Domingo, 18 de marzo de 2007
(ZENIT.org-El Observador).- El obispo de San Crist?bal de las Casas, Chiapas, monse?or Felipe Arizmendi Esquivel,public?, el s?bado 17 de Marzo, un documento en el que reprende duramente las nuevas causales para despenalizar el aborto introducidas por diversos partidos pol?ticos --sin el concurso del gobernante Partido Acci?n Nacional y el Partido Verde-- en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).


EL ABORTO, EXTERMINIO HITLERIANO



VER

El partido mayoritario en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal promueve despenalizar a?n m?s el aborto. Es otro paso que dan, cediendo a presiones de moda de grupos minoritarios, despu?s de haber aprobado la ley de ?sociedades en convivencia?, una f?rmula farisaica de avanzar hacia la legitimaci?n de matrimonios entre homosexuales. Y todo esto alentado por legisladores que, oficialmente, se consideran ?cat?licos?...

En la mayor?a de Estados del pa?s, desde hace tiempo se despenaliz? el aborto cuando se trata de un feto que viene con malformaciones f?sicas, cuando la madre corre peligro en su vida por el embarazo, o cuando ?ste es producto de una violaci?n. En algunos casos, se han ampliado m?s las causales, para no juzgar el aborto como crimen.

En 1991, el Lic. Patrocinio Gonz?lez Garrido, siendo Gobernador de Chiapas, envi? al Congreso local una iniciativa de ley para permitir toda clase de abortos, incluso por pobreza de la madre. En di?logos prolongados con ?l y con el Presidente del Congreso, los tres obispos de ese tiempo hicimos ver que se eliminaba un ser humano. Por fortuna, dieron marcha atr?s a su proyecto. Algunas ONGs le recriminaron haber cedido ante la Iglesia, pero respondi? que era respetuoso de la vida y no pretend?a dividir m?s a la sociedad.

JUZGAR

El 5?. Mandamiento de la Ley de Dios es muy claro: ?No matar?s? (Ex 20,13; Deut 5,17). Jes?s remarca y reasume este mandato (cf Mt 19,18). No hay duda, pues. Quitar la vida a un ser humano, es un asesinato. El feto es un ser humano, aunque tenga un segundo de existencia. Desde el momento en que se unen el ?vulo y el espermatozoide, empieza un nuevo ser, distinto a la madre, con todos sus derechos, el primero de los cuales es la vida.

San Pablo incluye el homicidio entre los signos de depravaci?n de los romanos. Los califica de ?llenos de toda injusticia, perversidad, maldad, henchidos de homicidio, de enga?o, de malignidad, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, insensatos, desleales, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no s?lo las practican, sino que aprueban a los que las cometen? (Rom 1,29-32).

El C?digo de Derecho Can?nico establece que ?quien procura el aborto, si ?ste se produce, incurre en excomuni?n latae sententiae? (canon 1398); es decir, se excluye de la Iglesia a s? mismo en forma autom?tica, sin necesidad de juicio can?nico. La Iglesia no excomulga; la persona misma se pone fuera de la Iglesia, aunque se siga declarando cat?lica. Esto es para los casos en que el aborto se realiza en forma intencionada, no cuando sucede de manera involuntaria. Y son culpables del delito quienes lo realizan, quienes lo aconsejan, quienes ayudan a practicarlo.

Algunos alegan que M?xico es un Estado laico, y que por tanto las cuestiones religosas y morales no deben regir la vida ciudadana. Se equivocan. El derecho a la vida no depende de una religi?n, sino que es algo connatural al ser humano. Nuestra Constituci?n, en su art?culo 14, consagra el respeto a la vida, como fundamento de los dem?s derechos: ?Nadie podr? ser privado de la vida?. As? lo reconoce tambi?n la Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, de la ONU, ratificada por nuestro pa?s desde 1948. Lo que pasa es que, quienes defienden el derecho de la mujer a abortar, es muy probable que ya tengan en su historia personal este delito, y no quisieran que pesara sobre su conciencia como un crimen.

Es una aberraci?n y una ignorancia culpable, afirmar que la mujer es due?a de su cuerpo y que se puede deshacer del feto que lleva en su seno. Este no es responsable de los deslices de la madre. Adem?s, no somos due?os de nuestro cuerpo, sino administradores del mismo. El feto, aunque est? en el cuerpo de la mujer, es una persona distinta. La misma ciencia nos confirma que, desde el primer instante, el ?vulo ya fecundado tiene todos los elementos que constituyen la identidad gen?mica de un nuevo ser humano.

Al respecto, en el a?o 2002, la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, en una ?Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los cat?licos en la vida pol?tica?, afirma: ?Se asiste a tentativas legislativas que ... se proponen destruir el principio de la intangibilidad de la vida humana. Los cat?licos, en esta grave circunstancia, tienen el derecho y el deber de intervenir para recordar el sentido m?s profundo de la vida y la responsabilidad que todos tienen ante ella... Quienes se comprometen directamente en la acci?n legislativa tienen la precisa obligaci?n de oponerse a toda ley que atente contra la vida humana... A ninguno de ellos les est? permitido apoyar semejantes leyes con el propio voto... La conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la aprobaci?n de una ley particular que contenga propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral? (No. 4).

ACTUAR

Exhortamos respetuosamente a los legisladores del Distrito Federal y de los Estados, que respeten la vida humana desde su inicio en el seno materno, hasta su t?rmino natural, y que no despenalicen m?s el aborto. Lo pedimos en particular a los legisladores cat?licos.

Una ley no puede cambiar la moralidad de un hecho, s?lo por haber sido aprobada por unos legisladores sin escr?pulos. La conciencia cristiana considera el aborto como un asesinato y, por tanto, un pecado grave, mortal, penado con la excomuni?n, que no puede ser levantada sino con la confesi?n sacramental ante un obispo, o ante un sacerdote facultado por el obispo para remitirla.

Los ciudadanos, al elegir a gobernantes y legisladores, deben averiguar si, con su voto, apoyar?n a abortistas, porque se convierten en colaboradores, quiz? ingenuos, de asesinatos exterminadores, que en nada se distinguen de los cr?menes perpetrados por Adolfo Hitler.

Los organismos de derechos humanos deber?an centrar su atenci?n tambi?n en la defensa fundamental de la vida humana, aunque esto pol?tica y econ?micamente no les traiga dividendos favorables a su fama. ?Acaso no les interesa defender la vida humana?

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Crist?bal de Las Casas
Publicado por verdenaranja @ 21:12  | Hablan los obispos
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