Lunes, 12 de marzo de 2007
En su encuentro con los sacerdotes de Roma, el 22 de febrero, Benedicto XVI mantuvo una sesi?n de preguntas y respuestas. Ofrecemos la respuesta del Papa a la cuarta pregunta sobre los movimientos eclesiales.


4. El tema de esta pregunta fueron los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, don providencial para nuestro tiempo, realidades con un impulso creativo que viven la fe y buscan nuevas formas de vida para encontrar una justa colocaci?n misionera en la Iglesia. Se pidi? al Papa un consejo sobre c?mo insertarse para desarrollar realmente un ministerio de unidad en la Iglesia universal.

Benedicto XVI: Bien, veo que debo ser m?s breve. Gracias por esta pregunta. Me parece que usted ha citado las fuentes esenciales de cuanto puedo decir sobre los movimientos. En este sentido, su pregunta es tambi?n una respuesta.

Quisiera precisar inmediatamente que durante estos meses estoy recibiendo a los obispos italianos en visita "ad limina", y as? puedo aprender un poco mejor la geograf?a de la fe en Italia. Veo tantas cosas hermosas juntamente con los problemas que todos conocemos. Veo, sobre todo, c?mo la fe est? a?n profundamente arraigada en el coraz?n italiano, aunque, sin duda, en las circunstancias actuales, est? amenazada de muchos modos. Tambi?n los movimientos aceptan bien mi funci?n paterna de Pastor. Otros son m?s cr?ticos y dicen que los movimientos no se insertan. Pienso que realmente las situaciones son diversas, todo depende de las personas en cuesti?n.

Me parece que tenemos dos reglas fundamentales, de las que usted ha hablado. La primera regla nos la ha dado san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses: no exting?is los carismas. Si el Se?or nos da nuevos dones, debemos estar agradecidos, aunque a veces sean inc?modos. Y es algo hermoso que, sin iniciativa de la jerarqu?a, con una iniciativa de la base, como se dice, pero tambi?n con una iniciativa realmente de lo alto, es decir, como don del Esp?ritu Santo, nazcan nuevas formas de vida en la Iglesia, como, por otra parte, han nacido en todos los siglos.

En sus comienzos fueron siempre inc?modas: tambi?n san Francisco fue muy inc?modo, y para el Papa era muy dif?cil dar, finalmente, una forma can?nica a una realidad que era mucho m?s grande que los reglamentos jur?dicos. Para san Francisco era un grand?simo sacrificio dejarse encastrar en este esqueleto jur?dico, pero, al final, naci? una realidad que vive a?n hoy y que vivir? en el futuro: da fuerza y nuevos elementos a la vida de la Iglesia.

S?lo quiero decir esto: en todos los siglos han nacido movimientos. Tambi?n san Benito, inicialmente, era un Movimiento. Se insertan en la vida de la Iglesia con sufrimiento, con dificultad. San Benito mismo debi? corregir la direcci?n inicial del monaquismo. Y as? tambi?n en nuestro siglo el Se?or, el Esp?ritu Santo, nos ha dado nuevas iniciativas con nuevos aspectos de la vida cristiana: vividos por personas humanas con sus l?mites, crean tambi?n dificultades.

As? pues, la primera regla: no extinguir los carismas, estar agradecidos, aunque sean inc?modos. La segunda regla es esta: la Iglesia es una; si los movimientos son realmente dones del Esp?ritu Santo, se insertan y sirven a la Iglesia, y en el di?logo paciente entre pastores y movimientos nace una forma fecunda, donde estos elementos llegan a ser elementos edificantes para la Iglesia de hoy y de ma?ana.

Este di?logo se desarrolla en todos los niveles, comenzando por el p?rroco, el obispo y el Sucesor de Pedro; est? en curso la b?squeda de estructuras adecuadas: en muchos casos la b?squeda ya ha dado su fruto. En otros, a?n se est? estudiando; por ejemplo, se nos pregunta si al cabo de cinco a?os de experimento se deben confirmar de modo definitivo los estatutos del Camino Neocatecumenal, o si a?n se requiere un tiempo de experimento o si quiz? se deben retocar un poco algunos elementos de esta estructura.

En todo caso, he conocido a los neocatecumenales desde el inicio. Ha sido un Camino largo, con muchas complicaciones, que existen todav?a, pero hemos encontrado una forma eclesial que ya ha mejorado mucho la relaci?n entre el Pastor y el Camino. ?Y as? vamos adelante! Lo mismo vale para los dem?s movimientos.

Ahora, como s?ntesis de las dos reglas fundamentales, dir?a: gratitud, paciencia y aceptaci?n incluso de los sufrimientos, que son inevitables. Tambi?n en un matrimonio existen siempre sufrimientos y tensiones. Y, sin embargo, van adelante, y as? madura el verdadero amor. Lo mismo sucede en la comunidad de la Iglesia: juntos tengamos paciencia. Tambi?n los diversos niveles de la jerarqu?a ?desde el p?rroco al obispo, hasta el Sumo Pont?fice? deben tener juntos un continuo intercambio de ideas, deben promover el coloquio para encontrar juntos el camino mejor. Las experiencias de los p?rrocos son fundamentales, pero tambi?n las experiencias del obispo y, digamos, la perspectiva universal del Papa tienen su lugar teol?gico y pastoral en la Iglesia.

En consecuencia, por una parte, este conjunto de diversos niveles de la jerarqu?a; por otra, la realidad vivida en las parroquias, con paciencia y apertura, en obediencia al Se?or, crean realmente la vitalidad nueva de la Iglesia.

Estamos agradecidos al Esp?ritu Santo por los dones que nos ha dado. Seamos obedientes a la voz del Esp?ritu, pero seamos tambi?n claros al integrar estos elementos en la vida: este criterio sirve, al fin, a la Iglesia concreta, y as?, con paciencia, con valent?a y con generosidad el Se?or ciertamente nos guiar? y nos ayudar?.

[Traducci?n del original en italiano distribuida por la Santa Sede
Publicado por verdenaranja @ 0:57  | Habla el Papa
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