Lunes, 12 de marzo de 2007
ZENIT publica la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 11 de Marzo de 2007, a mediod?a al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

El pasaje del Evangelio de Lucas, que se proclama en este tercer domingo de Cuaresma, refiere el comentario de Jes?s sobre dos sucesos de la ?poca. El primero: la revuelta de algunos galileos, que hab?a sido reprimida por Pilato con el derramamiento de sangre; el segundo: el derrumbamiento de una torre en Jerusal?n, que hab?a causado dieciocho v?ctimas. Dos acontecimientos tr?gicos muy diferentes entre s?: el uno causado por el hombre; el otro accidental: Seg?n la mentalidad de aquella ?poca, la gente tend?a a pensar que la desgracia hab?a reca?do sobre las v?ctimas a causa de su grave culpa. Jes?s, por el contrario, dice: ??Pens?is que esos galileos eran m?s pecadores que todos los dem?s galileos, porque han padecido estas cosas?... O aquellos dieciocho sobre los que se desplom? la torre de Silo? mat?ndolos, ?pens?is que eran m?s culpables que los dem?s hombres que habitaban en Jerusal?n?? (Lucas 13,2.4). En ambos casos, concluye diciendo: ?No, os lo aseguro; y si no os convert?s, todos perecer?is del mismo modo? (13, 3.5).

Este es, por tanto, el punto al que Jes?s quiere llevar a quienes le escuchaban: la necesidad de la conversi?n. No la presenta en t?rminos moralistas, sino realistas, como ?nica respuesta adecuada a sucesos que ponen en crisis las certezas humanas. Ante ciertas desgracias, advierte, no sirve de nada echar la culpa a las v?ctimas. Lo verdaderamente sabio consiste m?s bien en dejarse interpelar por la precariedad de la existencia y asumir una actitud de responsabilidad: hacer penitencia y mejorar nuestra vida.

Esta es la sabidur?a, esta es la respuesta m?s eficaz al mal, a todos los niveles, interpersonal, social e internacional. Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida. De otro modo, pereceremos, dice, pereceremos de la misma manera. De hecho, las personas y las sociedades que viven sin ponerse en discusi?n tienen como ?nico destino final la ruina. La conversi?n, por el contrario, a pesar de que no preserva de los problemas y adversidades, permite afrontarlos de ?manera? diferente.

Ante todo ayuda a prevenir el mal, desactivando algunas de sus amenazas. Y, en todo caso, permite vencer al mal con el bien, si bien no siempre a nivel de los hechos, que a veces son independientes de nuestra voluntad, ciertamente siempre a nivel espiritual.

En definitiva: la conversi?n vence al mal en su ra?z, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias.

Pidamos a Mar?a sant?sima, que nos acompa?a y apoya en el camino cuaresmal, que ayude a cada cristiano a redescubrir la grandeza, dir?a incluso la belleza de la conversi?n. Que nos ayude a comprender que hacer penitencia y corregir la propia conducta no es simple moralismo, sino el camino m?s eficaz para mejorarnos tanto a nosotros mismos como a la sociedad. Lo explica muy bien una acertada m?xima: es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final del ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en seis idiomas. En espa?ol dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, de modo particular al grupo de j?venes de la parroquia San Pablo, de Murcia. Pidamos a la Virgen Mar?a que acompa?e con su intercesi?n nuestro esfuerzo de conversi?n, para que la participaci?n en el misterio pascual de Cristo renueve espiritualmente nuestras vidas y produzca en nosotros abundantes frutos de santidad, amando a Dios y a los hermanos. ?Feliz domingo!

[? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 23:25  | Habla el Papa
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