blancos. Cuidada organizaci?n que, como a continueci?n veremos, lleg? a complementarse con la presencia de representantes de estamentos sociales de la localidad y la isla.

INCIDENTE EN LA IGLESIA DE LAS BERNARDAS

Aspecto del que hallamos constancia detallada en declaraciones de testigos presenciales de un incidente producido en la iglesia del convento de monjas de San Bernardo, donde cada a?o hac?a estaci?n la procesi?n y donde el paso titular era homenajeado con un canto, a modo de villancico, hecho al intento por las monjas (18). Curiosas declaraciones que nos permiten conocer c?mo transcurr?a la comitiva y de que manera quedaban constituidos los "tribunales" eclesi?stico y secular de su organizada presidencia. Por ellas sabemos que una vez terminado el ceremanial que rememoraba el arrepentimiento de la Magdalena, se organizaba la procesi?n p?blica, en la que, tras los tronos de las im?genes precedidos por las citadas comunidades, cofrad?as y hermandades, la presid?a, como sacerdote celebranante de los oficios del d?a, el benefiado Don Joseph de Le?n y Vergara cubierto con la capa que lo distingu?a en su funci?n de Preste; detr?s de ?l Su Merced el Venerable Vicario de Ycod y su distrito, Don Melchor Antonio Soperanis, en modo de tribunal como se acostumbra acompa?ado por los notarios p?blicos Don Joseph Antonio Afonso y Don Marcos Mederos, qui?n, como fiscal que era del obispado de las islas, representaba la judicatura eclesi?stia. Seguidamente, la representaci?n civil, organizada tambi?n a manera de tribunal, ostentando la judicatura secular el Se?or Licenciado Don Francisco de Olavarrieta, abogado de los Reales Consejos y alcalde de Ycod, con su escribano y ministros reales.

Despu?s de recorrer la procesi?n la calle de Borges y un tramo de la de San Antonio, y atravesar la plaza Real o de la Pila, entraron en esta forma en la iglesia del convento de bernardas donde se produjo el incidente cuyo relato recogemos, como lo hasta aqu? extractado, de la certificaci?n que a petici?n del Vicario suscribi? el notario p?blico Don Marcos de Mederos, en la noche de dicho d?a Lunes Santo, diciendo que hecho alto con el Se?or y la Santa Magdalena; a que las monxas cantasen un Billancico; vei que el Sacritan de dicho convento trazo una silla y la puso a el lado siniestro del Venerable Vicario que distava como una vara qued?ndose en pie los se?ores y el preste sentado en ella; y as? no se a practicado en mi tiempo despues que estoy signado a la iglesia; y terminado el dicho Villancico se levanto y se prosiguio la procesion (19).

En la ma?ana siguiente el Vicario Don Melchor Antonio, al constatar el hecho ante el mismo escribano afirm? que vio traer a el sacrist?n una silla y luego sentarse el Beneficiado Don Joseph de Vergara quien ybva con la capa: culo acccion es digna de estimarse bien prevenida; y cediendo esto en menosprecio y de que debe resentirse gravemente la jurisdiccion Eclesi?stica y por su parte el Juez Real; respecto de que no a sido practica, ynmemorial a?adiendo que por ello devia mandar y mand? comparecer a su presencia sujetos que declarasen ayer visto tal accion menospreciativa como si supieren a Ynstancias de quien o quien mando se previniese dicha silla (20).

Entre los llamados a testificar Su Merced hizo comparecer ante si a Juan Oliva, sacrist?n de la iglesia de San Bernardo, quien despu?s de cumplir los requisitos de rigor declar? que el Beneficiado Don Joseph de Vergara le previno al declarante que as? que entrase la prosecion le pusiere una silla en que sentarse como con efecto se la puso y se sento, qued?ndose los dos Jueces de pie para los que no previno sillas porque no a sido costumbre ni se a practicado ?nterin que a estado de sacristan (21).

O?dos los testigos y tomada su declaraci?n jurada el vicario procedi? a dictar el correspondiente auto, dictaminando que por quanto el Beneficiado Don Joseph Vergara que iba de Preste en la procesion del Lunes Santo practico la accion de tomar silla (.. ) siendo cosa impracticable en este dicho ligar, motivo por el que hubo una com?n displicencia a todo el concurso, devia mandar y mand? se le notificase pena de sinquenta ducados de multa y la de excomunion maior y profacto namende no ejecute tal acci?n hasta que esta cosa se mande por Su Se?or?a Ilustr?sima el Obispo mi Se?or (22).

Ins?lito suceso que, a?n dentro de las limitaciones propias de una sociedad restricta como lo era la ycodense del momento, no pod?a pasar desapercibido, como as? vemos que sucedi?, a la r?gida disciplina socio-religiosa de la ?poca, que controlaba con todo rigor, a m?s de la organizaci?n gerarquizada, los m?nimos detalles protocolarios cuyo estricto cumplimiento evitaba pleitos como el presente y repercut?a favorablemente en el prestigio de la familia patronal (23). De ah? la dr?stica y pronta decisi?n tomada por el Vicario en contra de la actitud del Beneficiado Vengara qui?n, desoyendo la pena que le fue impuesta, vuelve a repetir su desatinado proceder, como en su lugar veremos, durante la estaci?n que la solemne procesi?n de Cl?rigos, tambi?n acompa?ada por ambos tribunales, hac?a en la iglesia de las monjas en la tarde del siguiente d?a Martes Santo.

