S?bado, 03 de marzo de 2007
Carta desde la fe de Mons. Fernando Sebasti?n Aguilar,

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

ANUNCIAR LA VERDAD DE LA VIDA


Nos causa asombro ver con qu? pasi?n se entreg? Francisco de Javier a la misi?n de anunciar la doctrina de Jes?s. Antes de ir a la India, y aun antes de ser ordenado sacerdote, desde que sale de Par?s hacia Roma, Francisco dedica lo mejor de su tiempo a atender a los enfermos y a ense?ar el catecismo cristiano a los ni?os y a cuantos quer?an escucharle.
Una vez en la India, el P. Francisco se desvive para explicar los art?culos del Credo de los Ap?stoles y los mandamientos de la ley santa de Dios a los ind?genas, a la vez que les invitaba a rezar con ?l el Padrenuestro y el Avemar?a.
Con otras palabras, San Francisco les hac?a saber que los hombres podemos contar con el amor de un Dios bueno, un Dios que es nuestro Padre, Creador del mundo y Salvador de los hombres, por la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Jesucristo nuestro Se?or.
Los santos perciben mucho mejor que nosotros los bienes que recibimos cuando llegamos al conocimiento y a la aceptaci?n de Dios, tal como nos lo ha revelado Jesucristo. Jes?s nos habla de lo que sabe, de lo que vive en el fondo de su coraz?n. El es el Hijo amado de Dios y en su coraz?n humano se siente querido, habitado por el amor del Padre que le comunica la plenitud de su vida. A este gran amor del Padre, El responde con un amor de Hijo, un amor que es paz, obediencia, fortaleza, felicidad.
Esta experiencia profunda del alma de Jes?s es la sustancia misma de su humanidad, el Principio y la Ra?z de una manera nueva de ser hombre y de vivir en el mundo. Por eso Jes?s quiere que nosotros vivamos como El, seguros del amor paternal de Dios y centrados en la respuesta de amor filial como origen y consistencia de nuestra libertad de hombres. Gracias al testimonio y a la experiencia de Jes?s, los cristianos hemos podido llegar a esta expresi?n sorprendente y clarificadora: ?Dios es amor?.
El Papa Benedicto XVI nos ha invitado a los cristianos a llevar a nuestros conciudadanos esta gran noticia que resume la revelaci?n, la vida y el mensaje de Jes?s: Dios es Amor, Dios es Amor infinito, operante y vivificador, misericordioso y glorificador. Adorar a un Dios conocido como Amor, lleva consigo reconocer el amor y la bondad de Dios como justificaci?n ?ltima de nuestra existencia y raz?n de nuestra esperanza eterna, tratar de vivir en el amor como valor supremo y como norma universal de comportamiento en nuestra vida.
Ayudar a nuestros amigos a conocer a Jes?s, ayudarles a aceptar lo que Jes?s nos ense?? sobre la bondad de Dios nuestro Padre, es facilitarles el camino para este gran descubrimiento que ilumina la vida y la centra definitivamente como una aventura hermosa, posible, iluminada, inundada de gozo por la fidelidad del amor de Dios que nos sostiene en un camino de esperanza.
Verlo as?, vivirlo as?, con expresiones m?s o menos modernas, llena, en primer lugar, de gozo nuestro coraz?n, nos llena de gratitud y nos mueve a vivir con entusiasmo la verdad profunda de nuestra fe y las mil manifestaciones pr?cticas del amor de Dios que crece tambi?n en nuestros corazones. Sentirse querido por Dios y tratar de querer a los dem?s en su nombre, nos llena de paz, nos hace fuertes y generosos, nos llena de esperanza y de felicidad. As? nos libera de la seducci?n del mal, de los falsos para?sos de felicidad que nos decepcionan y nos destruyen.
Esta experiencia hace que surja en nosotros el deseo eficaz de comunicar a los dem?s este conocimiento que ha cambiado nuestra vida. Hoy San Francisco gastar?a su vida para decirles a sus paisanos en todos los tonos posibles que ese amor y esa felicidad que buscan est?n en el Dios de Jes?s, nos vienen de El y lo alcanzamos cuando ponemos a este Dios vivo en el centro de nuestro coraz?n, am?ndole sobre todas las cosas, ador?ndole de coraz?n y cumpliendo su voluntad en todas nuestras actuaciones.
No es dif?cil comprender estas cosas. Basta pararse un poco, basta intentar aclararse interiormente tratando de escuchar la voz de nuestro coraz?n, dejar que Dios se acerque y nos ilumine. Si lo hac?is as?, os sentir?is diferentes, como si nacierais de nuevo, vuestra vida tendr? un nuevo esplendor y a lo mejor sent?s la llamada y el deseo de dejar otras ocupaciones y dedicar la vida entera a difundir esta Noticia por el mundo, como San Francisco de Javier.

Mons. Fernando Sebasti?n Aguilar
Publicado por verdenaranja @ 15:31  | Hablan los obispos
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