Mi?rcoles, 07 de marzo de 2007
Art?culo semanal del padre Fernando Lorente o.h., publicado en EL D?A , mi?rcoles 7 de Marzo, en la secci?n "Criterios", bajo el ep?grafe "luz en el camino".

Fernando Lorente, o. h.*


Encontrarse con San Juan de Diosdiv>

LA SANTIDAD no cuesta ni poco ni mucho, sino todo. Es regla sin excepci?n, precio sin rebaja, entrega sin reservas. Ser santo es ser de Dios del todo y en todo. No se nos pide que seamos m?s o menos, sino tal como somos, seamos en todo de Dios. Hasta aqu? lleg? san Juan de Dios con su locura en lo natural y en lo sobrenatural.

El marco general que nos ofrece su existencia es de una inquietud progresiva por la aventura. "Aventuremos la vida", dec?a santa Teresa de ?vila. San Juan de Dios dio comienzo a este empe?o a la edad de ocho a?os. La ?poca de aquellos tiempos no pod?a ser m?s propicia y seductiva. A ambos les toc? vivir la ?poca de los descubrimientos.

Juan Ciudad Duarte (as? se llamaba), cuando en 1503 cumpl?a ocho a?os, se lanz? tambi?n a lo desconocido, pues se asfixiaba en su pobre casa de Montemayor El Nuevo, pueblecillo cercano a ?vora, en Portugal. Con un raro compa?ero peregrino, lleg? andando al pueblo de Oropesa, en Toledo, entonces de la jurisdicci?n civil y eclesi?stica de la provincia de ?vila. All? fue acogido por el noble ciudadano D. Francisco Cid Mayoral. Comenz? ense??ndole el oficio de pastor. Juan, por su conducta, iba alcanzando la confianza de su amo hasta considerarle el preferido para casarse con su hija. Pero el esp?ritu aventurero comienza a dominar de nuevo a Juan, que fue a luchar contra los franceses en Fuenterrab?a. Vuelve a Oropesa a la casa que hab?a dejado. El recibimiento fue gozoso y esperanzador para el mayoral. Poco despu?s encontramos a Juan luchando contra los turcos, que pretend?an apoderarse de Viena. Acabada la campa?a, Juan regresa a Espa?a. Como peregrino va a Compostela y sigue hasta su pueblo natal. Sus padres hab?an muerto ya. Desde el mismo lugar llega a Sevilla. Despu?s, trabaja de alba?il en las murallas de Ceuta; como librero se dirige a Gibraltar, Algeciras y sigue a M?laga (Gaucin). En el camino, una visi?n sobrenatural que tiene le se?ala el t?rmino de su aventura, que es Granada. En esta ciudad instala su comercio librero a la sombra de la Puerta Elvira. Su aventura est? llegando a la meta de verdadera locura.

La conversi?n es la Gracia Divina que nos hace conocer la Verdad de Dios en nuestra vida. Este fen?meno glorioso se obr? en Juan de Dios en Granada. La mano de Dios en las palabras de Juan de ?vila, maestro y ap?stol de Andaluc?a, le alcanz? plenamente. La conversi?n que se obr? en ?l se manifiesta con el grito y sollozo de "misericordia, Se?or, misericordia". Este grito es cada vez m?s fuerte; por ello lo arrojan de la iglesia para hacerle callar; le insultan por las calles y ?l sigue implorando misericordia al Se?or. Llega a su tienda y todo lo derrumba, se queda solo, sin nada. Es un loco, grita el pueblo; y con este diagn?stico popular le lanzan al manicomio. S?lo un hombre descubre lo que era aquella "locura" y la supo encauzar. Este hombre era el predicador de su conversi?n, Juan de ?vila.

Y ya por fin llega al ?ltimo tramo de su aventura, la santidad. Este maestro de esp?ritu, Juan de ?vila, aconseja a este incansable trotamundos que inicie un viaje a Guadalupe, donde se pone bajo la protecci?n de la Virgen en la obra que habr?a de realizar. Regresa a Granada, vende le?a, obtiene dinero y compra una casa para recibir a sus hermanos, los pobres y los enfermos. Los busca ?l mismo. Para sostener esta obra recorre calles y plazas granadinas gritando: "Hermanos, haceos bien a vosotros mismos dando limosna a los pobres". Esta obra la pone en manos del arzobispo de Granada, el que le visti? el h?bito y le distinguir?a con el nombre de Juan de Dios.

Ser de Dios es ser hermano de todos, y cuanto m?s necesitados est?n en el cuerpo y en el alma, mayor es la exigencia de esta fraternidad. As? naci? la Orden Hospitalaria. ?Ojal?! que se siga manteniendo en sus hijos y en sus cooperadores esta locura en las circunstancias y necesidades de cada ?poca. As?, cada 8 de marzo, la fiesta lit?rgica que se?ala la Iglesia no ser? s?lo celebrar un hecho hist?rico, sino un hecho que sigue vivo en nuestro tiempo.

*Capell?n del Hospital San Juan de Dios
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