S?bado, 03 de marzo de 2007
Enrique Monasterio
Un safari en mi pasillo





Veo en la tele un spot contra la droga.

Los protagonistas del anuncio est?n en la terraza de un gran edificio. Son un grupo de adolescentes de dise?o. Quiero decir que, ya a primera vista, resultan falsos. A la legua se ve que tratan de representar un papel en el que est?n inc?modos. Son descaradamente adultos, guaperas, maquillados para la ocasi?n y sin un solo grano en la epidermis. Intentan hablar como los chicos y chicas de bup, pero les sale de pena: dicen que "alucinan en colores, t?o"; que "es guay", que mogoll?n y todo eso, pero su dicci?n es pluscuamperfecta y su acento recuerda al de los malos actores de doblaje.

Una supuesta ni?a pregunta a los dem?s:

??Sab?is cu?l es lo ?ltimo en drogas??

Mientras sus amigos ponen caras de profunda reflexi?n, la chica se sube a la cornisa del edificio y comienza a caminar como una equilibrista sobre la cuerda floja. Por fin, ella misma da la soluci?n al enigma. "Lo ?ltimo en drogas es sin drogas".

?A tope, sin drogas ?concluye la funambulita?, y se lanza al vac?o.

Los dem?s chavales corren para ver la ca?da. Pero el aparente suicidio es s?lo una broma: al otro lado de la cornisa hay una piscina'

Concluye el anuncio con el logotipo de la instituci?n que lo patrocina y el eslogan: "a tope sin drogas".

Aparto la vista con cierto desasosiego. Hay algo que me inquieta en esta historia, y no s? qu? es.


?Realmente?, ?hay que vivir "a tope"?

Heinz Kloster me mira de reojo y sonr?e.

?Es un enga?o ?dice, como quien expresa algo evidente?. Tienen miedo a ir a la ra?z del problema. Quieren que no haya drogas, pero sin renunciar a vivir con el motor acelerado, pasado de vueltas, desaforada y desmesuradamente? En el fondo es l?gico: vivir a tope es la versi?n para menores de la moral hedonista.

Mi amigo necesita pocos est?mulos para seguir hablando. As? que le dejo.

?Desde hace algunos a?os, el mensaje ?tico dominante, es decir el que repiten hasta la n?usea los medios de comunicaci?n como si se tratara del gran hallazgo de la modernidad, es ?ste: hay que vivir confortable y voluptuosamente. Gozar de los placeres de la vida, no s?lo es l?cito, sino obligatorio. Reprimirlos ser?a inhumano y hasta pecaminoso. El ?nico l?mite moral es la propia salud y, en todo caso, la del colega o c?mplice. Hay que cuidar el propio cuerpo para que est? en condiciones de gozar, desde la cuna al catafalco, durante muchos, muchos a?os. Aprovecha el placer del momento antes de que se escape ?se nos dice?; no pierdas la oportunidad de gozar ahora. Carpe diem!, ?te acuerdas?

Trato de interrumpir al maestro, pero es in?til. No se deja.

?Se trata, por supuesto, de un hedonismo civilizado, contenido y de buen gusto. De ah? que la invitaci?n al placer tenga siempre un pero: sexo, s?, pero seguro; bebe, s?, pero no conduzcas; vive a tope, s?; pero sin drogas? El problema es que, para los chavales, esto no tiene el menor sentido. No es posible ni realista invitar a un adolescente a elegir el hedonismo como forma de vida y, al mismo tiempo, pretender que se modere, que ponga un pero detr?s de cada placer, de cada juerga o de cada aventura: su metabolismo se lo proh?be. El hedonismo a los 15 a?os necesita ser desmesurado y sin l?mites.

?As? que?

?No se puede vivir a tope sin drogas ?concluye mi amigo?, sin estimularse de alguna forma. La cuesti?n es saber si vale la pena vivir a tope porque s?, y si es ?se el mensaje que debemos transmitir a los m?s j?venes.

Contin?a la publicidad en la tele: ahora hay otros adolescentes que gritan como posesos y se mueven espasm?dicamente entre luces de colores en una discoteca. Anuncian?, una bebida de naranja sin burbujas. Poco despu?s una chica demuestra que se puede gatear sobre el mostrador de un bar tomando cerveza sin alcohol.

Y ahora, si tuviera m?s espacio, yo deber?a explicar que lo importante no es si se vive o no a tope, a medio gas o al ralent?, sino saber para qu? lo hacemos, para qu? gastamos nuestra vida, poco a poco, mucho a mucho o de golpe y al contado. Vivir a tope porque s?, porque uno es joven, porque mola, para sentir el v?rtigo del suicidio sin suicidarse, para alucinar sin alucin?genos o para emborracharse sin alcohol, no deja de ser una majader?a.

Derrochar la vida a tope por un amor ya es otra cosa. Y si el objeto de ese amor es Dios ?, entonces, s? vale la pena tirarse, sin miedo y sin red, desde lo m?s alto.


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