Jueves, 01 de marzo de 2007
ROMA, jueves, 1 marzo 2007 (ZENIT.org).- El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jes?s no s?lo es contradicho por la arqueolog?a, sino tambi?n por la historia, considera uno de los te?logos cat?licos de mayor prestigio actualmente en vida.

Monse?or Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto, miembro de la Comisi?n Teol?gica Internacional, ha analizado con Zenit las supuestas revelaciones que promete el documental ?La tumba perdida de Jes?s?, realizado por los galardonados cineastas James Cameron y Simcha Jacobovici.

Para el presidente de la Comisi?n de la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Italiana, ?el dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo I, descubiertas en el barrio de Talpiot, a inicios de los a?os ochenta, en las que est?n grabados algunos nombres como los de Jes?s, Mar?a, Jos?, Mateo? Este es el dato de hecho?.

?Pero tumbas como ?sas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelaci?n?, constata el prelado, miembro de varios dicasterios de la Santa Sede.

??Por qu?, entonces, tanto ruido??, se pregunta y responde: ?Porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el ?xito de operaciones como ?El C?digo da Vinci?, se ha tratado de provocar otro ?xito an?logo, jugando con la aut?ntica cuesti?n en juego, es decir, si Jes?s verdaderamente ha resucitado?.

?De hecho, la tesis lanzada es que si all? est? sepultado Jes?s con su familia, entonces la resurrecci?n no ser?a m?s que una invenci?n de sus disc?pulos?, reconoce.

?Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de la prueba arqueol?gica, que ha sido totalmente contestada por arque?logos israel?es, el dato de hecho de la resurrecci?n de Jes?s es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y la de san Pablo?.

?Sabemos que estas narraciones han sido interpretadas tambi?n en un sentido reductivo por la cr?tica liberal del siglo XIX. Incluso Renan lleg? a decir que la resurrecci?n se explicaba como la pasi?n de una alucinada, de una exaltada, que hab?a resucitado a un Dios en el mundo, potencia divina del amor?.

?Ahora bien, todos los estudios cr?ticos en estos dos siglos han demostrado que en la verdad profunda de las narraciones de las apariciones se da una historicidad incontestable?, a?ade.

Seg?n Forte, ?hay un vac?o entre el Viernes Santo, cuando los disc?pulos abandonaron a Jes?s, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de ?l, resucitado, con un empuje y una valent?a tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por ?l?.

??Que sucedi??? se pregunta el arzobispo. ?El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuentro que cambi? su vida?.

?Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los disc?pulos, sino de ?l, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Ap?stoles (1, 3).

?Esto significa que no es algo que sucede en los disc?pulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agust?n de Hipona y Tom?s de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos?.

El prelado, por ?ltimo, se pregunta: ??Por qu? tienen tanto inter?s los medios de comunicaci?n por poner en su punto de mira a Jes?s??

?Evidentemente porque Jes?s, en lo profundo de la cultura de Occidente y no s?lo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta?.
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