Martes, 06 de marzo de 2007
Discurso que pronunci? el lunes, 5 de Marzo de 2007, el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima, al inaugurar el Congreso-Seminario ?Diagn?stico y perspectivas para la nueva evangelizaci?n en Am?rica Latina?, organizado por la instituci?n ?Vida y Espiritualidad? en Lima.



Me alegra mucho darles la m?s cordial bienvenida a este evento de singular trascendencia organizado por la instituci?n ?Vida y espiritualidad?. Se re?nen en este Congreso-Seminario para aproximarse a un diagn?stico y proponer unas perspectivas para la Nueva Evangelizaci?n en Am?rica Latina, y lo hacen precisamente estando muy cercana la celebraci?n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil.

I. INTRODUCCION

Esta V Conferencia General, ?en continuidad con las cuatro anteriores, est? llamada a dar un renovado impulso a la Evangelizaci?n en esa vasta regi?n del mundo eminentemente cat?lica, en la que vive una gran parte de la comunidad de creyentes? [ ].

Nos encontramos pues ante una nueva etapa del camino en la aplicaci?n del Vaticano II a la Iglesia en Latinoam?rica. Camino de la continuidad, no de la ruptura. Camino de comuni?n ante todo con Dios Padre, y con su Hijo Jesucristo en el Esp?ritu Santo y, por consiguiente, de comuni?n entre nosotros, en la unidad del ?nico Cuerpo de Cristo [ ]; un camino orientado tambi?n por el S?nodo de la Iglesia en Am?rica, para mantener viva y firme el don de la fe en el pueblo latinoamericano.

La Iglesia en esta parte del mundo ha vivido estas etapas siempre en estrecha y constante uni?n con el Sucesor de Pedro. Esta fidelidad a la persona del Santo Padre y al Magisterio de la Iglesia han sido caracter?sticas esenciales de nuestro andar.

El tema de la V Conferencia General, elegido muy acertadamente, ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en ?l tengan vida?, ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Jn 14,6) pone en el centro a Jesucristo, ?nico Salvador. La Iglesia est? llamada, a trav?s de la vida y el testimonio de todos sus miembros a constituir la primicia de la presencia viva de Cristo, es decir sus disc?pulos. Esta vida de Jesucristo llega a nosotros por iniciativa de Dios y no nuestra. ?En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad? [ ]. Con profunda gratitud recordamos al siervo de Dios Juan Pablo II que tanto amor despleg? a toda la Iglesia y particularmente a Latinoam?rica a la que gustaba considerar con prof?tica mirada como ?el Continente de la esperanza?.

II. Tarea de servicio de la Iglesia hoy en Latinoam?rica. Luces y sombras.

Am?rica Latina tiene ante s? importantes desaf?os, incluso situaciones dif?ciles, ante el asedio de ideolog?as, de erradas concepciones teol?gicas, insuficiencia de sacerdotes y religiosos que puedan atender debidamente a la multitud de fieles y la presencia agresiva de las sectas. El relativismo y el utilitarismo ya han llegado a nuestras tierras, es verdad que, todav?a no con la agresividad que vemos en Europa y los pa?ses desarrollados econ?micamente. Ideolog?as que excluyen cualquier principio moral que sea v?lido y vinculante por s? mismo. Una verdadera campa?a que promueve un constante ataque contra la vida, desde su concepci?n hasta su muerte natural; contra la instituci?n del matrimonio de un hombre con una mujer para toda la vida; contra la familia como c?lula fundamental de la sociedad; contra la mujer en nombre de un feminismo ideol?gico; Situaciones sumamente da?inas que desconocen la ley natural.

Pese a esta realidad, Am?rica Latina tambi?n presenta un panorama esperanzador al contemplar su honda tradici?n cristiana arraigada en sus costumbres y expresiones de piedad popular tan extendidas en todos los pa?ses. La identidad cat?lica de nuestros pueblos, debilitada en algunas zonas m?s que en otras, es una realidad que reclama nuestra responsabilidad en la hora actual. La presencia de la Iglesia en la educaci?n es un hecho positivo, aunque ciertamente se ha debilitado su propuesta notablemente cediendo a la presi?n de una falsa apertura relativista. La credibilidad de la Iglesia en su funci?n de maestra de la fe y su acompa?amiento a nuestros pueblos todav?a genera confianza, especialmente entre los m?s necesitados.

Debemos pues preguntarnos ahora, sobre qu? bases y en qu? aspectos debemos cumplir nuestra tarea de manera prioritaria. Para ello, tengamos presente las palabras del Santo Padre en Verona: ?Quisiera poner de relieve c?mo, a trav?s del testimonio multiforme, debe brotar sobre todo el gran ?s?? que en Jesucristo Dios dijo al hombre, al amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia; y, por tanto, c?mo la fe en el Dios que tiene rostro humano trae la alegr?a al mundo? [ ].

El ?Diagn?stico y Perspectivas para la Nueva Evangelizaci?n? que sirve de t?tulo a este Congreso-Seminario en Lima, por un lado les permiten buscar comprender los desaf?os que hoy se presentan a la evangelizaci?n en tierras latinoamericanas, y al mismo tiempo los anima a buscar iluminar c?mo se puede desarrollar mejor la nueva evangelizaci?n de cara al futuro. Teniendo presentes las palabras con las que Juan Pablo II describi? a la ?nueva evangelizaci?n?: nueva en su ardor, en sus m?todos y en sus expresiones [ ].