Actitud del Beneficiado Vergara que adem?s violaba un antiguo mandato, destinado a los patronos eclesi?stico y seglar del monasterio, del obispo Don Bernardo de Vicu?a y Zuazo, dictado en el a?o 1701, precisamente para evitar pleitos. En el mismo prohib?a poner silla en la iglesia, pudiendo solamente hacer uso de ella, en la elecci?n de abadesa y en las profesiones de monjas, nuestro Vicario o la persona a quien se diese nuestra comision porque entonces hace el oficio de Juez y como a tal le toca dicha silla (24).

La funci?n solemne en la capilla, la rememoraci?n de la Conversi?n de la Magdalena y la procesi?n de las im?genes desde el convento, mantuvieron su esplendor a trav?s del tiempo. Su larga andadura devocional, paralela a la de la comunidad franciscana, se vio alterada como la de aquella, por la intensa perturbaci?n que las costumbres y las tradiciones del pueblo experimentaron a consecuencia de la exclaustraci?n de los frailes. La imagen de la Magdalena, titular de la capilla, depositada por un tiempo en la parroquial, hall? finalmente acomodo en el oratorio de la casa patronal en la calle de San Antonio, donde a?n se sigue custodiando. La del Cristo sedente, por circunstancias que desconocemos, fue trasladada, al templo de Nuestra Se?ora de la Luz, en Gula de Isora, antes del a?o 1853, seg?n consta en una relaci?n de las mejoras efectuadas en el templo cuando era p?rroco Don Juan Espinosa y Salas. En la remisi?n que de la misma hace al Obispado incluye un gran Se?or Predicador que vale m?s de cinco onzas (25). En el templo isorano sigue recibiendo culto ocupando un sobrio retablo situado en la nave del Evangelio, siendo all? venerado con la advocaci?n de El Se?or Predicador.

EL SANTO CRISTO DE LA INSPIRACI?N


La adquisici?n de la escultura del Santo Cristo Crucificado que, en altar y retablo propios, presidi? la sala de entierros y sacrist?a de la capilla de la Magdalena, desde la fecha de su apertura al culto, la llev? a efecto el capit?n Marcos Est?vez Borges, quien la debi? depositar en la iglesia del convento, o a ella llevarla por los d?as de su festividad, antes del a?o 1651, en cl que la hallamos citada por vez primera en una manda testamentaria en la que la viuda de Andr?s de Carminatis, Ana Morena, ofrece sinco misas a la ynspiracion de jesuxpto (26). Denominaci?n primigenia de la efigie como Santo Cristo de la Inspiraci?n mantenida en cuantos documentos a ella se refieren durante las primeras d?cadas de su tra?da a Ycod (27), pas?ndose tiempo despu?s a nombrarla, impropiamente, Cristo de la Espiraci?n, o, i1^,p:.i.a.nine^ke, Cr,'stu J~it.. Una sirrepie v-isidn u'c la escultura advierte que su autor el imaginero de origen flamenco, afincado en Sevilla, Jos? de Arce, recre? en ella el momento de la ?ltima inspiraci?n, el justo instante en el que Cristo, con apasionado giro de la cabeza hacia la altura, llena sus pulmones de aire antes de exilar su postrer suspiro, antes de expirar. Aspecto magistralmente conseguido por su creador, advertible en lo inflado de su t?rax, lo que le procura esa admirable sensaci?n ascendente a toda la composici?n (28).

Denominaci?n originaria de la que dan raz?n tambi?n los propios patronos en su documento de fundaci?n de v?nculo, con fuerza de mayorazgo, que instituyeron en el a?o 1665 por ante el escribano Don Carlos de Montiano, en el cual no dudan en poner la capilla como pieza principal y joya mas pressiosa, especificando en su relaci?n de pertenencias: y en el altar del entierro una ymaxen de talla de la ynspiracion de xpto. Redentor nuestro (29),

La integraci?n procesional de la imagen en las celebraciones de la Pasi?n tuvo inicio en fecha anterior al a?o 1656, seg?n se infiere de una declaraci?n posterior en la que dice su comitente, el nombrado Capit?n Marcos Est?vez Borges que io he tenido devocion de hacer como con efecto lo e hecho machos a?os ha la prosesion de la espiracion dexpto nuestro Redentor y Se?or el Viernes Santo al amanecer de cada un a?o por el claustr? y el compas del convento, declarando m?s adelante que el patr?n o patronos que nombrase en su ?ltima disposici?n por escritura de donaci?n irrevocable, tendr?an obligacion de tener las insignias del Santo xpto y la Virgen Nuestra Se?era de la Soledad (30). Dando a entender que desde sus primeras procesiones claustrales sal?a ya el Cristo acompa?ado de la imagen de la Virgen de los Dolores, por ?l nombrada Nuestra Se?ora de la Soledad, a la que los frailes daban culto en su iglesia. A ella debi? estar destinada la manda p?a de siete misas al Destierro de Nuestra Se?ora que junto a las cinco antes mencionadas destinadas a la Inspiracion de jesuxpto dej? instituidas perpetuamente la viuda de Andr?s de Carminatis. Misas al Destierro de la Sant?sima Virgen en su Dolor para cuya celebraci?n se exig?a un determinado n?mero de velas. Antigua devoci?n, cupo origen se remonta al siglo XV, que para Manuel Trens ten?a un cierto sabor supersticioso, no obstante lo cual se les dio entrada en nuestros misales (31).

