Lunes, 12 de marzo de 2007
En su encuentro con los sacerdotes de Roma, el 22 de febrero, Benedicto XVI mantuvo una sesi?n de preguntas y respuestas. Ofrecemos las respuestas del Papa a las ?ltimas cinco preguntas.


5. El p?rroco de San Gelasio, parroquia encomendada a la Comunidad "Misi?n Iglesia mundo" se?al? la importancia de desarrollar una unicidad entre la vida espiritual y la vida pastoral, que no es una t?cnica organizativa, pero que coincide con la vida misma de la Iglesia, y pregunt? al Santo Padre c?mo hacer pasar en el pueblo de Dios el concepto de la pastoral como verdadera vida de la Iglesia y c?mo hacer para que la pastoral se nutra cada vez m?s de la eclesiolog?a conciliar.

--Benedicto XVI: Me parece que son preguntas diversas. Una pregunta es c?mo inspirar la parroquia en la eclesiolog?a conciliar, hacer vivir a los fieles esta eclesiolog?a; otra es c?mo debemos actuar y hacer que en nosotros mismos el trabajo pastoral se convierta en espiritual. Comencemos por esta ?ltima pregunta. Una cierta tensi?n entre lo que debo absolutamente hacer y cu?les reservas espirituales debo tener existe siempre. Lo veo tambi?n en san Agust?n, que se lamenta en sus predicaciones; ya lo he citado: me gustar?a tanto vivir con la palabra de Dios, pero desde la ma?ana hasta la noche debo estar con vosotros. Sin embargo, san Agust?n encuentra este equilibrio estando siempre a disposici?n, pero reserv?ndose tambi?n momentos de oraci?n, de meditaci?n de la sagrada Palabra, porque, de lo contrario, no podr?a decir nada. En particular, quisiera subrayar aqu? cuanto usted ha dicho acerca de que la pastoral no deber?a ser jam?s una simple estrategia, un trabajo administrativo, sino que deber?a ser siempre un trabajo espiritual. Ciertamente, no puede faltar tampoco del todo lo otro, porque estamos en esta tierra y estos problemas existen: c?mo administrar bien el dinero, etc.; tambi?n este es un aspecto que no se puede descuidar totalmente.

El acento se debe poner fundamentalmente en que el ser pastor es en s? mismo un acto espiritual. Usted ha hecho alusi?n justamente al evangelio de san Juan, cap?tulo 10, donde el Se?or se define como buen Pastor. Y como primer momento definitivo, Jes?s dice que el pastor precede, es decir, muestra el camino, hace antes lo que deben hacer los dem?s, emprende antes el camino, que es el camino para los dem?s. El pastor precede. Esto quiere decir que ?l mismo vive ante todo la palabra de Dios: es un hombre de oraci?n, es hombre de perd?n, es hombre que recibe y celebra los sacramentos como actos de oraci?n y de encuentro con el Se?or. Es un hombre de caridad, vivida y realizada. Y as? todos los simples actos de coloquios, encuentros, todo lo que se debe hacer, se convierten en actos espirituales en comuni?n con Cristo. Su "pro omnibus" se convierte en nuestro "pro meis".

De esta forma es como precede, y me parece que en este preceder ya se ha dicho lo esencial. El cap?tulo 10 de san Juan refiere tambi?n que Jes?s nos precede entreg?ndose a s? mismo en la cruz. Y esto es tambi?n inevitable para el sacerdote. Este ofrecerse a s? mismo es una participaci?n en la cruz de Cristo, y gracias a esto tambi?n nosotros podemos consolar de modo cre?ble a los que sufren, estar con los pobres, con los marginados, etc.

Por tanto, en este programa que usted ha desarrollado, la espiritualizaci?n del trabajo diario de la pastoral es fundamental. Es m?s f?cil decirlo que hacerlo, pero debemos intentarlo; y para poder espiritualizar nuestro trabajo, debemos seguir de nuevo al Se?or. Los evangelios nos dicen que de d?a trabajaba y por la noche estaba en el monte, con el Padre, y rezaba. Debo confesar aqu? mi debilidad: por la noche no puedo rezar; por la noche quisiera dormir. Sin embargo, se requiere un poco de tiempo libre para el Se?or: la celebraci?n de la misa, la oraci?n de la liturgia de las Horas y la meditaci?n diaria, aunque sea breve, y luego la liturgia y el rosario. Este coloquio personal con la palabra de Dios es importante; y s?lo as? podemos tener las reservas para responder a las exigencias de la vida pastoral.

Segundo punto: usted ha subrayado justamente la eclesiolog?a del Concilio. Me parece que esta eclesiolog?a la debemos interiorizar a?n mucho m?s, sea la de la ?Lumen gentium?, sea la de la ?Ad gentes?, que es tambi?n un documento eclesiol?gico, sea tambi?n la de los documentos menores, y la de la ?Dei Verbum?. Interiorizando esta visi?n tambi?n podemos atraer a nuestro pueblo hacia ella, para que comprenda que la Iglesia no es simplemente una gran estructura, una de esas entidades supranacionales que existen. La Iglesia, aun siendo un cuerpo, es cuerpo de Cristo y, por tanto, un cuerpo espiritual, como dice san Pablo. Es una realidad espiritual. Esto me parece muy importante: que la gente pueda ver que la Iglesia no es una organizaci?n supranacional, que no es un cuerpo administrativo o de poder, que no es una agencia social ?aunque haga un trabajo social y supranacional?, sino que es un cuerpo espiritual.

Me parece que al rezar con el pueblo, al escuchar juntos la palabra de Dios, al celebrar los sacramentos, al actuar con Cristo en la caridad, etc., pero sobre todo en las homil?as debemos transmitir esta visi?n. En este sentido, creo que la homil?a sigue siendo una ocasi?n maravillosa para estar cerca de la gente y comunicar la espiritualidad ense?ada por el Concilio, y as? creo que si la homil?a ha crecido en la oraci?n, en la escucha de la palabra de Dios, es comunicaci?n del contenido de la palabra de Dios. El Concilio llega realmente a nuestra gente, no los fragmentos de prensa que han dado una imagen equivocada del Concilio, sino la verdadera realidad espiritual del Concilio. Y as?, con el Concilio y con el esp?ritu del Concilio, interiorizando su visi?n, debemos aprender siempre de nuevo la palabra de Dios. Haciendo esto, podemos comunicarnos tambi?n con nuestra gente, y as? hacer realmente un trabajo pastoral y espiritual.

6. El rector de la bas?lica de Santa Anastasia habl? de la adoraci?n eucar?stica perpetua y le pidi? al Papa que explicara el valor de la reparaci?n eucar?stica frente a los robos sacr?legos y a las sectas sat?nicas.

--Benedicto XVI: La adoraci?n eucar?stica, ha penetrado realmente en nuestro coraz?n y penetra en el coraz?n del pueblo, por eso no hablamos en general de ello. Usted ha formulado esta pregunta espec?fica sobre la reparaci?n eucar?stica. Es un discurso que se ha hecho dif?cil. Recuerdo que cuando era joven, en la fiesta del Sagrado Coraz?n, se rezaba una hermosa oraci?n de Le?n XIII y tambi?n otra de P?o XI, en la que la reparaci?n ten?a un lugar particular, precisamente con referencia, ya en aquel tiempo, a los actos sacr?legos que deb?an repararse.

Me parece que es necesario profundizar, llegar al Se?or mismo, que ha ofrecido la reparaci?n por el pecado del mundo, y buscar los modos de reparar, es decir, de establecer un equilibrio entre el plus del mal y el plus del bien. As?, en la balanza del mundo, no debemos dejar este gran plus en negativo, sino que tenemos que dar un peso al menos equivalente al bien. Esta idea fundamental se apoya en todo lo que Cristo hizo. Por lo que puedo entender, este es el sentido del sacrificio eucar?stico. Contra este gran peso del mal que existe en el mundo y que abate al mundo, el Se?or pone otro peso m?s grande, el del amor infinito que entra en este mundo. Este es el punto importante: Dios es siempre el bien absoluto, pero este bien absoluto entra precisamente en el juego de la historia; Cristo se hace presente aqu? y sufre a fondo el mal, creando as? un contrapeso de valor absoluto. El plus del mal, que existe siempre si vemos s?lo emp?ricamente las proporciones, es superado por el plus inmenso del bien, del sufrimiento del Hijo de Dios.

En este sentido existe la reparaci?n, que es necesaria. Me parece que hoy resulta un poco dif?cil comprender estas cosas. Si vemos el peso del mal en el mundo, que aumenta continuamente, que parece prevalecer absolutamente en la historia ?como dice san Agust?n en una meditaci?n?, se podr?a incluso desesperar. Pero vemos que hay un plus a?n mayor en el hecho de que Dios mismo ha entrado en la historia, se ha hecho part?cipe de la historia y ha sufrido a fondo. Este es el sentido de la reparaci?n. Este plus del Se?or es para nosotros una llamada a ponernos de su parte, a entrar en este gran plus del amor y a manifestarlo, incluso con nuestra debilidad. Sabemos que tambi?n nosotros necesit?bamos este plus, porque tambi?n en nuestra vida existe el mal. Todos vivimos gracias al plus del Se?or. Pero nos hace este don para que, como dice la carta a los Colosenses, podamos asociarnos a su abundancia y, as?, hagamos crecer a?n m?s esta abundancia, concretamente en nuestro momento hist?rico.

La teolog?a deber?a hacer m?s para comprender a?n mejor esta realidad de la reparaci?n. A lo largo de la historia no han faltado ideas equivocadas. He le?do en estos d?as los discursos teol?gicos de san Gregorio Nacianceno, que en cierto momento habla de este aspecto y se pregunta: ?a qui?n ofreci? el Se?or su sangre? Dice: el Padre no quer?a la sangre del Hijo, el Padre no es cruel, no es necesario atribuir esto a la voluntad del Padre; pero la historia lo exig?a, lo exig?an la necesidad y los desequilibrios de la historia; se deb?a entrar en estos desequilibrios y recrear aqu? el verdadero equilibrio. Esto es precisamente muy iluminador. Pero me parece que a?n no poseemos suficientemente el lenguaje para comprender nosotros mismos este hecho y para hacerlo comprender despu?s a los dem?s. No se debe ofrecer a un Dios cruel la sangre de Dios. Pero Dios mismo, con su amor, debe entrar en los sufrimientos de la historia para crear no s?lo un equilibrio, sino un plus de amor que es m?s fuerte que la abundancia del mal que existe. El Se?or nos invita a esto.

Se trata de una realidad t?picamente cat?lica. Lutero dice: no podemos a?adir nada. Y esto es verdad. Y tambi?n dice: por tanto, nuestras obras no cuentan nada. Y esto no es verdad. Porque la generosidad del Se?or se muestra precisamente en el hecho de que nos invita a entrar, y da valor tambi?n a nuestro estar con ?l. Debemos aprender mejor todo esto y sentir la grandeza, la generosidad del Se?or y la grandeza de nuestra vocaci?n. El Se?or quiere asociarnos a este gran plus suyo. Si comenzamos a comprenderlo, estaremos contentos de que el Se?or nos invite a esto. Ser? la gran alegr?a de experimentar que el amor del Se?or nos toma en serio.

7. Un profesor de la facultad de misionolog?a de la Pontificia Universidad Urbaniana, que trabaja pastoralmente en la bas?lica de San Bartolom? de la Isla Tiberina, lugar memorial de los nuevos m?rtires del siglo XX, hizo una reflexi?n sobre la ejemplaridad y la capacidad atractiva de las figuras de los m?rtires en relaci?n sobre todo con los j?venes: desvelan la belleza de la fe cristiana y testimonian ante el mundo que es posible responder al mal con el bien fundamentando la vida en la fuerza de la esperanza. A esta reflexi?n el Papa no quiso a?adir nada.

--Benedicto XVI: Los aplausos que hemos o?do demuestran que usted mismo ya nos ha dado amplias respuestas... Por tanto, a su pregunta simplemente podr?a responder: s?, es as? como usted ha dicho. Y meditemos sus palabras.

8. Ante el problema del relativismo en la cultura contempor?nea, un vicario parroquial pidi? al Santo Padre una palabra iluminadora sobre la relaci?n entre unidad de fe y pluralismo en teolog?a.

--Benedicto XVI: ?Es una gran pregunta! Cuando a?n era miembro de la Comisi?n teol?gica internacional afrontamos durante un a?o este problema. Fui el relator y, por tanto, lo recuerdo bastante bien. Y, sin embargo, me reconozco incapaz de explicar con pocas palabras esta cuesti?n. Quisiera decir solamente que la teolog?a ha sido siempre m?ltiple. Pensemos en los Padres, en el Medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, luego en la Baja Edad Media, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre m?s grande que nosotros; por eso no podemos agotar jam?s el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexi?n.

Quisiera simplemente decir: es importante que el te?logo, por una parte, en su responsabilidad y en su capacidad profesional, trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desaf?os de nuestro tiempo; y, por otra, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe de la Iglesia y, por tanto, debe volver siempre a la fe de la Iglesia. Pienso que si un te?logo est? arraigado personal y profundamente en la fe y comprende que su trabajo es reflexi?n sobre la fe, lograr? conciliar la unidad con la pluralidad.

9. La ?ltima intervenci?n se centr? en el arte sacro. La pregunta que se hizo al Papa fue si no se lo debe valorar m?s adecuadamente como medio de comunicaci?n de la fe.


--Benedicto XVI: La respuesta podr?a ser muy simple: ?s?! He llegado a vosotros con un poco de retraso, porque antes he visitado la capilla Paulina, en obras de restauraci?n desde hace varios a?os. Me han dicho que durar?n todav?a dos a?os m?s. He podido ver un poco entre los andamios una parte de este arte maravilloso. Y vale la pena restaurarla bien, para que resplandezca de nuevo y sea una catequesis viva.

Con esto quer?a recordar que Italia es particularmente rica en arte, y el arte es un tesoro de catequesis inagotable, incre?ble. Para nosotros es tambi?n un deber conocerlo y comprenderlo bien. No como hacen algunas veces los historiadores del arte, que lo interpretan s?lo formalmente, seg?n la t?cnica art?stica. M?s bien, debemos entrar en el contenido y hacer revivir el contenido que ha inspirado este gran arte. Me parece realmente un deber ?tambi?n en la formaci?n de los futuros sacerdotes? conocer estos tesoros y ser capaces de transformar en catequesis viva cuanto est? presente en ellos y nos habla hoy a nosotros. As?, tambi?n la Iglesia podr? presentarse como un organismo no de opresi?n o de poder ?como algunos quieren hacer ver?, sino de una fecundidad espiritual irrepetible en la historia, o al menos, me atrever?a a decir, como no puede encontrarse fuera de la Iglesia cat?lica. Este es tambi?n un signo de la vitalidad de la Iglesia, que, con todas sus debilidades y tambi?n con sus pecados, sigue siendo siempre una gran realidad espiritual, una inspiradora que nos ha dado toda esta riqueza.

Por tanto, es un deber para nosotros entrar en esta riqueza y ser capaces de convertirnos en int?rpretes de este arte. Esto vale sea para el arte pict?rico y escult?rico, sea para la m?sica sacra, que es un sector del arte que merece ser vivificado. El Evangelio vivido de diversos modos es a?n hoy una fuerza inspiradora que nos da y nos dar? arte. Tambi?n hoy, sobre todo, hay esculturas bell?simas, que demuestran que la fecundidad de la fe y del Evangelio no se ha agotado; hoy hay tambi?n composiciones musicales... Me parece que se puede subrayar una situaci?n, podemos decir, contradictoria del arte, una situaci?n tambi?n un poco desesperada del arte. Tambi?n hoy la Iglesia inspira, porque la fe y la palabra de Dios son inagotables. Y esto nos da ?nimo a todos. Nos da la esperanza de que tambi?n el mundo futuro tendr? nuevas visiones de la fe y, al mismo tiempo, la certeza de que los dos mil a?os de arte cristiano que han transcurrido est?n siempre vivos y son siempre un "hoy" de la fe.

Gracias por vuestra paciencia y por vuestra atenci?n. ?Os deseo una buena Cuaresma!

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Habla el Papa
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