Mi?rcoles, 07 de marzo de 2007
La frase ?Cristo y yo mayor?a aplastante? fue pronunciada por Manuel de Llanos Pastor, joven de Acci?n Cat?lica de Madrid (Espa?a), martirizado en 1936. Despu?s fue incorporada por nuestros Cursillos de Cristiandad, como tambi?n incorporaron el lema de esa Juventud: Piedad, Estudio y Acci?n, el esp?ritu peregrinante y algunos elementos de los Cursillos de Adelantados, Jefes y Gu?as de Peregrinos creados por Manuel Aparici en 1940. Todo ello est? documentado.

De la amistad entre Manuel Aparici y los Hermanos Llanos trata la nota adjunta.

Los hermanos Llanos eran ?ntimos amigos de Manuel Aparici. ?ste su Presidente Nacional. Manuel de Llanos ingresa en la Acci?n Cat?lica, rama de los j?venes, en el Centro Parroquial de San Jer?nimo el Real el a?o 1932. Manuel Aparici hab?a ingresado dicho Centro en 1928. Tesorero del Centro en 1929, Vicepresidente en 1930 y Presiente en 1931. En mayo de 1929 Manuel Aparici abandona sus estudios de Derecho para servir a las almas. En noviembre ingresa en la Asociaci?n Cat?lica Nacional de Propagandistas y se compromete a hacer Ejercicios internos; poco despu?s, el 3 de diciembre, su primera vigilia de la Adoraci?n Nocturna, en la que ingresa en 1930 . En este mismo a?o de 1930 hace sus primeros Ejercicios internos (volver?a a hacerlos en 1931, 1932 y 1933) en los que se consagra al apostolado. Y ?el 14 de abril de 1931, cambio de R?gimen y ante el incendio de los templos, jura consagrar su vida a dar a conocer el amor al Se?or

Es en esta ?poca de tiempos dif?ciles y turbulentos, de un enfrentamiento creciente, cuando Manuel Aparici entra en el Consejo Central como Vocal de Piedad (1931).
?El a?o 1932, con el broche de oro del II Congreso Nacional, separ? dos etapas de la Juventud Cat?lica: la fundacional de primeros, aunque generalmente seguros pasos, y la de consolidaci?n o profundizaci?n cuya caracter?stica fundamental habr?a de ser un importante incremento en la vida del Consejo impulsada por Manuel Aparici ?afirma Manuel Mart?nez Pereiro en su declaraci?n? primero como Presidente en funciones y despu?s como Presidente de derecho? .

En efecto, Manuel Aparici se hace cargo de la Vicepresidencia Nacional de la Juventud de Acci?n Cat?lica en 1933, y muy poco despu?s de la Presidencia en funciones, ya que el Presidente Alfredo L?pez hubo de delegar muy pronto en el segundo las tareas presidenciales por haber sido llamado para un cargo profesional de gran importancia. Presidente en 1934; Presidencia que ejerci? hasta octubre de 1941, en que ces? para ingresar en el Seminario.

Cuando Manuel de Llanos peregrina a Roma en la primavera de 1934, al frente de esta peregrinaci?n va Manuel Aparici.
En su Diario Espiritual Manuel Aparici hace referencia varias veces a los hermanos Llanos.

* ??Todo por Cristo! Ese es mi lema. Todos mis momentos libres han de ser para ?l; para ganarle almas y que todos los que ahora le blasfeman le adoren.
?En la oficina, preocupado con la cuesti?n religiosa, trabaj? poco. Fui a hacer la visita al Sant?simo. Despu?s de comer fui a casa de un amigo a que me diera un libro para la defensa de mis ideales. Vine a casa. Prepar? el trabajo para la Junta General de Juventud Cat?lica y fui en taxi a casa de Wisth; all? me reun? con Llanos; ?l se fue a S. Manuel y yo me fui a los Jer?nimos [...]? (14/x/1931).

* ?Despu?s fui con los Llanos a visitar a los pobres. ?Sent? gran satisfacci?n al ver de nuevo a mis viejecitos! ?Cu?nta miseria hay por el mundo, y tan f?cil como ser?a remediarla si fu?ramos verdaderamente cristianos! ?Tanto dinero tirado en tonter?as y cuanto desvalido que con ?l vivir?a! Decididamente, no puedo fumar, quemar yo el dinero y que un hermano m?o, hermano en Jes?s, no coma. No, eso no puede ser. Ay?dame Virgen Sant?sima para que me mantenga firme en mi prop?sito? (18/X/1931).

* Com?. Orden? papeles y a las 6 sal? para entrevistarme con Llanos. Hablamos del proyecto de evangelizaci?n de los obreros y tambi?n de nuestras vocaciones. ?Cu?ndo podr? realizar la m?a? Despu?s fui a los Luises, y en el coro de la Capilla estuve tres cuartos de hora rezando all? a solas con Jes?s. El en el Sagrario prisionero por amor a m? y yo a sus plantas mostr?ndole mis necesidades y mis miserias.
?Despu?s estuve un rato de charla procurando ejercer el apostolado de la buena conversaci?n? (23/X/1931).

* ?Ni siquiera la noticia del fusilamiento de Manolo Llanos me ha logrado sacar de mi aton?a. He sentido dolor y dolor profundo y gran envidia: ?l ya triunf?. Lo ha dado todo por Cristo y yo en cambio cuanta resistencia, cuanta miseria? (12/XI/1937).