Para ampliar el recorrido procesional de ambas im?genes por las calles elev? solicitud el licenciado B?ez Borges al Obispo de Canaria Rodrigo Guti?rrez de Rozas el d?a 9 de agosto de 1659, aprovechando su visita a Tenerife, lo que confirma que las procesiones por el claustro y comp?s del convento se realizaban desde fecha anterior. En dicha solicitud le notificaba tambi?n al obispo la voluntad que un devoto ten?a de ampliar su recorrido por las calles que les beneficiados se?alaren, d?ndole adem?s a conocer, para que no pusiese obst?culo alguno al deseo de su pariente el devoto capit?n instituidos de la misma, que para dicha procesion no se a de pedir limosna a el pueblo ni causarle costo alguno a el comun por que el devoto que hace esta procesion ofrece los costos necesarios a el convento y pagar los derechos a la parroquia (32).

La iglesia del convento fue pues desde un principio el recinto que acogi? las esculturas de la Virgen de los Dolores y del Santo Cristo Inspirante, ?sta, al menos, por los d?as de sus celebraciones anuales. En dicho templo se las celebraron hasta el a?o 1665, en el que se concluy? la capilla de la Magdalena y su sala de entierros, a la que fue trasladado ocupando en ella sitio preferente con altar y retablo. Ello motiv? que pasara a protagonizar cada Viernes Santo una de las m?s solemnes funciones de las anualmente celebradas en el espl?ndido recinto, el cual quedaba enteramente cubierto de damasco carmes? por esos d?as de la Semana de Pasi?n.

LA IMAGENDELA VIRGEN DE LOS DOLORES

La imagen de la Virgen deb?a ser en ocasiones trasladada tambi?n a la capilla, seg?n lo da a entender la gran devoci?n que le profesaba Est?vez Borges. Sin embargo, aunque pudiera ser anterior, su definitiva entronizaci?n en su sala de entierros, en la que lleg? a tener altar propio, no la hallamos registrada hasta el mes ele enero del a?o 175D en una manda de misas que determina se oficiasen en su altar de la capilla de la Magdalena (33). Dos d?cadas antes, aunque sin hacerse menci?n expresa de la capilla de los Evora, ya el capit?n Silvestre P?rez Ag?in hab?a dL1ado instituidas seis misas cantadas que habr?an de decirse los Viernes de Cuaresma en el altar y capilla de Nuestra Se?ora de los Dolores, a lo cual le mov?a su profunda devocion ala imagen.

Otra serie de mandas de misas que se le destinan ponen en evidencia la gran atracci?n devocional que por esta imagen de la Virgen Dolorosa tuvieron tambi?n los ycodenses. Arraigado fervor por la Se?ora en su Dolor iniciado apenas superada la etapa poblacional con el culto que dieron a la Virgen titular de la fundaci?n hospitalaria del lugar, advocada de los Dolores, potenciado luego en la iglesia del convento de bernardas donde la imagen qued? depositada. Servicio consolidado durante la mitad primera del Seiscientos, como en su momento comentamos, con el ofrecido a la Virgen de la Soledad en el templo agustino y, algo despu?s, con el dado a Nuestra Se?ora de la Pasi?n, imagen tallada por Mart?n de And?jar para la procesi?n penitencial del Via Crucis de la parroquial de San Marcos, cuyo culto , con la dotaci?n del nombrado palio a la primera, y la integraci?n de la segunda en los populares ceremoniales y encuentro del Viernes Santo, qued? plenamente inmerso en la actividad barroca que en la poblaci?n se impon?a. Prolongada devoci?n al dolor de Mar?a que vincula tambi?n como hemos visto a la Virgen del convento franciscano, en ocasiones nombrada de los Dolores y en otra de la Soledad, veneraci?n que, intuimos, super? incluso a la dedicada al propio Cristo Inspirante. De la misma hallamos expresiones tan significativas como la contenida en el testamento del cl?rigo presb?tero Don Joseph Garc?a de Le?n, en el a?o 1746, al imponer una limosna perpetua, para que despu?s de su fallecimiento el S?ndico Apost?lico del convento francisco de Ycod, donde mand? ser enterrado, tuviese obligaci?n de sacar por la calle por la ma?ana como a sido y es costunbre en el dicho lugar para el mayor culto de la Sant?sima Virgen y devosion de todos los fieles por la grande y firme devosion que e tenido y tengo de la saneta ymagen en el tiern?simo passo del christo vivo (34). Sembrando en la ?ltima frase la duda de si ambas im?genes se hab?an integrado en un solo paso, siguiendo los h?bitos barrocos, o la expresi?n alude al pasaje de la Pasi?n que la procesi?n rememoraba.

Por la repercusi?n devocional que en el siglo XVIII tendr?, no nos resistimos a dar noticia aqu? de la voluntad de Don Gabriel Hurtado de Mendoza, cuando impone a sus herederos, en su testamento, ser obligados perpetuamente mandar a desir los d?as en que se celebran los dolores ale Mar?a Sant?sima que se venera en el convento del Se?or San Francisco (...) una misa cantada con responso que se ha de desir descubierta dicha Sant?sima Imagen aplicada por mi alma y la de mi mujer y nuestros difuntos (..) en atencion a que dicha Sant?sima Imagen como propia del convento me la sedio e yso data (35).

