Lunes, 26 de febrero de 2007
Carta semanal del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a -Gasco Vicente.

El fundamento de los Derechos Humanos


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 18 de febrero de 2007


El papel de los derechos humanos en nuestra sociedad va estrechamente ligado al papel de los organismos internacionales y de su autoridad. Benedicto XVI, en su Mensaje de la Paz de este a?o, recuerda que los Organismos Internacionales se refieren continuamente a la tutela de los derechos humanos. De un modo particular, la Organizaci?n de las Naciones Unidas se ha propuesto como tarea fundamental la promoci?n de los derechos humanos, tal y como refleja la Declaraci?n Universal de 1948.
Se trata de una forma de compromiso moral asumido por la humanidad entera, que manifiesta una profunda verdad si se entiende que los derechos descritos en la Declaraci?n est?n fundados en la naturaleza misma del ser humano y en su dignidad inalienable de persona creada por Dios. El Santo Padre recalca la importancia de que los Organismos Internacionales no pierdan de vista el fundamento natural de los derechos humanos.

Por el contrario, si se consideran fundados en la decisi?n de la asamblea que los ha aprobado, se cae en el peligro de una interpretaci?n meramente positivista de los mismos, que los pone a merced de los que detentan el poder. S?lo si los derechos humanos se basan en el derecho natural los Organismos Internacionales mantienen la justificaci?n principal de su propia existencia y actuaci?n: tener la autoridad necesaria para desempe?ar su papel de defensores de los derechos de la persona y de los pueblos.

Desde la convicci?n de que existen derechos humanos inalienables vinculados a la naturaleza com?n de los hombres se ha elaborado un derecho internacional humanitario. Los Estados se han comprometido a observar este derecho, incluso en caso de guerra. Benedicto XVI se?ala la necesidad de que la comunidad internacional lo corrobore y lo aplique en todas las situaciones actuales de conflicto armado, incluidas las que no est?n previstas por el derecho internacional vigente. Casos dolorosos como los del Sur del L?bano, o las respuestas a formas in?ditas de violencia terrorista, muestran que con frecuencia no se atiende a la obligaci?n de proteger y ayudar a las v?ctimas inocentes y de no implicar a la poblaci?n civil.

Benedicto XVI insiste en que la guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran p?rdida para la humanidad. Pero tambi?n refleja que cuando se llega a ella, hay que salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil. La comunidad internacional debe seguir velando por establecer normas de comportamiento para que se limiten al m?ximo los da?os y para que se alivie el sufrimiento de los civiles y de todas las v?ctimas de los conflictos.

La paz se ve tambi?n gravemente amenazada por la voluntad manifestada por algunos Estados de poseer armas nucleares. Se ha reavivado as? el temor ante una posible cat?strofe at?mica, que parec?a ya superado con la finalizaci?n de la ?guerra fr?a?. El Santo Padre sigue manteniendo la vigencia de la doctrina del Concilio Vaticano II, acerca de que toda acci?n b?lica que tiende indiscriminadamente a la destrucci?n de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes es un crimen contra Dios y contra el hombre que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones.

No bastan los acuerdos internacionales para la no proliferaci?n de armas nucleares. Es imprescindible el compromiso de intentar su disminuci?n para llegar a alcanzar su desmantelamiento definitivo. En ello puede ir la vida de toda la familia humana.

La defensa de la paz necesita quienes trabajan lealmente por ella, con una adecuada comprensi?n de lo que exige la dignidad humana y de lo que supone el derecho natural como fundamento de los derechos humanos y origen del derecho internacional humanitario.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente
Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Hablan los obispos
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