Lunes, 12 de marzo de 2007
ZENIT publica el discurso que pronunci? Benedicto XVI el viernes, 9 de Marzo de 2007, al recibir en audiencia a los participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.



Eminencias, obispos, hermanos y hermanas en Cristo:

Con alegr?a os doy la bienvenida al Vaticano hoy con motivo de la asamblea plenaria anual del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. En primer lugar, doy las gracias al arzobispo Foley, presidente del Consejo, por sus amables comentarios de saludo. A todos vosotros os quiero expresar mi gratitud por vuestro compromiso con el apostado de las comunicaciones sociales, cuya importancia no puede ser subestimada en nuestro mundo cada vez m?s tecnol?gico.

El mundo de la comunicaci?n experimenta un cambio creciente. Mientras la prensa lucha por seguir circulando, otros medios como la radio, la televisi?n e Internet se desarrollan a extraordinaria velocidad. Ante el fen?meno de la globalizaci?n, la influencia de los medios de comunicaci?n electr?nicos coincide con su concentraci?n creciente en manos de pocas multinacionales cuya influencia supera todas las fronteras sociales y culturales.

?Cu?les pod?an son los resultados y efectos de este desarrollo de las industrias de los medios de comunicaci?n y de entretenimiento? S? que esta cuesti?n atrae vuestra atenci?n. De hecho, dado el papel penetrante de los medios de comunicaci?n para modelar la cultura, es una cuesti?n que afecta a todas las personas que se toman en serio el bienestar de la sociedad c?vica.

Sin duda, muchos de los grandes beneficios para la civilizaci?n se deben a diferentes componentes de los medios de comunicaci?n. Basta pensar en los documentales de calidad y en los servicios de informaci?n, en el sano entretenimiento, y en los debates mentalmente estimulantes y entrevistas. Adem?s, con respecto a Internet, hay que reconocer que ha abierto un mundo de conocimientos que antes era de dif?cil acceso, por no decir imposible, para muchas personas. Estas contribuciones al bien com?n deben ser aplaudidas y alentadas.

Por otra parte, es evidente que mucho de lo transmitido de diferentes maneras a millones de hogares en todo el mundo es destructivo. Al presentar la luz de la verdad de Cristo en estas sombras la Iglesia engendra esperanza. ?Reforcemos nuestros esfuerzos para alentar a todos para que coloquen la l?mpara en una posici?n elevada, all? donde brilla para cada uno en la casa, en la escuela, y en la sociedad! (Cf. Mateo 5, 14-16).

En este sentido, mi mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones de este a?o llama la atenci?n sobre la relaci?n entre los medios de comunicaci?n y los j?venes. Mis preocupaciones no son diferentes a las de cualquier otro padre, profesor o ciudadano responsable. Todos reconocemos que ?la belleza, como un espejo de lo divino, inspira y vivifica los corazones y mentes j?venes, mientras que la fealdad y la tosquedad tienen un impacto deprimente en las actitudes y comportamientos? (n?mero 2). La responsabilidad de introducir y educar a los ni?os y j?venes en la belleza, la verdad y la bondad es comprometedora. S?lo puede ser apoyada por las empresas de comunicaci?n si promueven la dignidad fundamental del ser humano, el verdadero valor del matrimonio y la vida familiar, y los logros y objetivos positivos de la humanidad.

Vuelvo a lanzar un llamamiento a los l?deres de la industria de los medios de comunicaci?n para que aconsejen a los productores que salvaguarden el bien com?n, que respeten la verdad, que protejan la dignidad humana individual y promuevan el respeto por las necesidades de la familia. Y, al alentaros a todos los que est?is aqu? reunidos hoy, conf?o en que se preste atenci?n para que los frutos de vuestras reflexiones y estudio sean compartidos con las Iglesias particulares a trav?s de la parroquia, la escuela y las estructuras diocesanas.

A todos vosotros, y a vuestros colegas y a los miembros de vuestras familias, imparto mi bendici?n apost?lica.

[Traducci?n del original ingl?s realizada por Zenit
Publicado por verdenaranja @ 0:54  | Habla el Papa
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