La cesi?n a Don Gabriel debi? venir motivada por su demostrada voluntad de fabricar capilla en el convento y colocar la imagen de la Virgen como titular de ella. Sin embargo, desavenencias surgidas entre el convento y la casa de Evora por el derecho de posesi?n de la escultura prolongaron en demas?a la intenci?n del promotor cuyo fallecimiento enfri? temporalmente la tensa situaci?n. De las posteriores actuaciones de los herederos de Don Gabriel, intentando cumplir con lo dispuesto en su ?ltima voluntad, trataremos en su momento, b?stenos saber ahora que, pese a su insistencia, la imagen permaneci? recibiendo anual culto en la capilla de los Evora.

La exclaustraci?n de los frailes acab? definitivamente con su culto en la capilla y con su procesi?n por el claustro y el comp?s del convento. A?os despu?s, en noviembre de 1839, el beneficiado rector de la iglesia de San Marcos, Don Jos? Mar?a Ferrer G?mez, le extendi? al por entonces heredero del vinculo Don Jos? Fern?ndez Linch, un recibo de recepci?n en el que reconoce que como due?o de las imagenes de! Se?or Crucificado, conocido con el nombre rae Cristo Vivo, y la Magdalena que ten?a en su capilla del estinguido convento de San Francisco (le este Pueblo, las ha puesto en la Iglesia de mi cargo con objeto de que se les de culto (36).

A diferencia de las del Cristo y la Magdalena la imagen de la Virgen de los Dolores no fue entregada en dep?sito a la parroquial, Don Jos? Fern?ndez Linh decidi? traspasarla al templo a perpetuidad, decisi?n influida quiz?s por la dudosa pertenencia de la efigie, segun consta en informe remitido en el a?o 1870 por el beneficiado de San Marcos, Don Jos? Ana Jimenes, al Muy Ilustre Se?or Gobernador Eclesi?stico, d?ndole cuenta de la justa reclamaci?n que hac?a Don Eugenio Linch Delahanty, hijo leg?timo de Don Jos?, de la mayordom?a de las dos im?genes del Cristo y la Magdalena., exponi?ndole que tuviese a bien acceder a la peticion que considera justa precis?ndole que esta es tanto mas aceptable, cuanto que Don Eugenio no trata de separar las mencionadas im?genes ale la parroquia de mi cargo, sino colocarlas en el mismo altar en que se halla la virgen de los Dolores, que dono a la misma parroquia su difunto padre (37). El altar que menciona debe ser con toda certeza el construido por ese tiempo en la antigua capilla de San Francisco, la primera de la nave del Evangelio, la cual , por haberse colocado en ella la Virgen pas? a ser conocida como Capilla de los Dolores.
La noticia del beneficiado Ana Jimenes al Gobernador Eclesi?stico, es tambi?n el ?ltimo registro, hasta el presente conocido, en el que se menciona la Virgen Dolorosa del convento francisco.

EL PASO DE LA CENA DE NUESTRO SE?OR JESUCRISTO

La hermandad del Sant?simo Sacramento debi? ser fundada en el templo de San ;Marcos en fecha cercana al a?o 1515 en el que la todav?a peque?a capilla dedicada al Evangelista fue elevada a la categoria de parroquia y la inquietud socio-religiosa de sus fieles se ve respaldada por un aceptable desarrollo econ?mico. El primer registro que la nombra, suscrito en el a?o 1540, corresponde a una limosna de dos reales que el tonelero Juan Dom?nguez le destina en su testamento (38), adquiriendo cierto impulso en la segunda mitad de ese siglo XVI en el que los dictados consiliares de Trento comenzaban a introducirse en las comunidades parroquiales de nuestras islas, aspecto significado en el amplio n?mero de mandas que recibe y en la notable serie de tributos que se le destinan, puntualmente anotados en el libro derelaciones de la iglesia(39) .

Consecuencia l?gica es la pronta e intensa integraci?n de la Hermandad Sacramental en el rosario devocional del lugar, procediendo cada Jueves Santo en la solemne funci?n del d?a, participando en el simb?lico lavatorio de los pies a uno de los Hermanos y en la procesi?n bajo palio de la Forma consagrada hasta dejarla depositada en la urna del Monumento que anualmente en la parroquial hac?an (40). Sin embargo, no llegan a materializar su deseo de extender al exterior del templo dicho culto. Va a ser tambi?n en este caso la devoci?n de un particular la que finalmente har? realidad la aspiraci?n de la Hermendad de disponer de imaginer?a de culto propia con la que prolongar a las calles su fervor por la Eucarist?a. La personal atracci?n que por la Sagrada Forma sent?a Do?a Magdalena de Evora y Pineda (41) la llev? a encargar un grupo de la Santa Cena de Cristo, para cuya procesi?n por las calles hab?a obtenido licencia del prelado de las islas Su Se?or?a Ilustr?sima Fray Juan de Toledo. En fecha anterior al a?o 1662 se inici? el traslado del paso desde su casa al templo de San Marcos donde la Hermandad participaba en la solemne funci?n del Jueves Santo y por la noche en su recorrido callejero (42). La inquietud religiosa de Do?a Magdalena la hab?a llevado tambi?n a solicitar del Obispo licencia para hacer y fabricar una ermita dentro del lugar (...) a devocion de la gloriosa martir Santa Lucia (43), la cual empez? a construir frente a su morada, situada en la esquina de las calles de San Antonio y del Hect), en un solar cedido gratuitamente por sus primas Do?a Ana y Do?a Mar?a Aguiar Borges, junto a ella, tambi?n graciosamente, le cedieron algo m?s tarde otro pedacillo destinado a huerto y a una dependencia que har?a las funciones de sacrist?a y camar?n. F?brica que se hallaba ya acabada en el a?o 1665, seg?n la propia fundadora hace constar en la escritura de su dotaci?n (44).

