Viernes, 23 de febrero de 2007
Colocamos la reflexi?n pastoral de Monse?or Amadeo Rodr?guez Magro, obispo de Plasencia con motivo del "D?a de Hispanoam?rica 2007", publicado cuaderno par la celebraci?n de la jornada.


"LLAMADOS A SER DISC?PULOS Y
MISIONEROS EN AM?RICA"


Reflexi?n pastoral


Mons. Amadeo Rodr?guez Magro
Obispo de Plasencia


Las di?cesis espa?olas actualizan cada a?o un compromiso hist?rico que comenz? espont?neo en el mismo momento en que se inici? la evangelizaci?n de Am?rica; esa aventura gigantesca en audacia y creatividad por la que Espa?a, con luces y sombras, llev? la fe en Jesucristo a los pueblos y civilizaciones que habitaban las tierras reci?n descubiertas. Aquella empresa evangelizadora logr? implantar la Iglesia Cat?lica s?lidamente en Hispanoam?rica, con una perfecta inculturaci?n de la fe en los modos de ser, sentir y vivir de aquellas latitudes. Desde entonces, primero por ser parte de una misma naci?n, del Reino de Espa?a, y despu?s por una comuni?n religiosa, cultural y lig??stica, la relaci?n entre la Iglesia en Espa?a y las Iglesias del continente americano, jam?s se ha interrumpido. Am?rica ha sido destino misionero y hoy es destino de cooperaci?n entre nuestras Iglesias. Esa relaci?n hist?rica, que hoy es una realidad fecunda que nos enriquece mutuamente, es lo que recordamos en este D?a de Hispanoam?rica de 2007. Lo hacemos inspir?ndonos en un acontecimiento especial que est?n preparando con ilusi?n y esmero.

1. Unidos a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano

Las Iglesias de Am?rica Latina y el Caribe preparan la celebra?ci?n de su V Conferencia General del Episcopado Latinoamerica-no, que tendr? lugar en el Santuario de Nuestra Se?ora Aparecida en Brasil. De todos es conocido que estas celebraciones marcan hitos importantes en el devenir de la Iglesia en Am?rica, teniendo en cuenta, adem?s, que el Santo Padre se hace presente para avalar los trabajos y para impulsar su acogida. El contenido de lo que en estas Conferencias se reflexiona y se concluye se convierte en punto de referencia para el conjunto de las Iglesias de Am?rica Latina a lo largo de los a?os que siguen, en los que van asimilando progresivamente su documento conclusivo. En esta ocasi?n se re?nen con un precioso tema: "Disc?pulos y ,misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan Vida". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6). En este tema se ha inspirado el lema de la Jornada: "Llamados a ser disc?pulos y misioneros en Am?rica".


2. Llamados a ser disc?pulos

El lema empieza recordando que la vocaci?n es el origen del compromiso misionero; por eso antepone "llamados" al discipulado y a la misi?n. Se recuerda, una vez m?s, que la llamada procede del mismo Cristo, y que es por su voz, al resonar en el coraz?n de los cristianos, corno se descubre la vocaci?n misionera. Los "llamados" son todos los que se toman en serio su fe y por eso se preguntan qu? han de hacer para responder a la voz del Se?or. La aventura misionera nace siempre en un "ven y s?gueme" dirigido a cada misionero, que, por otra parte, siempre es alguien que antes se ha acercado al Maestro pregunt?ndole: "?D?nde vives?" Es en esa curiosidad, en ese olfato religioso que lleva hasta Jes?s; es en ese encuentro con el Se?or en su propia vida, en su propia casa, en su propia intimidad, donde se escucha la llamada y donde se decide el seguimiento. Porque a la llamada del Se?or se ha de responder con la decisi?n de seguirle, en su Iglesia, hasta llegar a ser su disc?pulo. El llamado ha de aprender junto al Maestro si quiere ser su enviado; ha de conocer en profundidad su vida, en cada uno de sus matices humanos y divinos; ha de percibir, en cada uno de sus detalles, la verdad de su misterio; ha de escuchar su voz y recoger cada una de sus palabras, hasta que se conviertan para ?l en palabras de vida. Ese conocimiento de Jes?s favorece el amor por El, imprescindible en el disc?pulo. S?lo puede llamarse as? el que ama a su Maestro, porque, s?lo por amor, Jes?s se convierte en centro de la vida, s?lo el amor descentra al disc?pulo de s? mismo y lo pone en el T? de la persona de Jes?s ("Es Cristo que vive en m?", dec?a Pablo el gran evangelizador). El que sigue a Jes?s adquiere una identidad espec?fica y nueva: todo en ?l adquiere el fon?do y la forma de aquel al que ama y sigue.


