Domingo, 04 de marzo de 2007
Los d?as 3 y 4 de Marzo de 2007 el Seminarista V?ctor Manuel Fern?ndez, estudiante de 4? de Institucionales se hizo presente en las parroquias de La Guancha y de San Jos?, con motivo de acercarse el D?a del Seminario, 18 y 19 de Marzo. Estas fueron sus palabras:


Queridos hermanos:

Me llamo V?ctor, tengo 28 a?os y soy natural de Tacoronte. Llevo cinco a?os en el seminario y estoy en 4? de institucionales (o de formaci?n). Quiero primero que nada compartir con vosotros lo que el Se?or a trav?s de su Palabra nos podr?a estar diciendo a cada uno de nosotros. Luego les dar? a conocer la vocaci?n, pero como no hay mejor explicaci?n que no sea a trav?s de un testimonio, les contar? el testimonio de un joven que un d?a escuch? la voz del Se?or al cual dejo atr?s su vida y comenz? otra vida nueva en el seguimiento de Cristo.

Continuamos nuestro camino en la Cuaresma, un tiempo de preparaci?n para la gran celebraci?n de la Pascua. Por eso la Palabra de Dios sale a nuestro encuentro para ayudarnos a vivir en intensidad estos d?as:

Una de las actitudes a vivir en la Cuaresma es la confianza en Dios:

En la Primera lectura hemos escuchado como Abraham pregunta a Dios c?mo sabr? que se va a cumplir esa promesa. Parece que Dios no le responde y sin embargo Abraham conf?a en Dios.

En la Cuaresma debemos preguntarnos c?mo anda nuestra confianza en Dios. Un Dios que tiene siempre un proyecto de felicidad para cada uno de nosotros. Por lo que debemos estar atentos a su voz.
Estamos tambi?n pr?ximos al d?a del Seminario, un momento bueno para preguntarnos c?mo acogemos nosotros la voluntad de Dios. Abraham acepta de Dios el formar de su descendencia un nuevo pueblo. ?Qu? nos pide Dios a cada uno de nosotros? ?A qu? me llama Dios?
Y al preguntarnos esto debemos hacerlo sin temor. Hemos escuchado en el Salmo ?A qui?n temer?? El Se?or es mi luz y mi salvaci?n. Hay que confiarse al Se?or porque ?l no quiere estropear nuestra vida. Lo importante es confiar siempre en Dios, incluso en los momentos de dudas cuando no se ve bien el camino. No puedo ocultarles que no es un camino sencillo lleno de momentos de dificultades, momentos en los que deseas huir y abandonarlo todo, pero recuerdos para qu? te llam?, que es lo m?s importante y sigues en el camino.

La Cuaresma es un tiempo para escuchar a Jes?s. Hoy en el Evangelio es Dios mismo el que nos dice que escuchemos a su Hijo. Que seamos capaces de salir de esas comodidades en las que nos hemos instalados y que no nos dejan crecer. Despertar como lo hicieron los disc?pulos y bajar del monte Tabor a contar nuestra experiencia.
Pero para escuchar a Jes?s hay que hacer silencio, y tener tiempos de oraci?n. Escuchar la voz de un Dios amor que nos pide su colaboraci?n. Ahora que se aproxima el d?a del Seminario puede ser que nos plantee c?mo es nuestra relaci?n con esa Casa en la que se forman los futuros sacerdotes, si oro por las vocaciones, y quiz?s si me he planteado la vocaci?n sacerdotal o si la he planteado a alg?n joven en el que descubro unas inquietudes...
Y es que Dios llama a los que quiere. ?Y c?mo descubrir la voz de Dios? Dios llama a cada uno de una manera distinta, a cada uno con sus cualidades y virtudes, pero tambi?n con sus limitaciones.
Creo que para dar a conocer la llamada no hay mejor forma que a trav?s de un testimonio, del testimonio de un joven que dejo todo atr?s para comenzar otra vida en Cristo.
Este joven es hijo de agricultores y sin poderse escapar de las labores de la agricultura, estando de regreso de la huerta, tuvo que pasar por la orilla de un barranco, donde descubri? de entre las zarzas algo un tanto extra?o. Acerc?ndose comprob? de lo que se trataba. Comprobando que era un imagen de un Cristo crucificado. Este acontecimiento, tanto para su familia como para este joven, les cambi? la vida de una forma radical. Se podr?a decir que Cristo les ha cambiado la vida.
A ra?z de aqu?, este joven al contemplar la imagen se hizo la siguiente pregunta, ?Por qu? no?. Cuando la miraba sent?a el dolor que aquel hombre sufri? en la cruz y le hac?a reflexionar, si esto lo ha hecho por mi, porqu? no yo tambi?n entregarme por los dem?s como ?l.

Este chico sinti? una llamada especial que le invitaba a ser sacerdote, realiz? un cursillo de discernimiento y de selecci?n en el Seminario, pero viendo que no era lo de ?l, decidieron, tanto ?l, los formadores del seminario, como su p?rroco, que todav?a no era el momento.
Este joven estando en una agrupaci?n folkl?rica conoci? a la que posteriormente ser?a su novia. Esta chica acud?a a su parroquia a catequesis de confirmaci?n. Estando en la confirmaci?n vio a otros chicos seminaristas ayudando en la celebraci?n, donde le volvi? a surgir ese hormigueo del por qu? no llegar a ser sacerdote. Contact? con un sacerdote del seminario, el cual se comprometi? en ayudarle.
Este joven, aconsejado por ese sacerdote del Seminario, perteneci? a un Centro de Orientaci?n Vocacional, donde all? discerni?, comparti? y descubri? esa llamada que sent?a en su interior.
Dos a?os m?s tarde hizo una convivencia en el Seminario, en el verano del 2002, donde en septiembre de ese mismo a?o ingres? en el Seminario, donde actualmente cursa 4? de Institucionales.
Este joven nunca dejar? de estar agradecido a toda su familia, de forma especial a su abuela Esperanza, que seguro, que desde el cielo intercede ante Dios. Agradece tambi?n a ese sacerdote del Seminario que le ayud?, tanto en su vida cotidiana como en la espiritual.
Pero tambi?n quiere agradecerles a vosotros el haberle escuchado su testimonio, el haber escuchado mi testimonio. Quiero agradecer a todas las personas la oraci?n que hacen por las vocaciones, por aquellos que ofrecen su enfermedad y por los que colaboran de forma desinteresada con este proyecto de Dios en los hombres como es la vocaci?n al sacerdocio o a la vida consagrada.
Con motivo de la campa?a del seminario les quiero pedir dos cositas, que de seguro que ustedes como miembros del cuerpo de la Iglesia de Dios pueden hacer. La primera y la m?s importante, que nos ayuden muy mucho con la oraci?n. La oraci?n que tantas veces Cristo nos ha pedido y pide en su Evangelio.
La oraci?n que es la funci?n b?sica del cristiano y que a veces por dejadez, o por pereza, y hasta incluso por verg?enza, no le damos importancia.
La oraci?n por la que, darnos gracias, por la que pedirnos y por la que establecernos un encuentro con ese Dios que se ha bajado hasta nosotros para nacer en un establo y que se ha dejado crucificar por ti y por m?.
La segunda es la aportaci?n econ?mica, actualmente somos 26 seminaristas del mayor y 34 del menor, j?venes que no disponemos de suficientes recursos econ?micos para costear nuestra formaci?n.
Todos estamos llamados a dar la vida, en ser testigos de su amor como nos dice el cartel de la campa?a de este a?o. Testigos para darles a conocer a Cristo, a saber desgastar nuestras propias vidas por aquel que se ha dejado crucificar por nosotros. Todos estamos en deuda con este Cristo que muri? y resucito para nuestra salvaci?n.
Por tanto mis queridos hermanos, no tengo m?s palabras que decir m?s que las gracias, gracias a todos los que particip?is de este proyecto de Dios en el mundo, tanto con la oraci?n como en la aportaci?n econ?mica y de formar parte del pueblo santo de Dios al que tanto a amado y por el cual ha entregado a su propio hijo, nuestro Se?or Jesucristo. El cual nos llama a ser testigos de su amor en el mundo.
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