Domingo, 04 de marzo de 2007
(ZENIT.org).- Con la participaci?n de 300 delegados de 48 naciones, y muchos m?s ?congresistas virtuales? a trav?s de Internet, se celebr? en Madrid del 10 al 12 de octubre de 2006 el primer Congreso mundial de televisiones cat?licas.

El Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, instituci?n que convoc? el encuentro, ha publicado posteriormente las conclusiones del mismo en las que se recoge la s?ntesis de los aspectos m?s importantes y significativos del trabajo realizado en Madrid.

?Estas conclusiones son un punto de partida que ofrece algunos criterios fundamentales para ?ser? cat?licos en televisi?n y ?hacer? televisi?n cat?lica en medio de nuestra sociedad?, afirma la nota con la que el Consejo vaticano las ha distribuido.


Conclusiones del Congreso Mundial de Televisiones Cat?licas
Los Negrales, Madrid, 10 al 12 de octubre 2006



Introducci?n

?El r?pido desarrollo de las tecnolog?as en el campo de los medios de comunicaci?n es seguramente uno de los signos del progreso de la sociedad actual? (El r?pido desarrollo, 1). Ello supone para nosotros un reto permanente.

Nos hemos reunido en este Congreso Mundial representantes de inicitivas cat?licas de televisi?n, procedentes de 48 pa?ses del mundo, para intercambiar experiencias y poner en marcha unas formas de cooperaci?n que ayuden a las entidades de televisi?n cat?lica en el mundo, que tienen muy diversos modelos de presencia y a veces afrontan grandes dificultades para realizar su labor.

El fundamento de nuestro quehacer profesional encuentra su expresi?n en las palabras del recordado Papa Juan Pabo II: ?La comunicaci?n entre Dios y la humanidad ha alcanzado por tanto su perfecci?n con el Verbo hecho carne. (...) Reorientados en la perspectiva de tal comunicaci?n ?ltima y decisiva, los medios de comunicaci?n social se revelan como una oportunidad providencial para llegar a los hombres de cualquier latitud, superando las barreras del tiempo, del espacio y de la lengua, formulando en las m?s diversas modalidades los contenidos de la fe, y ofreciendo a quien busca puertos seguros que faciliten un di?logo con el misterio de Dios revelado plenamente en Jesucristo?. (El r?pido desarrollo, 5).

Las personas en la nueva cultura comunicativa

El vertiginoso desarrollo de las tecnolog?as de la comunicaci?n ha llevado no s?lo a la convergencia digital, sino tambi?n a la integraci?n entre los medios y los contenidos. Por ello las plataformas tecnol?gicas se constituyen cada vez m?s en instituciones culturales. Esa novedad se expresa no s?lo en la multiplicaci?n de los canales, de los formatos, de los lenguajes, sino tambi?n de las maneras de racionalidad, que generan nuevas sintaxis y que ignoran las relaciones cl?sicas entra la causa y sus consecuencias. El cambio cultural en el que estamos inmersos supone una nueva mirada antropol?gica, y el estudio de la realidad medi?tica como oferta de sentido.

Es importante comprender el surgimiento de un nuevo usuario de los medios. El televidente demanda hoy una variedad de contenidos en los que se a?nen el aspecto cognitivo y el emocional, capaz de generar nuevas relaciones. La interactividad desdibuja la antigua relaci?n entre emisor y destinatario e impulsa los v?nculos entre los usuarios entre s?, que se convierten en interlocutores privilegiados, en sujetos activos que no son masa. El medio televisivo es uno de los protagonistas de la complejidad en los procesos comunicativos de hoy, marcado por el consumo. Nuestra respuesta a esa complejidad es el esfuerzo por defender la dignidad de toda persona y su dimensi?n familiar y social, ante la amenaza del individualismo tambi?n a veces fomentado por el curso de los avances tecnol?gicos.

