Jueves, 08 de marzo de 2007
En su encuentro con el clero del Roma, el 22 de febrero, Benedicto XVI mantuvo una sesi?n de preguntas y respuestas. Ofrecemos la respuesta del Papa a la segunda pregunta sobre la atenci?n a los j?venes.


Un sacerdote que se ocupa de la pastoral juvenil en la di?cesis le pidi? una palabra de orientaci?n sobre el modo de transmitir a los j?venes la alegr?a de la fe cristiana, en particular frente a los desaf?os culturales actuales y le inst? a indicar los temas prioritarios sobre los que emplear m?s las energ?as para ayudar a los muchachos y muchachas a encontrar concretamente a Cristo.

Benedicto XVI: Gracias por el trabajo que realiza por los adolescentes. Sabemos que la juventud debe ser realmente una prioridad en nuestro trabajo pastoral, porque vive en un mundo alejado de Dios. Y en nuestro contexto cultural es muy dif?cil tener el encuentro con Cristo, vivir la vida cristiana, la vida de fe. Los j?venes necesitan mucho acompa?amiento para poder encontrar realmente este camino. Aunque por desgracia vivo bastante lejos de ellos y, por tanto, no puedo dar indicaciones muy concretas, dir?a que el primer elemento me parece precisamente y sobre todo el acompa?amiento. Deben experimentar que se puede vivir la fe en este tiempo, que no se trata de una cosa del pasado, sino que es posible vivir hoy como cristianos y encontrar as? realmente el bien.

Recuerdo un elemento autobiogr?fico en los escritos de san Cipriano: He vivido en este mundo nuestro ?dice? totalmente alejado de Dios, porque las divinidades estaban muertas y Dios no era visible. Y viendo a los cristianos, he pensado: es una vida imposible, ?esto no se puede realizar en nuestro mundo! Pero despu?s, encontrando a algunos de ellos, estando en su compa??a, dej?ndome guiar en el catecumenado, en este camino de conversi?n hacia Dios, poco a poco he comprendido: ?es posible! Y ahora soy feliz por haber encontrado la vida. He comprendido que aquella otra no era vida, y en verdad ?confiesa? sab?a ya antes que aquella no era la verdadera vida.

Me parece muy importante que los j?venes encuentren a personas ?bien de su edad, bien m?s maduras? en las que puedan descubrir que la vida cristiana hoy es posible y tambi?n razonable y realizable. Sobre estos dos ?ltimos elementos creo que existen dudas: sobre la factibilidad, porque los dem?s caminos est?n muy lejos del estilo de vida cristiano, y sobre la racionalidad, porque a primera vista parece que la ciencia nos dice cosas totalmente diversas y, por tanto, no es posible comenzar un recorrido razonable hacia la fe, de modo que se muestre que es una cosa en sinton?a con nuestro tiempo y con la raz?n.

El primer punto es, pues, la experiencia, que abre luego la puerta tambi?n al conocimiento. En este sentido, el "catecumenado" vivido de modo nuevo, es decir, como camino com?n de vida, como experiencia com?n del hecho de que es posible vivir as?, es de gran importancia. S?lo si hay una cierta experiencia, se puede tambi?n comprender. Recuerdo un consejo que Pascal daba a un amigo no creyente. Le dec?a: prueba a hacer las cosas que hace un creyente y, despu?s, con esta experiencia, ver?s que todo es l?gico y verdadero.

