Viernes, 23 de febrero de 2007
Colocamos el mensaje de la presidencia de la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina con motivo del D?a de Hispanoam?rica en las di?cesis de Espa?a, publicado en los materiales para la celebraci?n de dicha jornada.

PONTIFICIA COMISI?N PARA AM?RICA LATINA

MENSAJE
DE LA PRESIDENCIA DE LA
PONTIFICIA COMISI?N PARA AM?RICA LATINA
con motivo del D?a de Hispanoam?rica
en las di?cesis de Espa?a

? Domingo 4 de marzo de 2007 ?


1. Al celebrarse en las di?cesis de Espa?a el D?a de Hispanoam?rica, la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina presenta a los Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles que peregrinan en esas tierras un cordial saludo en Cristo. ?Llamados a ser disc?pulos y misioneros en Am?rica? es el lema que las di?cesis espa?olas han escogido para este a?o 2007.

Dicho lema ha sido inspirado en el tema de la pr?xima V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, un evento de gran importancia que nos invita a reflexionar en torno a la identidad del cristiano, llamado a poner en el centro de su propia vida a Jesucristo, luz de las gentes, y a transmitir un amor que lleve a ser fieles disc?pulos suyos y misioneros convencidos. S?lo en el encuentro personal con Jesucristo madura la convicci?n que llev? a San Pablo a exclamar: ??Ay de m? si no evangelizare!? (lCo 9,16). S?lo de la ?ntima amistad de los disc?pulos con el Maestro brota la luz que ilumina el horizonte de la vida humana y disipa toda posible oscuridad.

2. En efecto, ?qui?n es disc?pulo, sino aquel que habi?ndose encontrado con su Maestro, corresponde al don de la fe en ?l y orienta su vida entera a su seguimiento? As? comienza la "aventura de los Ap?stoles", con la experiencia de un "conocimiento directo" que suscita el deseo vivo de anunciar a quien se ha conocido y amado personalmente. No se explica la extraordinaria generosidad de los primeros disc?pulos si no es por la fuerza del amor personal a Cristo, que los ha llevado incluso a dar la propia vida.

Ser, por tanto, seguidor de Cristo, implica estar en sinton?a vital con ?l, para de ese modo encenderse en celo y sentir la urgencia de anunciarlo. No se trata de ?ser anunciadores de una idea, sino testigos de una persona?. Los disc?pulos, ?antes de ser enviados a evangelizar, deber?n "estar" con Jes?s (cf. Mc 3, 14), entablando con ?l una relaci?n personal. Sobre esta base, la evangelizaci?n no ser? m?s que un anuncio de lo que se ha experimentado y una invitaci?n a entrar en el misterio de la comuni?n con Cristo (cf. 1 Jn 1, 3)? (Benedicto XVI, Audiencia General del mi?rcoles 22 de marzo de 2006).

3. Jesucristo, al t?rmino de su peregrinar terreno, dej? a sus disc?pulos el encargo de anunciarlo a todas las gentes (cf. Mt 28,19), un llamado que no se reduce a un horizonte peque?o, sino que se extiende al "mundo entero", entendiendo en ello no s?lo su vastedad geogr?fica, sino todos los ?mbitos en los que el ser humano desarrolla su cultura, llevando el anuncio hasta las fronteras de la vida, la familia, el mundo del trabajo, la cultura, la econom?a y la pol?tica.

Pero una empresa de tal magnitud no puede llevarse a cabo si no es por la fuerza sobrenatural de la caridad que se muestra patente en el testimonio de la actividad misionera. A ello se refer?a el Santo Padre cuando en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones del a?o 2006 afirmaba: ?Dios es la primera "casa" del hombre y s?lo quien habita en ?l arde con un fuego de caridad divina capaz de "incendiar" al mundo?. En ello ?reside el secreto de la fecundidad apost?lica de la acci?n misionera, que supera las fronteras y las culturas, llega a los pueblos y se difunde hasta los extremos confines del mundo?. (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Misiones, 22 de octubre del 2006)

4. Bien conoc?is, queridos cat?licos de Espa?a, las circunstancias hist?ricas y providenciales que desde hace siglos han llevado a la Iglesia que peregrina en Espa?a a estar fuertemente ligada a Am?rica Latina, llevando a aquellas tierras la fe cristiana. Y tambi?n en nuestros d?as, los espa?oles, conscientes de los deberes que exige la fe recibida de Dios, contin?an ayudando a favorecer extensas regiones de Hispanoam?rica, donde las necesidades espirituales y terrenas son grandes.

Es por ello que esta Pontificia Comisi?n, al agradecer a los cat?licos de Espa?a el despliegue pastoral que han tenido para con Am?rica Latina durante m?s de 500 a?os de evangelizaci?n, quiere animaros a continuar con gran empe?o misionero trabajando a favor del continente que ha sido llamado "de la esperanza", una esperanza fundada en su invencible fe.

Ciertamente, son innumerables las carencias que afligen a aquellas tierras. Y frente a ellas se yergue luminosa una religiosidad siempre viva, pero que hoy m?s que nunca necesita ser despertada y alimentada con decisi?n y audacia. Frente a esta realidad, se ha hecho patente recientemente el deseo de los Pastores latinoamericanos de que la pr?xima Conferencia General del Episcopado tenga como principal fruto una verdadera "ola misionera" en todo el Continente. Y para ello es necesario rogar ?al Due?o de ta mies que env?e obreros a su mies? (Le 10,2).

5. Es con miras a todo este maravilloso desaf?o que la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina anima una vez m?s a los cat?licos de Espa?a a comprometerse en esta gran empresa, cada uno desde el lugar que le corresponde, ya sea por medio de la oraci?n o de la ayuda al sostenimiento de los misioneros u obras de apostolado que promueven, pero sobretodo con la participaci?n concreta en la acci?n misionera. Y en la celebraci?n del D?a de Hispanoam?rica, os invita a vivir una verdadera audacia evangelizadora, siempre con la conciencia de que el amor ?es y sigue siendo la fuerza de la misi?n?, ?el principio que debe dirigir toda acci?n y el fin al que debe tender? (Juan Pablo II, Redemptoris Missio, 60).

Que Santa Mar?a, Estrella de la Evangelizaci?n y Madre de la Esperanza, nos ense?e a fundar todos nuestros esfuerzos en el amor a su Hijo Jesucristo, quien es Camino, Verdad y Vida. Nos mueva con su intercesi?n a confiar ante toda dificultad y a ser misioneros pasando por el mundo, como ?l, haciendo el bien, sin permanecer indiferentes ante un horizonte misionero que es responsabilidad de todo cristiano.

Vaticano, 4 de enero de 2007

Cardenal GIOVANNI BATTISTA RE
Presidente

Luis Robles D?az
Vicepresidente
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