Lunes, 12 de marzo de 2007
TERCER Domingo de Cuaresma
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En este tercer domingo, la mesa de la Palabra nos pone delante otra vez la principaliclad de la acci?n de Dios y la verdad de la acci?n de todo ser humano. Otra vez los textos sagrados rompen nuestro esquema mental y cultural que. analiza la conversi?n cuaresmal como un trabajo y un fruto que elabora y produce la propia persona. con su propio esfuerzo y su conseguida virtud moral. Nada m?s lejos de la realidad. La historia, la vida, la sucesi?n cont?nua de generaciones y generaciones de hombres y mujeres no hace m?s que corroborar una y otra vez que la humanidad est? "ca?da" y que no da fruto ni en "tres a?os" (es decir. nunca). Pero, es precisamente a esta naturaleza esclavizada por el pecado, a esta infecundidad humana. a quien se proclama la Buena Nueva del Evangelio, la Salvaci?n de Nuestro Se?or Jesucristo. Y en esto consistir? la acci?n del Hijo de Dios: en "cavar alre?dedor y echar esti?rcol", a ver si se da el fruto. Es Cristo, con su pasi?n y muerte, con la cruz corno azada y con su sangre como abono, quien puede, de verdad, sacar de nosotros lo mejor de nosotros mismos; quien puede provocar en nuestras vida un fruto sabroso que responda con gratitud a tanto hacer amoroso de Dios para con nosotros y por nosotros; quien tiene pleno derecho a esperar nuestra fructificaci?n dado el Esp?ritu que exhal? en nuestra existencia aI crearnos de la nada.
Por Dios no quedar? el hacer todo lo que haga falta para nuestro bien. Por nosotros no ha de quedar el dejarnos hacer por Dios todo lo que ?l disponga hacernos.


Texto: Hermanas Clarisas de Lavern
Publicado por verdenaranja @ 0:08  | Espiritualidad
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