Mi?rcoles, 28 de febrero de 2007
VATICANO - Camino de oraci?n para la Cuaresma - La V estaci?n del V?a Crucis: el cireneo ayuda a Jes?s a llevar la cruz

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Proponemos a la reflexi?n y a la meditaci?n, la V estaci?n del V?a Crucis seg?n el esquema usado el 25 de marzo de 2005, viernes Santo, en el rito celebrado en el Coliseo.

V /. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R /. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

Lectura Evangelio seg?n San Mateo 27, 32; 16, 24

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Sim?n, y lo forzaron a que llevara la cruz.
Jes?s hab?a dicho a sus disc?pulos: ?El que quiera venir conmigo, que se niegue a s? mismo, que cargue con su cruz y me siga?.

Meditaci?n

Sim?n de Cirene, de camino hacia casa volviendo del trabajo, se encuentra casualmente con aquella triste comitiva de condenados, un espect?culo quiz?s habitual para ?l. Los soldados usan su derecho de coacci?n y cargan al robusto campesino con la cruz. ?Qu? enojo debe haber sentido al verse improvisamente implicado en el destino de aquellos condenados! Hace lo que debe hacer, ciertamente con mucha repugnancia. El evangelista Marcos menciona tambi?n a sus hijos, seguramente conocidos como cristianos, como miembros de aquella comunidad (Mc 15, 21). Del encuentro involuntario ha brotado la fe. Acompa?ando a Jes?s y compartiendo el peso de la cruz, el Cireneo comprendi? que era una gracia poder caminar junto a este Crucificado y socorrerlo. El misterio de Jes?s sufriente y mudo le llegado al coraz?n. Jes?s, cuyo amor divino es lo ?nico que pod?a y puede redimir a toda la humanidad, quiere que compartamos su cruz para completar lo que a?n falta a sus padecimientos (Col 1, 24). Cada vez que nos acercamos con bondad a quien sufre, a quien es perseguido o est? indefenso, compartiendo su sufrimiento, ayudamos a llevar la misma cruz de Jes?s. Y as? alcanzamos la salvaci?n y podemos contribuir a la salvaci?n del mundo.

Oraci?n

Se?or, a Sim?n de Cirene le has abierto los ojos y el coraz?n, d?ndole, al compartir la cruz, la gracia de la fe. Ay?danos a socorrer a nuestro pr?jimo que sufre, aunque esto contraste con nuestros proyectos y nuestras simpat?as. Danos la gracia de reconocer como un don el poder compartir la cruz de los otros y experimentar que as? caminamos contigo. Danos la gracia de reconocer con gozo que, precisamente compartiendo tu sufrimiento y los sufrimientos de este mundo, nos hacemos servidores de la salvaci?n, y que as? podemos ayudar a construir tu cuerpo, la Iglesia.

Pater noster, qui es in c?lis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in c?lo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.
Quis est homo qui non fleret,
matrem Christi si videret
in tanto supplicio?
(J.M.) (Agencia Fides, 28 febrero 2007)
Publicado por verdenaranja @ 22:11  | Espiritualidad
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