Para dar este renovado impulso a la nueva evangelizaci?n, pienso que se deben contemplar las cuatro Conferencias Generales anteriores y sus respectivos documentos como hitos del andar de la iglesia en Am?rica Latina. As? podemos proponer una ?renovaci?n dentro de la continuidad? que es la clave hermen?utica que el Papa Benedicto XVI nos se?ala para seguir profundizando en las ense?anzas del Concilio Vaticano II.

III. Formaci?n, Educaci?n y Cultura

Estoy convencido que uno de los grandes desaf?os de la Iglesia en Am?rica Latina tiene mucha relaci?n con la identidad cat?lica de la propuesta para mejorar notablemente la formaci?n y educaci?n de las personas en todos los niveles; ya sea en el ?mbito de la catequesis sacramental, la ense?anza en las escuelas, colegios y universidades, la preparaci?n para el matrimonio y otras dimensiones de la formaci?n doctrinal; como tambi?n y de modo profundo y consistente en la propuesta cultural que permita el di?logo serio con el desarrollo actual para encaminarlo por sendas m?s razonables y ?ticamente v?lidas. En esta importante tarea es preciso ?proclamar ?ntegro el Mensaje de Salvaci?n, que llegue a impregnar las ra?ces de la cultura y se encarne en el momento hist?rico latinoamericano actual? [ ]. Dejemos atr?s complejos de inferioridad frente a las ideolog?as relativistas, materialistas y los respetos humanos por querer estar ?de moda?.

IV. La comunicaci?n y los medios

La crisis planetaria, de la que no se escapa Latinoam?rica, tiene mucho que ver con la orientaci?n de los contenidos de los medios de comunicaci?n, no s?lo la prensa escrita y hablada sino, especialmente, con las modernas t?cnicas que se difunden a trav?s del Internet, la TV y cada vez m?s el celular de usos m?ltiples. Aqu? tenemos un verdadero desaf?o urgente que reclama, no s?lo una cruzada de promoci?n de valores cristianos, sino principalmente la participaci?n de fieles laicos debidamente preparados que trabajen en estos medios profesionalmente con responsabilidad personal.

V. Las metas de una Nueva Cristianizaci?n

La gravedad de la enfermedad actual exige una proporcionalidad en la medicina con la que se cure y la dosis adecuada.

A mi entender se debe promover una gran cruzada que tenga como objetivo crear donde no existe, fortalecer donde es d?bil, un hondo sentido de pertenencia a la Iglesia cat?lica.

Esta misi?n se debe apoyar en la difusi?n del Catecismo de la Iglesia Cat?lica y de su Compendio, documentos ambos que no se han incorporado con profundidad a la tarea evangelizadora despu?s de su publicaci?n.
Movilicemos todas las fuerzas de la Iglesia, especialmente a los fieles laicos, utilizando los modernos medios de comunicaci?n y las nuevas t?cnicas de ense?anza. El testimonio y la coherencia de vida son b?sicos para que esta gran misi?n tenga resultados trascendentes y estables para Am?rica Latina. Estamos a tiempo.

V. El rol de los fieles laicos y la Doctrina Social

La Jerarqu?a de la Iglesia tiene, de manera especial, la obligaci?n de dar a conocer la Doctrina social de su riqu?simo Magisterio. Sin embargo no es su papel actuar, o dar la impresi?n de que act?a, como un agente pol?tico. Son los laicos los llamados a dedicarse con generosidad y valent?a, iluminados por la fe y por el Magisterio de la Iglesia, y animados por la Caridad de Cristo a esta urgente tarea [7].

Les auguro un trabajo intenso y fruct?fero con la seguridad que encontrar?n propuestas que nos permitan seguir mirando el futuro de la Iglesia en estas latitudes con esperanza, con fortaleza y con la seguridad de que Jesucristo est? con nosotros en esta tarea fascinante que los tiempos actuales nos demandan.

El testimonio abierto y valiente que la Iglesia solicita especialmente a sus hijos los fieles laicos es prioritario. Ha llegado la hora de los fieles laicos quienes, llamados a la santidad en su propio trabajo y condici?n, deben considerar la urgente necesidad de su participaci?n en los ?mbitos pol?tico, econ?mico, social, cultural y art?stico, entre otros.

La se?al inequ?voca de esta Nueva Evangelizaci?n es la profunda piedad mariana. Ella quiere estar presente de modo m?s intenso en esta mueva etapa. Sabemos que precisamente las sectas la atacan porque nos falta m?s valent?a en defenderla con hechos. El arma sigue siendo el rezo del Santo Rosario. Nuestra Madre Nuestra Se?ora de la Evangelizaci?n acompa?e estas Jornadas y bendiga sus esfuerzos.




[1] Discurso del Papa Benedicto XVI a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina, enero, 2007.

[2] Cfr. 1Jn 1,3; 1Co 12, 12-13

[3] Cfr. Juan Pablo II, Carta Apost?lica Novo Millenio Ineunte, n. 30

[4] Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, Verona, 19 de octubre 2006.

[5] Discurso de Apertura del Papa Juan Pablo II a la XIX Asamblea del Consejo del Episcopado Latinoamericano, Puerto Pr?ncipe, Hait?, 9 de marzo, 1983.

[6] Cfr. Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisi?n para Am?rica Latina, enero, 2007).

[7] Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, Verona, 19 de octubre de 2006.
ZS07030513
Publicado por verdenaranja @ 23:38  | Hablan los obispos
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