Domingo, 18 de marzo de 2007
ZENITPublicamos el discurso que dirigi? Benedicto XVI el viernes, 16 de Marzo de 2007, al nuevo embajador de Per? ante la Santa Sede, Alfonso Rivero Monsalve.


Se?or Embajador:

1. Al recibir las Cartas que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica del Per? ante la Santa Sede, me complace darle la m?s cordial bienvenida, dese?ndole una fecunda labor para mantener las buenas relaciones que existen entre su noble Pa?s y esta Sede Apost?lica. Al agradecerle las amables y sentidas palabras que me ha dirigido, le ruego que tenga a bien transmitir mi deferente saludo al Excelent?simo Dr. Alan Garc?a P?rez, Presidente de la Rep?blica, a su Gobierno y al querido pueblo peruano.

2. Este encuentro nos trae a la memoria los profundos lazos que su Naci?n ha tenido y tiene con la Iglesia. Desde el primer momento, la fe cat?lica -llevada all? por evangelizadores como santo Toribio de Mogrovejo, cuyo IV centenario de su muerte se ha conmemorado el a?o pasado- fue acogida y lleg? a penetrar poco a poco en los entresijos culturales y sociales de ese pueblo bendito, en el que florecieron muy pronto los primeros santos y santas en suelo latinoamericano. Y como usted ha mencionado, adem?s del santo Obispo, deseo recordar a los santos Rosa de Lima, Mart?n de Porres, Francisco Solano, Juan Mac?as y a la beata Ana de los ?ngeles Monteagudo, beatificada por el Papa Juan Pablo II en su primera visita al Per? en 1985. Tambi?n yo tuve ocasi?n de visitar su Patria en 1986 cuando era Prefecto de la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe. Conservo un grat?simo recuerdo de aquellos d?as, sobre todo de mis encuentros con personas sencillas de barrios populares, tanto en Lima como en el Cuzco.

3. En este mundo de r?pidas transformaciones sociales, pol?ticas y econ?micas, su Pa?s no es una excepci?n al experimentar tambi?n profundos cambios. Son procesos que inciden directamente en las personas y en sus valores. A este respecto, son notables los esfuerzos realizados por la Iglesia y el Estado en materia de educaci?n y en el uso de las nuevas tecnolog?as, con el fin de generar una mayor inclusi?n de los sectores menos favorecidos en los nuevos espacios culturales de nuestro tiempo. Por otra parte, subsisten problemas morales y religiosos que tanto la Iglesia como el Estado deben afrontar, cada uno en el marco de su propia competencia y precisamente para el bien de los peruanos.

Se sabe que el Per? quiere hacer frente adecuadamente al fen?meno de la globalizaci?n aprovechando las oportunidades ofrecidas por el crecimiento econ?mico, de modo que la riqueza producida y otros bienes sociales lleguen a todos de modo equitativo. Los peruanos, como todos los seres humanos, esperan tambi?n que los servicios de salud atiendan debidamente a todas las capas sociales; que la educaci?n sea patrimonio de todos, mejorando su calidad a todos los niveles; que frente a la corrupci?n impere la integridad que permita la acci?n eficaz de las diversas instituciones p?blicas, ayudando as? a superar tantas situaciones de hambre y miseria.

Urge, pues, la uni?n de intentos para hacer posible una continua acci?n de los gobernantes ante los desaf?os de un mundo globalizado, los cuales deben ser afrontados con aut?ntica solidaridad. Esta virtud, como dec?a mi predecesor Juan Pablo II, ha de inspirar la acci?n de los individuos, de los gobiernos, de los organismos e instituciones internacionales y de todos los miembros de la sociedad civil, comprometi?ndolos a trabajar para un justo crecimiento de los pueblos y de las naciones, teniendo como objetivo el bien de todos y de cada uno (cf. Sollicitudo rei socialis, 40).

4. La Iglesia, que reconoce al Estado su competencia en las cuestiones sociales, pol?ticas y econ?micas, asume como un propio deber, derivado de su misi?n evangelizadora, la salvaguardia y difusi?n de la verdad sobre el ser humano, el sentido de su vida y su destino ?ltimo que es Dios. Ella es fuente de inspiraci?n a fin de que la dignidad de la persona y de la vida, desde su concepci?n hasta su t?rmino natural, sea reconocida y protegida, como garantiza la Constituci?n Peruana. Por esto, seguir? colaborando de manera leal y generosa en la educaci?n, en la atenci?n sanitaria y en la ayuda a los m?s pobres y necesitados.

5. Desde esta Sede Apost?lica se continuar? apoyando todo el esfuerzo social que ya se lleva a cabo, para que haya siempre igualdad de oportunidades y cada peruano se sienta respetado en sus derechos inalienables. Por eso, el Episcopado del Per? seguir? fomentando, a la luz del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia, la b?squeda de la verdad en el campo familiar, laboral y sociopol?tico. Por su parte, los cat?licos peruanos est?n tambi?n llamados a ser fermento del mensaje cristiano en las instituciones sociales y en la vida p?blica, para contribuir as? a la construcci?n de una sociedad m?s fraterna. La Iglesia, consciente de su propia "misi?n religiosa y, por esto mismo, sumamente humana" (Gaudium et spes, 11), as? como de su deber de proponer la verdad de todo hombre, que por ser hijo de Dios est? dotado de una dignidad superior y anterior a toda ley positiva, seguir? trabajando para alcanzar estos objetivos. Ella, "experta en humanidad" (Populorum progressio, 13), ense?a adem?s que s?lo en el respeto de la ley moral, que defiende y protege la dignidad de la persona humana, se puede construir la paz favoreciendo un progreso social estable. Por eso es de desear que contin?e la mutua colaboraci?n entre el Estado y la Iglesia en el Per?, que hasta ahora ha dado buenos frutos.

6. Se?or Embajador, al concluir este grato encuentro renuevo a usted mi m?s cordial bienvenida, formulando los mejores votos por el ?xito de la misi?n que ahora inicia. Al implorar al Se?or de los Milagros que derrame abundantes bendiciones sobre Vuestra Excelencia, su distinguida familia, sus colaboradores y sobre las Autoridades de su Pa?s, pido tambi?n a Nuestra Se?ora de las Mercedes que proteja al querido pueblo peruano para que siga progresando por los caminos de la justicia, de la solidaridad y de la paz.

[Original en espa?ol.
? Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:10  | Habla el Papa
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