Desde la Semana Santa del siguiente a?o dio comienzo el anual traslado procesional del paso desde la ermita a la parroquial por la calle de San Antonio y la Plaza Real. Do?a Magdalena, en el mandato de cesi?n del trono a la Hermandad, suscrito en el a?o 1674, as? lo hace constar: ahora quiero y es mi voluntad que despu?s de mi fallecimiento hago grassia y limosna del dicho passo a la ermandad riel Sant?simo Sacramento deste lugar y al prioste y maiordomos que sonyfueren della para que lo rijan gobiernen v administren como cossa suya (...)Yen el interin que dicha ernumdad no aze su sala se a de guardar el passo en las cassas de mi morada y a de salir de mi ermita de Santa Lucia como asta aqu? (45).

Con la Santa Cena, grupo esculpido por alguno o algunos de los seguidores insulares de Mart?n de And?jar, se introdujo en la jornada pasional del Jueves Santo de Ycod el modelo de paso compuesto por varias figuras. En ?l, la linea vertical que domina en los de los Crucificados y en los de una o dos figuras, queda sustituida por la horizontal que impone el grupo de trece esculturas distribuidas en torno a la mesa rectangular, utiliz?ndose como fondo una sencilla escenograf?a compuesta por cortinajes que cuelgan desde un baldaquino y se recogen a los lados, dejando visible, tras la figura de Cristo, un Agnus Dei de madera tallada y policromada, centrando un c?rculo formado por rayos plateados dispuestos a modo de sol. Elegante soluci?n, imitada en otros pasos, que le procurar? mayor altura y lo har? m?s visible y atractivo.

LA PROCESI?N DE LOS SE?ORES CL?RIGOS

El otro tema carism?tico del culto al arrepentimiento, que tambi?n quedar? integrado en la parcela devocional de los ycodenses en la segunda mitad del Seiscientos, fue el propalado por la Iglesia con la denominaci?n de L?grimas de San Pedro, pasaje de su predilecci?n que se sabe introducido ya en Tenerife antes de la mitad del siglo XVII, seg?n se supone, por la Confraternidad de las L?grimas de San Pedro constituida hacia el a?o 1644 en la iglesia de la Concepci?n de La Laguna, con indudables reminiscencias de la cofrad?as gremiales, desde cuyo templo se extender?a a otras comunidades parroquiales de la isla que, como la de Ycod, asimilaban con prontitud dictados de la Contrarreforma (47).

El grupo esta integrado por las figuras de Cristo Preso y San Pedro, la primera de pie, sujetos sus pies por grilletes y amarradas sus manos con soga que desciende desde el cuello. La segunda arrodillada a su izquierda. Equilibrando el conjunto, posado sobre un tronco de ?rbol situado en el lado opuesto, la simb?lica figura de un gallo como alusi?n a las negaciones del ap?stol. Conjunto que no queda tampoco excento de la com?n teatralidad barroca que venirnos se?alando como expresi?n clara de influencias andalucistas que a la isla llegan.

La fecha de fundaci?n de la Confraternidad de sacerdotes en la iglesia de San Marcos o, por lo menos, su actuar como colectivo, se sabe anterior al a?o 1655. En ?l, Don Gaspar P?rez de Macla, Vicario y Comisario del Santo Oficio, instituye a perpetuidad una misa cantada al Se?or San Pedro en la iglesia de San Marcos leste lugar en su capilla y se pague de limosna (48). Algunos de sus miembros, vinculados directamente al templo, una vez concluidas sus obras de ampliaci?n, procedieron a acondicionar como capilla una amplia dependencia rectangular situada bajo el coro para en ella acoger la insignia del Nazareno y las otras tres de la procesi?n del Via Crucis y procurarles adecuado culto por los dias de la Cuaresma y de la Semana Santa. Grupo de licenciados en Sagrada Teolog?a cuya estancia peninsular, principalmente en la ciudad b?lica, como en su momento y lugar expusimos, en absoluto debi? ser ajena a la introducci?n del ideario barroco costumbrista en el lugar (49). Indic?bamos asimismo que la demostrada predilecci?n de sus miembros por esa su capilla del Nazareno era advertihle tambi?n en el hecho de haber colocado en ella la efigie de su amant?simo padre San Pedro, dato constatado en el codicilo de Gonzalo Baez Borges, el nombrado licenciado cuya continuada inquietud por el devenir piadoso de la localidad queda tambi?n aqu? confirmada cuando dispone que se de a laymagen de nuestro padre San Pedro una sotana de tafetan suya y una sobrepelliz y bonete para lar imazen ques la que esta en JesusNazareno (50).

En fecha cercana debi? producirse la adquisici?n de las im?genes del grupo destinado al culto de las L?grimas de San Pedro en el Martes Santo de cada un a?o. Las analog?as t?cnicas y morfol?gicas de la escultura de su Cristo con las del Se?or sedante que acompa?a a la Magdalena en el paso de su conversi?n, parecen fijar su ejecuci?n hacia los a?os sesenta de ese siglo XVII en los que ?ste fue tallado. El inventario del templo realizado en el a?o 1680, el m?s cercano conservado, nos sirve para confirmar la existencia desde ?poca anterior de las insignias de Nuestro Se?or preso, de San Pedro y de otra imagen de las lagrimas de San Pedro (51).