Por ello una concepci?n utilitarista del medio televisivo ser?a insuficiente para afrontar la transformaci?n cultural que marca nuestra actividad: se trata de un fen?meno cultural global. Ello exige no s?lo seguir muy de cerca el desarrollo tecnol?gico, sino tambi?n comprender la incidencia de ?ste en la persona y la sociedad. Hemos de establecer relaciones comunicativas con nuestros p?blicos, comprendiendo su diversidad de estilos y lenguajes. Debemos tener en cuenta que las nuevas tecnolog?as conducen al ?narrowcasting?, dado que la audiencia es m?s fragmentada. Apostamos por una est?tica televisiva de persuasi?n y de esperanza. Una est?tica que integre cuatro procesos caracter?sticos de nuestro momento medi?tico: la integraci?n de formas art?sticas y la tecnolog?a; la interactividad, la capacidad de simulaci?n de la realidad y de la vida en otros entornos; y una nueva narratividad, basada en el testimonio cristiano. Nuestros programas deben caracterizarse por utilizar el lenguaje televisivo -desde los criterios est?ticos y profesionales- que suscite inter?s y testimonie la belleza de la creaci?n.

Identidad cat?lica en la diversidad de estilos

La percepci?n de la identidad cat?lica proviene de una experiencia y una fe compartidas. Nuestra definici?n de la identidad cat?lica de las televisiones es, de alg?n modo, din?mica.

Ser cat?lico conlleva una mirada de servicio hacia la humanidad entera y un mensaje universal, destinado a toda persona humana, que pretendemos ofrecer en cada una de nuestras producciones y emisiones. Deseamos comunicar la vivencia y los contenidos ?ntegros de nuestra fe; tomar conciencia de lo que se vive y saber comunicarlo, sirviendo a la verdad y suscitando un clima de unidad y comuni?n en la sociedad. La televisi?n es un medio indiscutible para la Evangelizaci?n y un servicio pastoral que exige profesionalidad y formaci?n especializada, pues la imagen televisiva es, para muchos de nuestros contempor?neos, la primera fuente de sentido humano y religioso, p?rtico de la construcci?n del sujeto en una cultura fragmentada.

La vivencia cat?lica en televisi?n se manifiesta en el respeto a la naturaleza del medio, en formatos, g?neros, principios de programaci?n. Esta presencia cat?lica est? llamada a crecer y consolidarse en los mercados, incluso ante los oligopolios y la propuesta de otros actores religiosos, lo cual es una fortaleza y no un punto de debilidad.

La articulaci?n de las iniciativas cat?licas deviene una expresi?n p?blica de identidad como servicio a la comunidad humana y cristiana. Por ejemplo, en Europa la televisi?n como servicio p?blico ya no se entiende desde una dependencia exclusiva del Estado. Parte de sus notas definitorias y prestaciones habr?n de ser asumidas por las televisiones cat?licas como un aut?ntico servicio a la ciudadan?a.

La identidad cat?lica cristaliza en una serie de principios que debe tener presente toda televisi?n cat?lica:

- Emana de la iniciativa o con la cobertura de una autoridad eclesi?stica o de una organizaci?n cat?lica. La catolicidad como nota distintiva del canal debe estar acreditada en y desde la experiencia cristiana de universalidad. La propuesta televisiva cat?lica debe estar conformada en toda su programaci?n, tanto en la espec?ficamente religiosa como en la generalista, por la visi?n cristiana del hombre y del mundo.

- En su visi?n enra?za sus objetivos en los valores del Evangelio, en los principios de la Iglesia sobre la promoci?n ?ntegra de la persona humana. ?Se hace preciso un sistema de gesti?n que pueda salvaguardar la centralidad y la dignidad de la persona, la primac?a de la familia, c?lula fundamental de la sociedad, y la correcta relaci?n entre las diversas instancias.? (El r?pido desarrollo, 10).

- Se debe presentar con todas las garant?as jur?dicas y las normas nacionales e internacionales reglamentarias. No hay que dejar lugar a la improvisaci?n, el amateurismo o la precariedad.

- Debe proveerse de una base econ?mica destinada a sostener el presente y los desarrollos futuros necesarios de una instituci?n capaz de autofinanciarse.

Presentamos un ideario fruto del trabajo de un grupo y que se publicar? en el volumen de las Actas (ver anexo).

Creaci?n de una red de entidades y servicios

?La multiplicidad de las iniciativas, en tantas de las cuales se evidencia un impulso del Esp?ritu Santo, aconseja ahora una mayor colaboraci?n entre ellas y un verdadero esfuerzo por elevar su calidad profesional, de modo que se facilite un di?logo m?s vivo entre la Iglesia y el mundo. A este respecto, cada instituci?n aporta elementos peculiares al conjunto de la voz cat?lica en el mundo medi?tico.? (Emmo. Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado).