* ?[...] Debo de hacer m?o el lema de Manolo Llanos: ?Por la cruz, m?s, m?s y m?s? a fin de que todos los seminaristas y novicios alcancen la plenitud de su vocaci?n en Cristo; pues aunque yo sea el m?s indigno puede depender de mi entrega a Jes?s? (15/IX/1945).

* ?Desde el momento en que dije: ?Dominus pars haereditatis meae, et calicis mei ...? muerto qued? para el mundo. Desde ese momento soy como F?lix y Manolo Llanos, como Moreno Ortega, Mac-Crohon, Eligio y Antonio Rivera, m?rtir de la segunda hora de la Cruzada, que no me dejaste la vida para que sirviera a los m?os. sino a tu gloria y a tus intereses? (13/VI/1946).

Finalizamos este art?culo con unas palabras que el P. Llanos, S.I., hermano de Manuel de Llanos, dedic? a Manuel Aparici al d?a siguiente de su muerte (SIGNO de fecha 5/IX/1965).

? ... Manolo me escrib?a. Manolo me ped?a colaboraci?n para la nueva revista. LA FLECHA ?donde escrib?a entonces mis primeros art?culos? daba paso a SIGNO. Porque SIGNO habr?a de llamarse ... Manolo insist?a: ?Ha de denominarse SIGNO. Porque tan s?lo en el signo y nombre del Se?or deberemos luchar. SIGNO y nada m?s que SIGNO de Jes?s ... ?.

?Para ?l la Juventud de Acci?n Cat?lica hab?a de ser edificada sobre Cristo y nada m?s que sobre Cristo. Era intransigente y vivi? ?en aquel Burgos y aquella Espa?a! sin hacer la m?s peque?a pol?tica. As? sigui?.

? ... Por entonces fue la magna peregrinaci?n a Zaragoza. Fue el ?xito grande de Manuel Aparici, su momento triunfal. Le llamaron el ?Capit?n de la juventud espa?ola?. Su elocuencia lleg? entonces a su cenit. Le rodeaban uniformes e insignias. Manolo no se ape? del nivel sobrenatural. Aquellos momentos eran de borrachera nacional. Manolo en su c?spide llevaba la cabeza fresca. Y el coraz?n encendido ?

? ... Fue en el Seminario. Manuel Aparici llevaba ya sotana. Se hab?a entregado. Esta preocupaci?n por la entrega le acompa?? siempre. Para llevar la juventud a Cristo hab?a que entregarse. No cab?an posiciones intermedias. Ni apostolados que no llegasen hasta el fin. Manuel Aparici seminarista era entonces el mismo que hab?a conocido diez a?os antes, el mismo que conocer?a diez a?os despu?s. La ?constante? de Manuel Aparici, su tema, su preocupaci?n, Cristo.

?Fue en Salamanca. Era ya cura. Viv?a en aquel Colegio fr?o y antiguo con otros compa?eros de estudio. Le vi ya viejo y gastado en torno de una chimenea y de unos libros. Hablaba ??c?mo no?? de la juventud, de Cristo, de la entrega. Sus f?rmulas y sus aspiraciones, las de siempre. Apenas hab?a planes en su plan. No sab?a qu? ser?a de ?l. No le importaba demasiado el futuro. Pensaba en aquellos m?rtires del 36 que hab?an dado su vida. Ellos acertaron. Hab?a que entregarse como ellos ? Y se entreg?.

?Le encontr? en un viaje a no s? donde. Hablamos en el pasillo del tren durante toda una noche. Era ya Consiliario Nacional. Le hab?a nacido una preocupaci?n y tarea nueva. Hab?a encontrado su arma para el fin y prop?sito de siempre. Los cursillos. Iba de unos y se dirig?a a otros. Por los cursillos ve?a entregarse a la juventud para Cristo. Manolo se estaba quemando literalmente en esta su ?ltima cruzada. Mejor dicho, la pen?ltima. Su v?a crucis llegaba a la d?cima estaci?n. Vend?an sus vestiduras.

?En junio de 1964 le vi por ?ltima vez. Durante sus siete a?os de agon?a no fueron frecuentes mis visitas. Tendr?a excusas de esas, pero hab?a una que no le confes?. Manolo, crucificado en un sill?n de enfermo, era como una acusaci?n a todos nosotros. Una ense?anza, un serm?n demasiado elocuente. Manolo crucificado era, sin embargo, el mismo de siempre, llevado all? por una de esas escalofriantes l?gicas de Dios. La entrega desnuda y radical. Todo nuestro movimiento, ?qu? valor cobraba ante aquella realidad? Me desped? como siempre con un ?hasta el cielo?. Ya en la tierra, ?qu? m?s ten?a que decirnos?

?El 29 de agosto el responso del viejo amigo. Y el funeral entre los viejos amigos ... Le rodeaban los de ayer, sus disc?pulos y compa?eros de aquellos veinte a?os atr?s ... Los hab?a ministros, obispos, hombres importantes en todos los campos. Manolo hab?a muerto no siendo m?s que un cura absurdamente enfermo. Nada m?s y nada menos. Su marcha silenciosa nos dejaba inquietos a todos. Su lecci?n de estos ocho a?os coronaba una vida integra, total. Empeque?ecidos, avergonzados por su vida y por su muerte ... Manolo, ruega por nosotros?.
Publicado por verdenaranja @ 22:09
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