Jueves, 08 de marzo de 2007
Carta "Religi?n en la escuela, s?", escrita por el cardenal Antonio Mar?a Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, con ocasi?n de la 22? Jornada Diocesana de Ense?anza.

Madrid, 10 de marzo de 2007

XII JORNADA DIOCESANA DE ENSE?ANZA
10 de marzo de 2007


?RELIGI?N EN LA ESCUELA, S?



Mis queridos hermanos y hermanas en el Se?or:

Como cada a?o, nuestra Iglesia de Madrid se dispone a celebrar la Jornada Diocesana de Ense?anza, que en esta ocasi?n tendr? lugar el s?bado 10 de marzo. Se trata de una nueva oportunidad para reflexionar sobre nuestra vocaci?n educativa, que ha de realizarse siempre desde el ejercicio de la responsabilidad propia del cristiano. Una Jornada que nos brinda adem?s la posibilidad de encontrarnos, en un clima de convivencia y oraci?n, con todos aqu?llos que d?a a d?a trabajan en el campo educativo a favor de una renovada presencia de la Iglesia, Madre y Maestra, en esta hora de la historia de Espa?a.

La educaci?n tiene como finalidad la formaci?n integral del ser humano, lo que supone buscar la armon?a entre las distintas dimensiones que componen la personalidad humana, de la que no puede sustraerse su dimensi?n religiosa. Los padres cuentan para ello, adem?s de la asistencia de la comunidad parroquial, con la ayuda de la escuela. ?Por esto, nos recuerda el Concilio Vaticano II, la Iglesia alaba aquellas autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad actual y considerando la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que en todas las escuelas se pueda impartir a sus hijos una educaci?n acorde con los principios morales y religiosos de las familias? (Gravissimum educationis, 7). La tarea educativa presupone y comporta siempre una determinada concepci?n antropol?gica, raz?n por la que la Iglesia, bien por medio de la creaci?n de sus propias escuelas, bien por la ense?anza religiosa y moral se ha hecho presente en los centros educativos con el fin de ofrecer a los ni?os y j?venes la imagen de persona y el sentido de la vida que presenta el Evangelio.

El lema escogido para la Jornada de este a?o tiene un car?cter afirmativo, ?RELIGI?N EN LA ESCUELA, S͔. Se quiere con ello llamar la atenci?n sobre una verdad que pretende hoy ser relegada desde algunos sectores sociales, que desear?an arrinconar la religi?n al ?mbito exclusivo de lo privado. Dicha verdad pone de manifiesto c?mo la presencia de la ense?anza religiosa en el marco escolar est? ?ntimamente unida tanto al derecho a la libertad religiosa como al pleno desarrollo de la personalidad humana que debe procurar todo proceso educativo. Pues el ejercicio de la libertad religiosa se ve seriamente afectado e impedido cuando se excluyen de la educaci?n del alumno sus convicciones religiosas. Al Estado, desde una concepci?n subsidiaria del mismo, no le corresponde imponer un determinado modelo educativo para todos sino garantizar a las familias y a las instituciones sociales un marco de libertad que les permita elegir el tipo de educaci?n que desean para sus hijos. Nuestra Carta Magna recoge en su art?culo 27.3 el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formaci?n religiosa y moral que est? de acuerdo con sus propias convicciones. Pero, a su vez, si la escuela ha de atender a la formaci?n integral del alumno no puede conformarse con ense?ar s?lo aquellas materias fundamentadas en una racionalidad instrumental, sino que ha de incorporar tambi?n el saber religioso, que trata de responder a la pregunta sobre el hombre desde la presencia de un Dios Creador y Salvador. En su viaje a Alemania, Benedicto XVI, dirigi?ndose a educadores y profesores de Religi?n les dec?a estas palabras: ?Estimulad a los alumnos a hacer preguntas no s?lo sobre este o aquello -aunque esto sea ciertamente bueno-, sino principalmente sobre de d?nde viene y a d?nde va nuestra vida. Ayudadles a darse cuenta de que las respuestas que no llegan a Dios son demasiado cortas?.