Durante el Congreso estudiamos diversas formas de colaboraci?n que expresen nuestra unidad y la riqueza de nuestra diversidad. Una de las grandes necesidades sentidas por todos es la de una mayor formaci?n para elevar la calidad de las producciones audiovisuales.

El Banco de Programas Televisivos Cat?licos, que surge tambi?n de una inquietud largamente sentida, ya cuenta con casi ciento cincuenta t?tulos y que ha suscitado un amplio inter?s. Se trata de un deseo largamente compartido por muchas entidades: el de hacer y ser red, una red de servicios, de experiencias profesionales y de programaci?n. Para dar seguimiento a esta iniciativa se estudiar?n las posibles plataformas tecnol?gicas disponibles, un marco jur?dico que contemple los derechos de autor a escala internacional, y la estructura b?sica para realizar el intercambio.

Otra iniciativa que genera red y que expresa la comuni?n afectiva y efectiva en la Iglesia es el Centro Televisivo Vaticano. Algunas de las prioridades sentidas y expresadas son la creaci?n de una estrategia de distribuci?n de retransmisiones televisivas en directo a nivel regional y continental v?a sat?lite; la creaci?n de centros continentales capaces de difundir las retransmisiones; la mejor organizaci?n desde Roma del servicio de distribuci?n de textos e informaciones para las retransmisiones; y la necesaria e ineludible integraci?n y presencia en Internet de los contenidos producidos por el Centro Televisivo Vaticano en el contexto de la coordinaci?n de las iniciativas vaticanas sobre la red.

Experiencias como la de la Red Inform?tica de la Iglesia en Am?rica Latina (RIIAL) y el m?todo con el cual ?sta ha sido construida, constituyen una buena fuente de inspiraci?n para la tarea integradora que estamos iniciando.

Existe una confluencia de intenciones y esp?ritu entre los dos Congresos Internacionales organizados recientemente por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones sociales: el Congreso Continental Iglesia e Inform?tica, celebrado en Monterrey (2003) y el presente de Madrid: los dos han impulsado la creaci?n de redes y la articulaci?n de las iniciativas eclesiales en un esp?ritu de solidaridad y atenci?n a las entidades m?s desprovistas.

Grupos de Trabajo y Talleres

Las propuestas de los talleres de trabajo pueden sintetizarse en las siguientes afirmaciones:

1) Este Congreso nos ha demostrado que podemos y debemos trabajar juntos. Existen muchas productoras y canales de televisi?n que compartimos los mismos intereses, inquietudes y dificultades. Los contactos con la gente que se esfuerzan de alcanzar objetivos similares son un servicio incalculable. En la Iglesia tenemos la mejor y la m?s completa red de comuni?n-comunicaci?n en el mundo. Este hecho facilita la relaci?n entre profesionales; y facilitar?a la creaci?n de un grupo de apoyo necesario para la gente que trabaja en un ?rea de televisi?n y tenga dificultades.

2) Consideramos que la experiencia cristiana y la buena voluntad son necesarias pero no motivos suficientes para trabajar en una televisi?n cat?lica. La Iglesia apoya la profesionalidad tanto en el ?rea t?cnica como en la elaboraci?n de contenidos. Ser?a conveniente no s?lo crear una red de televisiones cat?licas, tambi?n una red de comunicadores cat?licos de televisi?n. Es importante que exista un equipo que lidere esa red. Se propone que el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales elija a un grupo de expertos para que formen el equipo directivo de esa red.

3) La profesionalidad en el trabajo de una televisi?n cat?lica requiere habilidades t?cnicas, pr?cticas, de ejercicio de un periodismo de calidad; formaci?n human?stica; experiencia cristiana o, al menos, sensibilidad y apertura hacia el hecho cristiano, seg?n el grado de responsabilidad para la tarea encomendada.

4) La formaci?n de los profesionales cat?licos debe ser doctrinal, espiritual, intelectual y t?cnicamente intachable. Es necesaria una formaci?n espec?fica para el trabajo en cada medio. La formaci?n debe ofrecer unos criterios ?ticos claros para el ejercicio profesional. Se solicita una colaboraci?n m?s estrecha con las Universidades, particularmente las de inspiraci?n y creaci?n cat?lica, y entre ?stas, para la formaci?n espec?fica y continuada de los profesionales que trabajan en las televisiones. Se estima necesaria la creaci?n de redes de Universidades cat?licas que faciliten la formaci?n profesional. Tambi?n se demanda un acompa?amiento pastoral a los periodistas. Es necesaria la promoci?n de vocaciones docentes en las Universidades cat?licas. Una apuesta decisiva de este Congreso es la educaci?n responsable para el uso de los medios de comunicaci?n en los m?s variados p?blicos.

5) Es necesario un mayor desarrollo dentro de la televisi?n cat?lica del ?management? profesional. La televisi?n cat?lica, por sus caracter?sticas espec?ficas, debiera sostenerse, adem?s de con los sistemas y medios habituales de financiaci?n, con la base de las aportaciones de la comunidad a la que sirve.

6) Se ha sugerido concienciar a la comunidad cat?lica de la necesidad de patrocinios de canales y programas de TV. Se propone la posibilidad de que los pa?ses con mayor desarrollo apoyen a las estaciones televisivas de los pa?ses menos desarrollados. Debemos invertir en nuevas tecnolog?as, en desarrollar modelos de marketing (y comerciales), y establecer criterios comunes para el discernimiento en la selecci?n de la tecnolog?a m?s adecuada a las circunstancias de cada cual.

7) La televisi?n generalista presenta una serie de oportunidades para una presencia cat?lica que hay que aprovechar. La presencia y propuesta cat?lica en la televisi?n generalista debe adaptarse a los formatos, programas y a la naturaleza plural de las audiencias.

8) La WebTV es una de las apuestas de futuro, y puede abaratar costos. La gente est? habituada y quiere pagar por los contenidos de los servicios de los tel?fonos m?viles. Recomendamos desarrollar contenidos comercialmente viables para transmitir en los m?viles, lo antes posible. En alg?n sitio de la cadena multimedia (TV tradicional, webTV y TV para moviles), de alguna manera, debemos presentar contenidos de profundidad antropol?gica y religiosa.

9) Antes de pensar en nuevos formatos de programas, se deben tener claros los principios que sustentan los contenidos de los nuevos formatos. Es necesario que la televisi?n cat?lica se adapte a los nuevos cambios que est? sufriendo el mundo televisivo. Hay que implicarse en una b?squeda de formatos activos y din?micos. Para desarrollar los nuevos formatos hay que tener en cuenta el entorno multimedia interactivo. No podemos renunciar al principio de la claridad en los mensajes, en los contenidos, en los formatos.

10) En una televisi?n, la parrilla es fruto de una l?nea editorial basada en una filosof?a empresarial. La televisi?n convencional no es el ?nico modelo de televisi?n, est?n emergiendo nuevos soportes y nuevos modelos televisivos que interact?an entre s?. Para saber construir una parrilla de programaci?n es necesario un estudio de la audiencia. No hay parilla de programaci?n consolidada sin una l?nea editorial buena que responda a la filosof?a empresarial del medio. La parrilla debe ayudar a fidelizar a la audiencia, en un entorno de compulsividad en algunos espectadores.

11) La Misa sigue siendo el programa de mayor audiencia en la mayor parte de los canales de televisi?n.

Han quedado abiertos y de alg?n modo iniciados, otros temas de reflexi?n y pistas para la posible colaboraci?n entre las entidades, tales como la constituci?n de informativos cat?licos en diversas lenguas, la constituci?n de un grupo de expertos en las distintas ?reas del trabajo televisivo (consultores en tecnolog?a, en guionaje, formaci?n, gesti?n empresarial, etc.) que puedan ofrecer servicios al conjunto de las entidades cat?licas, la colaboraci?n con universidades cat?licas para la formaci?n de responsables de las televisiones, etc.

Este Congreso, m?s que un final, marca el principio de una fase de mayor cohesi?n entre las entidades, que est? encontrando modos de expresi?n variados y ?tiles para todos.
Publicado por verdenaranja @ 18:50
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