Por las ?ltimas voluntades que en su testamento del a?o 1735 expresa el licenciado Don Manuel P?rez Dominguez Rijo, tambi?n llegamos al conocimiento ele que fue la Confraternidad de Sacerdotes la encargada de cuidar el paso desde su fundaci?n dado que declara que desde ese entonces era hermano de la misma. Su entrega a la dotaci?n y cuidado de las insignias, queda asimismo reflejada en el documento, siendo todav?a por esa fecha custodio de la t?nica que mand? a buscar a Espa?a para el Se?or de la soga al cuelo que sale en el paso del Martes Santo en las l?grimas de mi amantisimo Padre San Pedro, a quien tambi?n le compre tunica y capa de raso como las ca?das y sitial de damasco morado con los demos aparatos de la parihuela en que sale dicho Se?or ele la soga al cuello (52).

Las pertenencias del paso adquiridas por el licenciado P?rez Rijo, guardadas durante el a?o en un ba?l que adquiri? para ello, fueron entregadas a la confraternidad por voluntad suya. Cuando finalizaban los solemnes cultos del Martes Santo el mayordomo, elegido anualmente por los hermanos eclesi?sticos, estaba obligado a guardar las vestiduras en el ba?l y entregar la llave a uno de los beneficiados del templo, con objeto de que no se prestaran (53). La costumbre se mantuvo hasta la extinci?n de la confraternidad, haci?ndose cargo la parroquia de seguir celebrando su funci?n y procesi?n cada Martes Santo. Solemnidades que se han ejecutando sin interrupci?n hasta el presente, a tenor de lo reflejado en los libros de gastos de la iglesia, en los que los de la procesi?n de las l?grimas y lo abonado al predicador encargado de su serm?n anual, quedan recogidos desde el a?o 1845 (54).

El escudo de armas del ap?stol ha venido siendo utilizado en distinto tiempo para decorar diferentes elementos funcionales o meramente decorativos en la parroquial de San Marcos. Todav?a hoy podemos hallarlo centrando la barroca decoraci?n de un juego de atriles de mesa de plata repujada, labrados en el Setecientos: en el coronamiento central de la siller?a del coro donde se sit?a el sill?n episcopal: y dando remate a los tambi?n neocl?sicos canceles de las dos portadas del templo. En todos ellos las dos llaves cruzadas a manera de aspas bajo la tiara papal que lo componen, testimonian la continuada entrega que los cl?rigos de la confraternidad tuvieron a su santo patrono.

Desde un principio la procesi?n de los se?ores cl?rigos entraba en el convento de las monjas de San Bernardo donde era homenajeado el paso con el canto de un villancico, momento de recogimiento, solemnizado por los cantos monjiles, escandalosamente alterado en su estaci?n procesional del a?o 1752, al repetirse en la iglesia del convento el incidente acaecido el d?a anterior, Lunes Santo, cuando en ella se entr? la procesi?n de L?grimas de la Magdalena, el que ya en su lugar comentamos. Las declaraciones de testigos recogidas en los autos de este otro suceso van a permitirnos conocer aspectos del incidente y de la propia procesi?n, siendo tambi?n ahora el notario del obispado quien nos de cuenta de ello, absteni?ndonos de recoger los proleg?menos por su similitud con los del d?a anterior. D? a conocer como el d?a dieciocho de marzo por la tarde aviendo salido de la parroquial (..) la procesion de lagrimas del Se?or San Pedro y entrado en la iglesia y convento de Relixiosas del Se?or San Bernardo que dista de la parroquia a este como de veinte a trenta pasos mas a menos y haciendo alto en ella mientras por las monjas se proced?a al canto de un villancico, corno en el d?a precedente volvi? a sentarse el beneficiado Don Joseph Antonio de Le?n sin que se sentase persona alguna mas -aclesiastica, secular ni regular - mand?ndole por tres veces recado el vicario al ver esta aci?n tan menos preciativa para que abandonase dicho puesto de Preste que no le correspond?a por serlo en dicho d?a el Vble, Beneficiado Rector, quien, por la intromisi?n del dicho, hab?a quedado en la parroquia. Desoyendo tales recados, a la tercera vez Su Merced en alta voz se lo intimo y no moviendose y qued?ndose en su contumasia le protezto se portase como tal v dando de mano a todo se levanto el dicho Beneficiado y le dijo a Su Merced: no savia lo que mandaba, por lo cual visto lo contenido me mando hiciese tocar las campanas Ysaliendo yo el dicho a ejecutar lo que se me mando me volv? sin ejecutarlo por no hallar pronto al sacristan ale dicha Parroquia y viendo Su Merced que el dicho Beneficiado segu?a en la procesion y que las dos Relixiones francisca y agustina la quer?an desamparar y todo el mas del concurso, por evitar mayor tropel?a dijo en alta voz al Reverendo Padre Guardian que le dava su facultad para que le absolviese, a que respondio dicho Beneficiado que no tenia ale que y luego prosiguiendo dicha procesion se separo Y volvio a la dichaparroquial (55).

En su declaraci?n el preb?tero Don Francisco de C?ceres, despu?s de testificar el hecho de similar manera , a?adi? que el beneficiado prosiguio en toda la procesion con grandisimo esc?ndalo de todo el pueblo. En la versi?n de lo acontecido coinciden todos los testigos, pese a ello queremos dejar constancia de un aspecto de la hecha por el tambi?n presb?tero Don Nicol?s Duamel Borges en el punto que precisa que la procesion de lagrimas ale mi Padre San Pedro con la insinia r?e Christo...transita por dentro del monasterio de mi Padre San Bernardo , insistiendo, como vemos, en lo manifestado por el vicario cuando dice que entraba la procesi?n en la iglesia y convento de Relixiosas, lo cual hace pensar que la misma deb?a recomer parte del claustro o del jard?n, adem?s de su templo.

El trayecto que la procesi?n realizaba por ese entonces, como era frecuente, inclu?a la parte alta de la poblaci?n, discurriendo por delante del convento franciscano. A partir del a?o 1775 comienza a hacer estaci?n en la capilla de los Dolores, engalanada al efecto con id?ntico aparato y cera que c1 d?a de la Virgen, lo cual inclu?a infinidad de candeleros, buj?as, velas y hachas cn los altares, el arco y la ara?a, seg?n disposici?n expresa de los patronos fundadores de dicho templo (56). Privilegio que la familia Hurtado de Mendoza concedi? a la Confraternidad de L?grimas de San Pedro por la excelente recepci?n que anualmente le hac?an a su procesi?n de los Azotes en su estaci?n en la parroquial, donde era recibida y homenajeada con el adecuado ornato y luminarias, super?ndose los cl?rigos en su dedicaci?n al emotivo acto que all? le celebraban.

Ycod, febrero ele 2002

NOTAS:

(1) Fray Andr?s de Abreu: Vida del Venerable Fray Juan de Jes?s, religioso lego de la Orden de N. P, San Francisco de la provincia de San Diego ale Canarias, Madrid, 1701.

(2) De ello hemos tratado en. Celebraciones del Jueves Santo en Ycod en los siglos XVI v XVII. Las primeras congregaciones y su imaginer?a de culto. En el numero de esta colecci?n correspondiente al a?o 1999,p.8.

(3) Fray Andr?s de Abreu. Obra citada, p. 59.

(4) Pedro los? I'radillo y Esteban: Arte y Religiosidad Popular en la Contrarreforma. Guadalajara, 1996, p. 47.

(5) Archivo Hist?rico Provincial ale Santa Cruz de Tenerife (A.H.P.S.C.T.). PN. 2515, f273. Escribania de Francisco de Rojas Monticl, 5 de mayo de 1642. Vid. Domingo Martinez de la Pe?a. El convento del Esp?ritu Santo del cod. Ycod de los Vinos, 1997, p.76.

(6) Archivo Hist?rico Municipal de Ycod (A.H.M.Y.) Protocolo tic Francisco de Rojas Monticl, f. 724v. Ycod, 21 de septiembre de 1647.

(7) Ibiden, f. 725.

(8) Emeterio Guti?rrez L?pez, La procesi?n de la Magdalena. La Comarca. Semanario de Intereses Generales, N' 1. Villa de Iood, domingo 20 de abril de 1919.

(9) Aunque no hemos hallado l os correspondientes autos en el protocolo del escribano de Ycod que certific? los incidentes, no nos ofrece duda alguna la veracidad de los mismos. En otro documento, fechado en el mes de mayo de ese a?o, apenas un mes despucs de ocurridos, se incluye un listado de personas que prestan ayuda para cierta obra del convento de bernardas, entre los cuales aparecen incluidos la mayor parte de los personajes que Guti?rrez L?pez cita, ocupando los cargos, titulos o profesiones que el autor transcribe. A.H.P.S.C.T. I'N.2521, 9 de mayo de 1652.

(10) Emeteri o Guti?rrez L?pez. Articulo citado.

(11) Opini?n contenida en testificaci?n que prest? el Doctor Amoral en pleito promovido contra el inmediato sucesor del vinculo. A.H.P.S.C.T. PN. 2690, s/f. Cuaderno del a?o 1680. Cit. Domingo Martinez. de la Pe?a. Obra citada, p.80, nota 1.

(12) A.H.P.S.C.T. Escribania de Don Carlos de Monliano. PN.2528. Escritura de fundaci?n de vinculo, con fuerza r?e mayorazgo, suscrita por Maria Magdalena de Evora, viuda r?e Melchor D?az Delgado, y el licenciado Gonzalo Baez de Evora, su hijo legitimo, el d?a 26 de febrero de 1665.

(13) Archivo Diocesano de Tenerife (A.D.T.) Documentos sin clasificar.
Documento fechado el 28 de marzo de 1752, relativo a incidente
ocurrido en ha iglesia del convento de monjas de San Bernardo.

(14) D.R.A.E.L. Decimonovena edici?n (1970) P?g, 1350_

(15) Entre las mandas del mismo, hallarnos la m?s antigua referencia que conocemos de tal costumbre cn Ycod, cuando destina una tic sus prensas de vestir a una imagen de nuestru se?ora que esta en la iglesia de Sed ar San Marcos una suya de ruso colorado guarnecida con terciopelo verde quetengo.

