Lunes, 12 de marzo de 2007
El Vicario General y Delegado Diocesano de Tenerife da gracias a los catequistas por su labor en favor de la transmisi?n de la fe cristiana.


GRACIAS MIL


Este domingo, unos mil catequistas procedentes de las cuatro islas que forman la Di?cesis de San Crist?bal de La Laguna, acudiremos a Vilaflor para celebrar nuestro anual encuentro. El mismo se desarrollar? bajo el lema ?adultos en la fe?.

La figura del Hermano Pedro nos acompa?ar? como gu?a. ?l fue una persona de nuestra tierra que supo responder, con fe adulta, a los desaf?os y dificultades de su tiempo, convirti?ndose en ?el hombre que fue Caridad?.

Hoy la Iglesia que vive en estas islas y mares necesita tambi?n un pu?ado de mujeres y hombres apasionados, adultos equipados con una fe adulta, que se inscriban en la larga lista de ?trabajadores? en la vi?a del Se?or.

Nuestra Di?cesis vive cotidianamente el milagro de las dos mil quinientas personas que se entregan, gratuita y semanalmente, a la educaci?n en la fe de adultos, j?venes y ni?os. Esta realidad nunca ser? suficientemente reconocida ni valorada. Por ello, quiz?, esta aut?ntica vocaci?n se enmarca en aquellas palabras de ?el Padre que ve en lo escondido te recompensar?. Y es que la catequesis es una tarea callada, fundante, b?sica, sistem?tica?. De ah? su importancia.

En la misi?n capital de la Iglesia de engendrar, de parir cristianos, esta acci?n educativa y evangelizadora es absolutamente fundamental y, dentro de ella, la pieza clave son los catequistas. Es, en muchos casos, el catequista, casi siempre "la" catequista, quien, con frecuencia en solitario, tiene que iniciar en la fe y facilitar el primer encuentro vital con Jesucristo.

Es evidente, por tanto, que el factor decisivo para que haya una buena catequesis son los catequistas. La fe y la vida cristiana se transmiten sobre todo por imitaci?n. El mejor modo de empezar a ser cristiano es viendo c?mo viven otros cristianos, admirando e imitando la vida de algunas personas queridas y admiradas. De ah? que el emblema de nuestro encuentro nos invite y urja a ser ?adultos en la fe?.

Dicho lema, que nos acompa?ar? durante todo el curso, quiere igualmente hacer necesario el recuerdo e imposible olvido de que, "la catequesis de adultos es la forma principal de la catequesis, porque est? dirigida a las personas que tienen mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada". A?n as?, no podemos dejar de reconocer que, en las mentalidades colectivas, el t?rmino ?catequesis? se sigue asociando frecuentemente con la infancia. Pero, para que sea eficaz, la catequesis ha de ser permanente y ser?a ciertamente vana, si se detuviera precisamente en el umbral de la edad madura. No podemos cejar en el empe?o de ofrecer a las personas adultas procesos adecuados de iniciaci?n y maduraci?n en la fe, aunque los resultados aparentes sean escasos. Es una tarea prioritaria y una siembra de futuro.


No quiero terminar sin antes agradecer a nuestros catequistas su dedicaci?n, los esfuerzos que hacen para formarse, el testimonio de su vida y de cari?o hacia los catequizandos de nuestras parroquias. Ellos forman parte del capital m?s importante con el que cuenta la Iglesia Nivariense para cumplir hoy su misi?n en nuestras islas. A todas y todos: Gracias mil. Que el Se?or y Mar?a les bendigan, les conforten en todo momento y les den el gozo de colaborar intensamente en el crecimiento de nuestra Iglesia, el advenimiento del Reino de Dios y la mejora profunda de nuestras vidas y de la sociedad entera. Haciendo nuestras las palabras del hermano Pedro, podr?amos orar por ellos: Conc?deles, buen Se?or, fe, esperanza y caridad, y como eres tan poderoso, dales una profunda humildad; pero, antes de todo eso, conc?deles que cumplan en todo tu Santa Voluntad.

Antonio M. P?rez Morales
Vicario General
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