Lunes, 05 de marzo de 2007
Carta Pastoral del Arzobispo de Valencia Don Agust?n Garc?a-Gasco Vicente

Defensa de la Caridad


Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 4 de marzo de 2007


Entre algunas personas de nuestro tiempo, la expresi?n ?obras de caridad? no encuentra una acogida favorable porque la asocian a personas que quieren hacer exhibici?n de sus buenos sentimientos a costa del sufrimiento humano. Las ense?anzas de Jes?s nos advierten con claridad de este peligro que deforma el verdadero amor.
La verdadera acci?n caritativa de la Iglesia se encuentra claramente alejada de los actos de lucimiento personal o de mera finalidad de propaganda. Quien colabora con las organizaciones cat?licas que realizan un servicio de caridad sabe que quien desempe?a esas obras es el propio Cristo, a trav?s de la Iglesia que es su Cuerpo. La verdadera caridad cristiana nunca es un gesto individualista o de lucimiento individual. El verdadero servicio hace crecer en dignidad tanto al que se entrega a los dem?s como al que recibe la ayuda. Por el contrario, son siempre falsos los modos de servir que ofenden al que recibe la ayuda.

Benedicto XVI, en su Carta Enc?clica ?Deus caritas est?, subraya todos los elementos que contribuyen a que la caridad dentro de la Iglesia exprese el m?ximo respeto y consideraci?n hacia la persona que recibe la ayuda. El colaborador de toda organizaci?n caritativa cat?lica ha de querer trabajar con la Iglesia y, por tanto, con el Obispo, con el fin de que el amor de Dios se difunda en el mundo.

No todos los proyectos de solidaridad tienen esa misma pretensi?n de humildad. La apertura interior a la dimensi?n cat?lica de la Iglesia ha de predisponer al colaborador a sintonizar con otras organizaciones al servicio de las diversas formas de necesidad. Pero sin que ello sea ocasi?n para perder la fisonom?a propia del servicio que Cristo pidi? a sus disc?pulos, y que se resume en el Himno a la Caridad de la Primera Carta de Pablo a los Corintios (1 Cor 13).

Benedicto XVI insiste en que la actuaci?n pr?ctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor al ser humano, un amor que se alimenta del encuentro con Cristo. La ?ntima participaci?n en las necesidades y sufrimientos del otro se convierte as? en un darme a m? mismo.

El Santo Padre nos hace ver que ?ste es un modo de servir que hace humilde al que sirve, ya que no adopta una posici?n de superioridad ante el otro, por miserable que sea moment?neamente su situaci?n. Para inspirarse profundamente en esta actitud hay que poner los ojos en Cristo, quien ocup? la cruz, el ?ltimo puesto en el mundo, y precisamente con esta humildad radical nos ha redimido y nos ayuda constantemente.

Quien es capaz de ayudar reconoce que de este modo tambi?n ?l es ayudado, y tiene viva conciencia de que poder ayudar no es m?rito suyo ni motivo de orgullo. Al contrario, es una gracia del Se?or, un regalo suyo. Quien ayuda sinceramente no est? inmune ante la tentaci?n del desaliento. El exceso de necesidades y lo limitado de sus propias actuaciones pueden crear una profunda inseguridad. Entonces le aliviar? saber, se?ala el Papa, que ?l no es m?s que un instrumento en manos del Se?or.

Muchas personas generosas se han visto superadas por el deseo de remediar el sufrimiento humano s?lo con sus propias fuerzas. S?lo la ayuda de Dios es capaz de mantener una generosidad constante que se reconcilia con la propia limitaci?n y flaqueza.

Esta misma semana, hemos asistido con gozo a la conclusi?n del proceso diocesano de canonizaci?n de un valenciano ejemplar que supo canalizar la caridad de los seglares de su tiempo en beneficio de las personas que sufr?an enfermedades mentales. Que el ejemplo cercano y tan apreciado por los valencianos del Padre Juan Gilabert Jofr? nos sirva para canalizar el amor, el respeto y las soluciones materiales que necesitan tantas personas aquejadas de soledad, depresi?n, vac?o interior o de las frustraciones que crea la falsa sociedad del bienestar material.

En el tiempo de Cuaresma, en el que la Iglesia recomienda la limosna como signo de conversi?n, aprovechemos estos gestos de generosidad. C?ritas, Manos Unidas, la Fundaci?n Ad Gentes, la Fundaci?n Arzobispo Miguel Roca-Proyecto Hombre y tantas otras instituciones en beneficio de los necesitados, de los inmigrantes, de las mujeres maltratadas o de los que sufren los efectos de las drogas, la guerra, son instrumentos eficaces de las manos de Cristo en el siglo XXI.

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco Vicente

Arzobispo
Publicado por verdenaranja @ 23:29  | Hablan los obispos
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