(16) A.H.P.S.C.T. Escriban?a de Agust?n Gonz?lez Yanes y Sopranis: Inventario realizado el d?a 15 de febrero de 1799., en presencia del Se?or Alcalde Real del lugar, cl Se?or Don Agustin Jorge Rodr?guez, y la hijas de la difunta, Do?a Mar?a y Do?a Leonor Fern?ndez, Linch.

(17) A.H.P.S.C.T. Escriban?a de Don Carlos de Monti ano, PN.253 1. Codicilo de Maria Magdalena de Evora, 13 de mayo de 1674.

(18) A.D.T. Documentos sin clasificar. Autos promovidos por motivo de un incidente acaecido en la iglesia de monjas bernardas durante la estaci?n de la procesi?n de la Magdalena. Declaraci?n de testigos y certificaciones de los Notarios p?blicos Joseph Antonio Afonso yMarcos Mederos Padr?n, efectuadas en Ycode los dias 27 y 28 de marzo de 1752.

(19) Ibiden. Certificaci?n hecha por el expresado Notario P?blico, en la noche del 27 de marzo de 1752, dando fe de lo acontecido seg?n le demand? el Venerable Vicario del lugar.

(20) Ibiden. Declaraci?n practicada por el Vicario de Ycod
el dia 28 de marzo de 1752 ante el N otario Marcos M cdcros Padr?n.

(21) Ibiden. Testificaci?n juramentada prestada por Juan Oliva, sacrist?n del covento del Se?or San Bernardo.

(22) Ibiden. Auto dictado por el Vicario el d?a 28 de Marzo de 1752. A continuaci?n del mismo queda constancia de habersele comunicado, ese mismo dia, la resoluci?n al Beneficiado Vergara.

(23) Frecuentes fueron a lo largo del Antiguo R?gimen los conflictos ocasionados por caprichosas alteraciones de las normas protocolarias como la comentada. Sonados fueron tambi?n, en diferentes ?pocas y lugares, los surgidos entre instituciones civiles y religiosas por entender que se alteraba el orden de su colocaci?n en ceremonias. Hechos que hallamos documentados en nuestras islas a partir del a?o 1581. Al respecto vease Fernando Gabriel Mart?n: La fiesta de la muerte. El t?mulo de Ana de Austria en la catedral de Lus Palmas 1581. XL coloquios de Historia Canario Americana. 1994 .T.1, p.391. Las Palmas, 1996.

(24) A . H.P.S. C. T. Legajo 585. Fundaciones y Mandatos. Bernardas de Ycod. Mandatos del obispo Don Bernardo de Vicu?a y Zuazo, dictados en Ycod el 16 de noviembre del 601.

(25) A.D.T. Caja delnventarios, Ill. Cit. Domingo Mart?nez de la Pe?a: El convento ... p. 90.

(26) A.H.PS.C.T. PN. 2520. f. 675v. F.scrib?nia de F. de Rojas Montiel, Ycod, 22 de mayo de 1651.

(27) Ejemplo tambi?n significativo lo hallamos en el documento de la instituci?n, en el a?o 1661, de la festividad del Triunfo de la Cruz por Baca Borges en su capilla. En ?l se recoge que dicho dia 16 de julio los religiosos quedaban tambi?n obligados de hazer prasesion por el claustro y en ella un de llehur el santo Christo de la Inspiracion. A. H. P S. C.T. Conventos C-25-2.

(28) Aspectos historicos y crtisticos de esta escultura los tratamos ampliamente, en el n?mero del a?o 1991 de esta revista, en el estudio que titulamos. El Cristo de la Expiracirin...posible obra del flamenco Jos? de Arce. En el, cl interesado podr? hallar las correspondientes citas documentales y bibliogrficas.

(29) A.H.P.S.C.T. PN 2528. Eso. de IJ.C:rlos de Montiano, Ycod, 26 de febrero de 1665.

(30) A.H.P.S.C.T. Conventos 25-2. Ese. de Juan Machado, declaraci?n hecha en Ycod cl dia 4 deenero de 1684,
(31) Manuel Ticas: Iconograf?a de la Virgen en cl Arte Espa?ol. Madrid, 1996, p.20S.

(32) Archivo Morales Montesdeoca. Ycod. Fondos de la Casa de Aguiar. Documentos, sin ordenar, suscritos por el licenciado Gonzalo B?ez Borges.

(33) A.H.P.S.C.T. PN.2591. Ese. de Juan Jos? Sopranis, 1763. Test. de Francisco Glez. Luis.

(34) A.H.P.S.C.T. PN.2351. Ese. de Luis de San Juan ?'inelo, Ycod, 31 de enero de 1746.

(35) A.H.P.S.C.T. PN.2592, f. 675. Escriban?a de. Juan Jos? Sopranis Montesdeoca Testamento de Don Gabriel Hurtado de Mendoza, Ycod, 20 de noviembre de 1764.

(36) A.D.T. Caja 541, doc.2. Texto contenido en petici?n elevada por Don Eugenio L?nch al Gobernador Eclesi?stico, fechado en la Villa de Ycod e121 de febrero de 1870.

(37) A.D.T. Caja 5,11, doc 2. Petici?n remitida desde Ycod el 22 de febrero de 1870.

(38) A.H.P.S.C.T. PN. 2463, f. 495. Testamento efectuado el 18 de abril ante Gaspar Mart?n.

(39) Archivo Parroquial de San Marcos de Ycod (AP.S.M.Y). Libro de Relaciones de Memorias y Tributos. Relaci?n de tributos de la Cofradia del
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