Un aspecto importante nos lo muestra precisamente ahora la Cuaresma. No podemos pensar en vivir inmediatamente un vida cristiana al ciento por ciento, sin dudas y sin pecados. Debemos reconocer que estamos en camino, que debemos y podemos aprender, que necesitamos tambi?n convertirnos poco a poco. Ciertamente, la conversi?n fundamental es un acto que es para siempre. Pero la realizaci?n de la conversi?n es un acto de vida, que se realiza con paciencia toda la vida. Es un acto en el que no debemos perder la confianza y la valent?a del camino. Precisamente debemos reconocer esto: no podemos hacer de nosotros mismos cristianos perfectos de un momento a otro. Sin embargo, vale la pena ir adelante, ser fieles a la opci?n fundamental, por decirlo as?, y luego continuar con perseverancia en un camino de conversi?n que a veces se hace dif?cil. En efecto, puede suceder que venga el des?nimo, por lo cual se quiera dejar todo y permanecer en un estado de crisis. No hay que abatirse enseguida, sino que, con valent?a, comenzar de nuevo. El Se?or me gu?a, el Se?or es generoso y, con su perd?n, voy adelante, llegando a ser generoso tambi?n yo con los dem?s. As?, aprendemos realmente a amar al pr?jimo y la vida cristiana, que implica esta perseverancia de no detenerme en el camino.

En cuanto a los grandes temas, dir?a que es importante conocer a Dios. El tema "Dios" es esencial. San Pablo dice en la carta a los Efesios: "Recordad c?mo en otro tiempo estabais sin esperanza y sin Dios. Pero ahora, en Cristo Jes?s, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, hab?is llegado a estar cerca" (Ef 2, 11-13). As? la vida tiene un sentido, que me gu?a tambi?n en medio de las dificultades. Por consiguiente, es necesario volver al Dios creador, al Dios que es la raz?n creadora, y luego encontrar a Cristo, que es el Rostro vivo de Dios. Podemos decir que aqu? hay una reciprocidad. Por una parte, el encuentro con Jes?s, con esta figura humana, hist?rica, real, me ayuda a conocer poco a poco a Dios; y, por otra, conocer a Dios me ayuda a comprender la grandeza del misterio de Cristo, que es el Rostro de Dios. S?lo si logramos entender que Jes?s no es un gran profeta, una de las personalidades religiosas del mundo, sino que es el Rostro de Dios, que es Dios, hemos descubierto la grandeza de Cristo y hemos encontrado qui?n es Dios. Dios no es s?lo una sombra lejana, la "Causa primera", sino que tiene un Rostro: es el Rostro de la misericordia, el Rostro del perd?n y del amor, el Rostro del encuentro con nosotros. Por tanto, estos dos temas se compenetran rec?procamente y deben ir siempre juntos.

Adem?s, debemos comprender que la Iglesia es la gran compa?era del camino en el que estamos. En ella la palabra de Dios se mantiene viva y Cristo no es s?lo una figura del pasado, sino que est? presente. As?, debemos redescubrir la vida sacramental, el perd?n sacramental, la Eucarist?a, el bautismo como nacimiento nuevo. San Ambrosio, en la Noche pascual, en la ?ltima catequesis mistag?gica, dijo: Hasta ahora hemos hablado de las cosas morales; ahora es el momento de hablar del Misterio. Hab?a ofrecido una gu?a para la experiencia moral, naturalmente a la luz de Dios, que luego se abre al Misterio. Pienso que hoy estas dos cosas deben compenetrarse: un camino con Jes?s, que descubre cada vez m?s la profundidad de su misterio. As?, se aprende a vivir de modo cristiano, se aprende la grandeza del perd?n y la grandeza del Se?or, que se entrega a nosotros en la Eucarist?a.

En este camino nos acompa?an los santos. Ellos, a pesar de tantos problemas, vivieron y son la "interpretaci?n" aut?ntica y viva de la Sagrada Escritura. Cada uno tiene su santo, del que puede aprender mejor qu? comporta vivir como cristiano. Son, sobre todo, los santos de nuestro tiempo. Y luego, por supuesto, est? siempre Mar?a, que es la Madre de la Palabra. Redescubrir a Mar?a nos ayuda a ir adelante como cristianos y a conocer al Hijo.

[Traducc?n del original en italiano distribuida por la Santa Sede
Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Habla el Papa
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