Lunes, 05 de marzo de 2007
ZENIT publica las palabras que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 4 de Marzo de 2007, al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Queridos hermanos y hermanas:
En este segundo domingo de Cuaresma, el evangelista Lucas subraya que Jes?s subi? al monte ?a orar? (9, 28) junto con los ap?stoles Pedro, Santiago y Juan y, ?mientras oraba? (9,29), acaeci? el luminoso misterio de su transfiguraci?n. Subir al monte para los tres ap?stoles supuso quedar involucrados en la oraci?n de Jes?s, que se retiraba con frecuencia para orar, especialmente en la aurora o despu?s del atardecer, y en ocasiones durante toda la noche. Ahora bien, s?lo en esa ocasi?n, en el monte, quiso manifestar a sus amigos la luz interior que le invad?a cuando rezaba: su rostro --leemos en el Evangelio-- se ilumin? y sus vestidos dejaron traslucir el esplendor de la Persona divina del Verbo encarnado (Cf. Lucas 9,29).

En la narraci?n de san Lucas hay otro detalle que es digno de ser subrayado: indica el objeto de la conversaci?n de Jes?s con Mois?s y El?as, aparecidos junto a ?l transfigurado. ?stos, narra el evangelista, ?hablaban de su partida (en griego ??xodos?), que iba a cumplir en Jerusal?n? (9, 31).

Por tanto, Jes?s escucha la Ley y los profetas que le hablan de su muerte y resurrecci?n. En su di?logo ?ntimo con el Padre, no se sale de la historia, no huye de la misi?n para la que vino al mundo, a pesar de que sabe que para llegar a la gloria tendr? que pasar a trav?s de la Cruz. Es m?s, Cristo entra m?s profundamente en esta misi?n, adhiriendo con todo su ser a la voluntad del Padre, y nos demuestra que la verdadera oraci?n consiste precisamente en unir nuestra voluntad con la de Dios.

Para un cristiano, por tanto, rezar no es evadirse de la realidad y de las responsabilidades que ?sta comporta, sino asumirlas hasta el fondo, confiando en el amor fiel e inagotable del Se?or. Por este motivo, la comprobaci?n de la transfiguraci?n es, parad?jicamente, la agon?a en Getseman? (Cf. Lucas 22, 39-46). Ante la inminencia de la pasi?n, Jes?s experimentar? la angustia mortal y se encomendar? a la voluntad divina; en ese momento, su oraci?n ser? prenda de salvaci?n para todos nosotros. Cristo, de hecho, suplicar? al Padre celestial que ?le libere de la muerte? y, como escribe el autor de la Carta a los Hebreos, ?fue escuchado por su actitud reverente? (5, 7). La prueba de esta escucha es la resurrecci?n.

Queridos hermanos y hermanas: la oraci?n no es algo accesorio u opcional, sino una cuesti?n de vida o muerte. S?lo quien reza, es decir, quien se encomienda a Dios con amor filial, puede entrar en la vida eterna, que es Dios mismo. Durante este tiempo de Cuaresma, pidamos a Mar?a, Madre del Verbo encarnado y Maestra de vida espiritual, que nos ense?e a rezar como hac?a su Hijo para que nuestra existencia quede transformada por la luz de su presencia.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en espa?ol:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los fieles de las parroquias Santa Cruz, Santa Eulalia y San Agust?n, de la di?cesis de Ibiza; Sagrada Familia, Santo Antonio Maria Claret y San Jos?, de Sevilla; San Isidoro Obispo, San Antonio de Padua, San Pedro Ap?stol y San Francisco de Borja, de Valencia. En este domingo de cuaresma, en que contemplamos a Jes?s transfigurado en el monte Tabor, pidamos a la Virgen Mar?a que nos ayude a transformarnos, a trav?s de un camino de conversi?n, en verdadera imagen de Cristo. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Habla el Papa
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