3. Al disc?pulo le espera la misi?n

Jes?s no llama s?lo para estar con ?l, tambi?n para la misi?n. Si algo caracteriza al disc?pulo, es el deseo de proponer a todos a quien ?l conoce y ama, a aquel con quien tiene una relaci?n personal y directa, una relaci?n de ?ntima amistad. El que sigue a Jes?s es necesariamente ap?stol, es alguien que se siente llamado a la urgencia de la evangelizaci?n "Ay de m? si no anuncio el Evangelio" (1 Cor 9,16). El disc?pulo es testigo de alguien que, tras haberle conocido, le ha cambiado la vida. El disc?pulo es alguien que ama con ardor y por eso comparte con ferviente ardor lo que lleva en su coraz?n. Y el disc?pulo es, sobre todo, alguien que ama lo que ama su Maestro; que tiene con ?l una misma comuni?n de intereses. Por eso el misionero vive con intensidad el amor a las personas, la entrega total de su vida a la persona, aunque lo haga con preferencias evang?licas, con las preferencias de Jes?s: "los pobres son evangelizados". A todos se da para que en Jes?s tengan Vida, consciente de que es para el mundo "Camino, Verdad y Vida". Ning?n disc?pulo del Se?or est? dispensa-do del ardor misionero, pues para todos es el encargo de Jesucristo resucitado de anunciarlo a todas las gentes (cf. Mt 28,19).

4. Misioneros para el mundo entero

El horizonte de la misi?n es el "mundo entero", recorrido por un camino singular: de coraz?n en coraz?n, de vida en vida, para que a todos llegue el amor y la salvaci?n de Cristo. A trav?s de ese recorrido misionero la fe se hace cultura y echa ra?ces en la variedad de terrenos sociales, culturales, humanos, es decir, en los diversos ?mbitos de la vida y de la sociedad, ya sean los m?s humildes o los m?s influyentes (cf. EN, 62). A todos lleva la misi?n el influjo del Evangelio hasta que cale hondamente en "los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter?s, las l?neas de pensa?miento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida" (EN, 19).

Despertar a la evangelizaci?n es una exigencia fundamental de la vida cristiana, y el modo de desarrollar esa vocaci?n misionera depender? de la diversidad de formas de la vocaci?n cristiana. Lo importante es que cada uno recoja, en el seguimiento fiel de Jesu?cristo, la fuerza sobrenatural de la caridad que pone en ?l el Esp?ritu Santo y la despliegue en la forma en que se sienta llamado: en la consagraci?n de su vida a la misi?n, tras dejarlo todo, traslad?ndose a unas tierras y con unas gentes en las que o no se conoce a?n a Jesu?cristo o se necesita una mayor presencia de la Iglesia; y tambi?n se es misionero con la oraci?n y con el apoyo a la misi?n. Cualquiera de las dos formas, el ser misionero brota de la fe y de la vida cristiana y con ambas se expresa la conciencia clara de que se ha escuchado y acogido el mandato de Jes?s de ir por todo el mundo.


5. Anuncio y servicio misionero en Hispanoam?rica

La inquietud misionera se ha concretar, no obstante, en un lugar o en algunos lugares del planeta. Aunque se mire a todas partes, es bueno hacer opciones en la cooperaci?n misionera. Un ?mbito de especial destino y preferencia para los cat?licos espa?oles, en el que localizar la vocaci?n misionera, es Hispanoam?rica, que sigue necesitando la ayuda de cuantos compartimos con ella historia, cultura y una misma ra?z en la fe. En el D?a de Hispanoam?rica se nos llama a tener una mirada de predilecci?n misionera hacia unos cristianos y cristianas que son para nosotros especialmente hermanos.

De todos es sabido, adem?s, que en toda Latinoam?rica la labor de la Iglesia ha de ir acompa?ada siempre por el testimonio de la caridad social y que all? hay que poner especialmente de relieve la conexi?n entre evangelizaci?n y promoci?n humana. Es por eso que aquellas Iglesias locales y, en concreto, los misioneros espa?oles promueven m?ltiples obras sociales. Esa misi?n integral hace necesaria una gran red de cooperaci?n, para que la labor de la Iglesia en Am?rica sea a la vez anuncio y servicio.
Desde la Comisi?n Episcopal de Misiones de la Conferencia Epis?copal Espa?ola, a la que pertenezco, junto a los otros Obispos, os hago una invitaci?n a mirar hacia Hispanoam?rica con los ojos y el coraz?n de Cristo, y nos sentiremos a ser all?, de un modo preferente, disc?pulos y misioneros.

1 Amadeo Rodr?guez Magro
Obispo de Plasencia
Publicado por verdenaranja @ 23:21  | Misiones
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