Sin embargo, constatamos con honda preocupaci?n para el proceso educativo de los alumnos c?mo desde distintos medios sociales se sigue cuestionando la presencia de la ense?anza de la religi?n en la escuela. O bien se la identifica con la catequesis para, a continuaci?n, pedir que se imparta en la comunidad parroquial, o bien s?lo se la contempla desde una perspectiva aconfesional como transmisi?n de unos conocimientos que han de ampliar la cultura del alumno, pero sin que esto haya de incidir en su formaci?n personal. Durante el proceso de elaboraci?n y tramitaci?n de la nueva Ley de Ense?anza hemos vuelto a recordar all? donde se nos ha requerido, que la voluntad de los padres en unos porcentajes muy altos sigue siendo favorable a la asignatura de religi?n cat?lica, lo que significa que no estamos impartiendo ni catequesis -cuya tarea consiste en iniciar y ayudar a madurar la fe del cristiano, y cuyos lugares apropiados son, b?sicamente, la familia y la parroquia-, ni una cultura religiosa dada por un profesor al que no cabe pedirle confesionalidad alguna. Estamos hablando de una asignatura en la que la racionalidad espec?fica de la fe cristiana dialoga con la cultura para as? hacer posible una aut?ntica s?ntesis entre ambas. Una asignatura que, a la vez que sit?a al alumno de forma l?cida ante nuestra tradici?n cultural, ayuda a los alumnos creyentes a comprender mejor el mensaje cristiano como respuesta a los interrogantes que la vida le plantea y a los que se encuentran en b?squeda o con dudas religiosas les ofrece la oportunidad de conocer la armon?a y belleza de la s?ntesis cristiana, para as? reflexionar mejor sobre la decisi?n a tomar en sus vidas.

En la ?ltima Instrucci?n Pastoral (Orientaciones morales ante la situaci?n actual de Espa?a, 18) afirm?bamos los Obispos: ?En no pocos ambientes resulta dif?cil manifestarse como cristiano: parece que lo ?nico correcto y a la altura de los tiempos es hacerlo como agn?stico y partidario de un laicismo radical y excluyente. Algunos sectores pretenden excluir a los cat?licos de la vida p?blica y acelerar la implantaci?n del laicismo y del relativismo moral como ?nica mentalidad compatible con la democracia. Tal parece ser la interpretaci?n correcta de las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religi?n cat?lica en los curr?culos de la escuela p?blica?. Se nos presenta una ocasi?n propicia para mostrar a todos aquellos que propugnan esa mentalidad, que nuestra fe en Dios no supone abdicar de las exigencias de la raz?n y que el car?cter aconfesional del Estado, tal como aparece en el ordenamiento democr?tico de nuestra convivencia, lejos de obligarnos a relegar al ?mbito privado nuestras creencias religiosas -olvid?ndonos de la aportaci?n hist?rica que ?stas han hecho y siguen haciendo al patrimonio ?tico de la humanidad- ha de favorecer la colaboraci?n de todos los ciudadanos, que desde sus convicciones fundamentales, sean estas religiosas o no, contribuyen a la mejora de la sociedad. De ah? nuestra alarma ante el curr?culo de la nueva asignatura de ?Educaci?n para la ciudadan?a? que, con car?cter obligatorio, supone el riesgo de una inaceptable intromisi?n del Estado en la educaci?n moral de los alumnos, cuya responsabilidad primera corresponde a la familia y a la escuela.

Espero y deseo que, con ocasi?n de esta Jornada Diocesana de Ense?anza, se afiance en los padres y educadores el inter?s y el esfuerzo por el cultivo de la dimensi?n religiosa y moral en el ?mbito familiar y en la escuela para una verdadera formaci?n integral de los ni?os y j?venes. A Mar?a, Madre de Jes?s y Madre nuestra, ?Virgen de la Almudena! los encomendamos con nuestra oraci?n y plegaria.

Con mi cordial afecto y bendici?n
Publicado por verdenaranja @ 0:39  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios