Martes, 13 de marzo de 2007
Funeral en Cuaresma


Estamos despidiendo a N. en este tiempo de Cuaresma, tiempo de reflexi?n, tiempo de volvernos al Se?or, tiempo de conversi?n. Porque fue establecido para que los cristianos revis?ramos la orientaci?n que estamos dando a la vida. ?Hacia d?nde tenemos orientado el Norte de nuestra vida? Este tiempo de Cuaresma fue establecido para que pusi?ramos nuestras actitudes m?s ?ntimas en contraste con las actitudes de Jes?s, que es Luz para nuestros pasos.
Algo que todos hemos de tener bien asumido es que estamos de paso. Es la cara y la cruz de la vida. Nos afanamos en los proyectos, nos esforzamos en llevar adelante nuestra tarea, llevamos una vida ajetreada y parece que no llegamos a todo lo que queremos hacer. Pero hay una realidad de la que no estamos muy con-vencidos: Que estamos de paso. Verdad dura pero que est? ah? en todo tiempo y lugar y para todas las personas. Negarla es de necios. A veces nos sabe mal que nos la recuerden pero como dec?a el fil?sofo: " Habr? sido sabio el que cuando le llegue la muerte s?lo le quitan la vida".
Uno a veces se imagina c?mo tiene que quedar de frustrado o irritado o asustado aquel que ha vivido acumulando bienes y cosas como si fuera a vivir siempre. Estos as? no pueden soportar que les digan: un d?a vas a tener que dejarlo todo. Todo esto que tienes, a lo mejor no va a servir m?s que para que tus herederos lo desbaraten y hasta se peleen entre ellos y se enemisten. Algo que ocurre con demasiada frecuencia.
Y al rev?s. Con qu? naturalidad tiene que aceptar uno el final de sus d?as si ha vivido en la sencillez, de cara al Se?or, almacenando peque?os signos de desprendimiento, sin el af?n de acaparar, utilizando para vivir lo necesario y poco m?s como aquel maestro de Vida Espiritual. O como el mismo Jes?s que naci? pobre, vivi? pobre y muri? sin nada, siempre ligero de equipaje, sin lastre de cosas ni de ataduras. A estos la muerte s?lo les quita la vida, porque es casi lo ?nico que tienen.
O dicho de otra manera: Es sabio de verdad y es verdaderamente cristiano el que aprende a morir cada d?a, porque huye de las ambiciones de este mundo, libre como los p?jaros y las flores del campo o como el Maestro Jes?s de Nazaret.
Y es de nuevo San Pablo el que nos dice que ser? Dios mismo el que nos revestir? y nos llenar? de bienes a los que pasaron por este mundo usando de las cosas, pero sin hacer de ellas ?dolos. Hoy sentimos la tentaci?n del materialismo, el af?n de tener y tener cosas. Jes?s nos dir?."No s?lo de cosas materiales, no s?lo de pan (el pan representa el conjunto de bienes) vive el hombre". Sed inteligentes. No se?is necios. Somos necios cuando nos dejamos embelesar por los colorines y apariencias brillantes del escaparate mundano.
Santa Teresita del Ni?o Jes?s dec?a: "No pregunt?is cu?nto os falta para ser cristiano. Preguntaos cu?nto os sobra para ser cristiano".
En efecto, nuestro hermano N. y todos nuestros hermanos que se fueron de este mundo est?n llenos del amor de Dios y su estado de vida gloriosa nos hablan de que nos sobran muchas cosas, casi todo o por lo menos mucho de lo que tenemos y de que lo que m?s nos falta es Fe en la Palabra de Dios, fe en sus promesas, fe en Jesucristo y tambi?n entrega generosa a favor de los dem?s. En el fondo: amor.
Un viejo alba?il comunic? al contratista para quien trabajaba sus planes de retirarse del negocio de construir casas porque quer?a disfrutar de su familia.
Reconoci? que echar?a de menos su trabajo, pero hab?a llegado la hora de decirle adi?s.
El contratista le pidi? que construyera una sola casa, como un ?ltimo favor personal. El alba?il acept?, pero el tiempo demostr? que su coraz?n ya no estaba en su trabajo.
No pon?a el mismo cuidado en su trabajo y utilizaba materiales de baja calidad. Cuando termin? su trabajo, el contratista vino a inspeccionar la casa. Acerc?ndose al alba?il le dijo: "Toma la llave. Esta es tu casa, es mi regalo de despedida por tantos a?os de trabajo conmigo".
El alba?il se tiraba de los pelos. ?Si hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, hubiese hecho las cosas de muy diferente manera. Hubiese utilizado los mejores materiales y hubiese cuidado hasta el detalle m?s peque?o. Pero todo lo hizo de corrida y de mala gana y el resultado fue una mala vivienda.
Es una buena lecci?n. Cada d?a vamos construyendo la vida. T? eres el alba?il y el carpintero. Cada d?a martilleas un clavo, colocas una madera, levantas una pared en tu propia vida. La casa del Cielo en la que vayamos a habitar ma?ana la estamos levantando hoy.
La fe que sostuvo la vida de N. y el amor que profes? a su familia, a sus amigos y vecinos es la llave que le permite ahora abrir la Casa del Amor, que es el Cielo. Ahora goza del amor m?s grande. De este amor que estamos ahora construyendo y del que esperamos gozar tambi?n todos nosotros.
Publicado por verdenaranja @ 22:19  | Homil?as
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