Mi?rcoles, 21 de marzo de 2007
Palabras del obispo diocesano de Tenerife Don Bernardo ?lvarez Afonso, publicadas en la revista Iglesia Nivariense, MARZO 2007 N? 73.

"Con su muerte, destruy? nuestro pecado;

al resucitar nos dio nueva vida"



Para los cristianos la Semana Santa es la semana mayor, la m?s importante del a?o, en la que celebramos los acontecimientos centrales del cristianismo: la Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n de Nuestro Se?or Jesucristo. Y, junto a El, contemplamos la fidelidad de su madre, la Virgen Mar?a, a la que estos d?as veneramos como Nuestra Se?ora "los dolores", de "la soledad", de "las angustias", de "la piedad"? Y lo hacemos, llenos de gratitud, con nuestra mejor fe y devoci?n, porque reconocemos que Cristo "es el verdadero Cordero que quit? el pecado del mundo, pues muriendo destruy? nuestra muerte y resucitando restaur? la vida".

En efecto, por encima de todas las manifestaciones externas, en Semana Santa hacemos memoria de "los d?as santos de la pasi?n salvadora de Cristo y de su resurrecci?n gloriosa", unos acontecimientos ocurridos hace casi dos mil a?os y que tienen que ver con nuestra vida personal, ya que "en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrecci?n hemos resucitado todos". Por eso la Semana Santa, m?s all? de la visibilidad de las representaciones pl?sticas de los pasos procesionales y de los mismos ritos lit?rgicos, es algo muy profundo y actual: los seguidores de Jesucristo "celebramos su triunfo sobre el poder de nuestro enemigo y renovamos el misterio de nuestra redenci?n".

Actualmente, es necesario hacer una ejercicio de libertad personal para determinarse a vivir la Semana Santa, sin quedarse en la repetici?n de unos actos o costumbres religiosas, que en algunos ambientes se pretenden incluso desnaturalizar y reducir a un fen?meno cultural y social. Son los efectos de la secularizaci?n y el laicismo que tambi?n intenta desfigurar la Semana Santa para luego quitarla de en medio como celebraci?n religiosa. Esto hace que, en cierto modo, la Semana Santa se vaya paganizando y poco a poco se deteriore su esp?ritu religioso y lit?rgico. No obstante, en sentido positivo, las nuevas corrientes culturales y sociales han contribuido a purificar algunas costumbres y de hecho favorecen una vivencia m?s personal y aut?ntica de la Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n del Se?or, pues los que practican lo hacen con mayor convicci?n.

Para avanzar en esta direcci?n hay que tener muy presente ?y ponerlo en pr?ctica- que en la Semana Santa los cristianos celebramos la salvaci?n que Dios nos ofrece en la persona de su Hijo hecho hombre, bajo una doble vertiente. Por un lado participando en los actos lit?rgicos que se celebran en nuestra parroquias y dem?s iglesias (misas, confesiones, predicaciones,?), actos en los ?como de una fuente- bebemos la salvaci?n de Cristo; por otro acompa?ando los pasos procesionales con las im?genes del Se?or, de la Virgen y de otros personajes de la pasi?n, manifestamos nuestro fervor, haciendo que nuestras procesiones sean una catequesis pl?stica que ayude en la fe a los que ya creen y, al mismo tiempo, den a conocer los misterios de nuestra fe a los que no creen.

En este segundo aspecto, la Semana Santa en nuestra Di?cesis goza de un largo historial, no solamente en imagineros, procesiones y cofrad?as, sino tambi?n en la celebraci?n de unos actos ?nicos, que han calado muy hondo en la piedad y fervor del pueblo. Basten como ejemplo el realce de nuestros Monumentos al Sant?simo Sacramento; la procesi?n de madrugada en La Laguna, con la imagen del Sant?simo Cristo y con predicaci?n de las Siete Palabras; la procesi?n del Cristo de la Columna en la Orotava, con serm?n en la Plaza del Ayuntamiento; las emotivas procesiones del Encuentro en distintas localidades; la Procesi?n Magna del Viernes Santo, que tiene su principal exponente en la Laguna, pero que tambi?n reviste un gran relieve en las principales ciudades de nuestras islas. Socialmente, me da la impresi?n de que nunca hubo tantas hermandades y cofrad?as vivificadas por el esp?ritu religioso, preparadas para representar en las calles, al hombre secular de hoy, los acontecimientos hist?ricos de la Vida, Pasi?n, Muerte y Resurrecci?n del Se?or.

Al respecto, quiero dejar constancia de mi satisfacci?n y gratitud al Se?or al constatar el innegable inter?s, sacrificio y constancia que una gran cantidad de hermanos y cofrades ponen en ofrecer dignamente una catequesis pl?stica de la pasi?n, muerte y resurrecci?n del Se?or, a trav?s de sus procesiones e im?genes. Deseo y les pido a todos que, unido a este generoso esfuerzo, no descuiden la participaci?n consciente y activa en los actos lit?rgicos, particularmente en el sacramento del Perd?n de los Pecados y de la Eucarist?a, a trav?s de lo cuales nos alcanza personalmente la redenci?n de Cristo y somos renovados. Como pedimos en una oraci?n de Cuaresma: "que lo que hacemos externamente vaya siempre acompa?ado por la sinceridad de coraz?n". S?lo as? podremos decir con verdad que "hemos celebrado" la Semana Santa.

Y lo mismo digo a todos los fieles que participan en las procesiones, o sencillamente las contemplan desde las aceras e incluso hacen una oraci?n cuando pasan las im?genes: no se queden en las apariencias de lo que ven, como si fuera s?lo un bello espect?culo. Los cristianos no s?lo nos acercamos para ver, sino para introducimos en el acontecimiento y en la actualizaci?n de la Pascua del Se?or en nuestra propia vida. No podemos olvidar que, compadecido del extrav?o de los hombres, "?l se entreg? por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras" (San Pablo a Tito 2,14). Por eso, al celebrar la Semana Santa, con San Gregorio Nacianceno les digo: "ojal? que est?is ya purificados, y os purifiqu?is de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvaci?n del hombre, en cuyo beneficio Cristo ha pronunciado todas sus palabras y revelado todos sus misterios".

Adem?s, hay otro aspecto a tener en cuenta: Las esplendorosas im?genes deben ayudarnos a trasladar nuestra mirada, con los ojos del coraz?n, a tantos hombres y mujeres que sufren, muchas veces cerca de nosotros, y que son las representaciones vivas de Cristo escarnecido, traicionado, injuriado, flagelado, esposado y prisionero, torturado, crucificado y asesinado. Las im?genes de la pasi?n de Cristo est?n vivas en millones de seres humanos que por todo el mundo llevan en su carne los padecimientos de Cristo, que nos dijo: "Lo que le hac?is a uno de estos a mi me lo hac?is".

Finalmente reafirmar que las creencias religiosas y su vivencia no son un asunto privado, como se empe?an en decir algunos que intentan reducirnos al silencio y la clandestinidad. Por eso quiero expresar mi satisfacci?n por el respecto y la colaboraci?n de nuestras autoridades para que los cristianos podamos celebrar en libertad y en orden nuestra Semana Santa, con la grandeza, dignidad y visibilidad p?blica que le corresponde a nuestra fiesta principal. Para ellos mi gratitud en nombre de nuestra Iglesia Diocesana Nivariense.

? Bernardo ?lvarez Afonso

Obispo Nivariense
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