Mi?rcoles, 07 de marzo de 2007
VATICANO - Camino de oraci?n para la Cuaresma - La XI estaci?n del V?a Crucis: Jes?s es clavado en la cruz

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Proponemos a la reflexi?n y a la meditaci?n, la XI estaci?n del V?a Crucis seg?n el esquema usado el 25 de marzo de 2005, viernes Santo, en el rito celebrado en el Coliseo.

V /. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R /. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

Lectura del Evangelio seg?n San Mateo 7, 37-42
Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusaci?n: ?Este es Jes?s, el Rey de los jud?os?. Crucificaron con ?l a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban, lo injuriaban y dec?an meneando la cabeza: ?T? que destru?as el templo y lo reconstru?as en tres d?as, s?lvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz?. Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban tambi?n diciendo: ?A otros ha salvado y ?l no se puede salvar. ?No es el Rey de Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos?.

Meditaci?n

Jes?s es clavado en la cruz. La S?bana Santa de Tur?n nos permite hacernos una idea de la incre?ble crueldad de este procedimiento. Jes?s no bebi? el calmante que le ofrecieron: asume conscientemente todo el dolor de la crucifixi?n. Su cuerpo est? martirizado; se han cumplido las palabras del Salmo: ?Yo soy un gusano, no un hombre, verg?enza de la gente, desprecio del pueblo? (Sal 21, 27). ?Como uno ante quien se oculta el rostro, era despreciado... Y con todo eran nuestros sufrimientos los que ?l llevaba y nuestros dolores los que soportaba? (Is 53, 3 ss). Deteng?monos ante esta imagen de dolor, ante el Hijo de Dios sufriente. Mir?mosle en los momentos de satisfacci?n y gozo, para aprender a respetar sus l?mites y a ver la superficialidad de todos los bienes puramente materiales. Mir?mosle en los momentos de adversidad y angustia, para reconocer que precisamente as? estamos cerca de Dios. Tratemos de descubrir su rostro en aquellos que tendemos a despreciar. Ante el Se?or condenado, que no quiere usar su poder para descender de la cruz, sino que m?s bien soport? el sufrimiento de la cruz hasta el final, podemos hacer a?n otra reflexi?n. Ignacio de Antioquia, encadenado por su fe en el Se?or, elogi? a los cristianos de Esmirna por su fe inamovible: dice que estaban, por as? decir, clavados con la carne y la sangre a la cruz del Se?or Jesucristo (1,1). Dej?monos clavar a ?l, no cediendo a ninguna tentaci?n de apartarnos, ni a las burlas que nos inducen a darle la espalda.

Oraci?n

Se?or Jesucristo, te has dejado clavar en la cruz, aceptando la terrible crueldad de este dolor, la destrucci?n de tu cuerpo y de tu dignidad. Te has dejado clavar, has sufrido sin evasivas ni compromisos. Ay?danos a no desertar ante lo que debemos hacer. A unirnos estrechamente a ti. A desenmascarar la falsa libertad que nos quiere alejar de ti. Ay?danos a aceptar tu libertad ?comprometida? y a encontrar en la estrecha uni?n contigo la verdadera libertad.

Pater noster, qui es in c?lis:
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua, sicut in c?lo, et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a malo.
Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
cordi meo valide.
(J.M.) (Agencia Fides, 7/3/2007)
Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Espiritualidad
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