Jueves, 22 de marzo de 2007


Entrevista realizada por Carlos Pérez a Cristóbal Déniz, doctor en Teología y director de las Jornadas de Teología realizadas en el ISTIC y publicada en la revista "Iglesia Nivariense" MARZO 2007.

PERSONA, RECURSOS, AUTORIDAD...
¿EQUILIBRIO IMPOSIBLE?

Carlos Pérez



Corno cada año, el Instituto de Teología de las Islas Canarias (ISTIC), en colaboración con la Universidad de La Laguna, ha llevado a cabo una edición de la Cátedra de Ética y Política que, en esta ocasión, ha tenido como título: "Persona, recursos, autoridad... ¿Equilibrio Imposible?" Cristóbal Déniz, doctor en teología y director de las jornadas, ha hablado para Iglesia tVivariense sobre el papel del ser humano como sujeto capital de la vida en sociedad.

P.- Empecemos por el lema de este año: ¿Equilibrio imposible?

R.- Nuestra sociedad ha de buscar un equilibrio que lo da la perspectiva ética de la persona, de la sociedad y de la autoridad. Dentro de esta triple perspectiva, se debe caminar siempre en una onda de buscar el bien común.

P.- Estas jornadas han girado, precisa-mente, en tomo al núcleo temático del bien común. Existen diferentes definiciones sobre este concepto, pero ¿qué debe entender el cristiano cuando se habla de bien común.

R.- A veces se utiliza el argumento paradójico de que el bien común es el menos común de los bienes. Hay, que pensar que sí existen bienes comunes como, por ejemplo. el bien de la vida humana. Yo creo que hay derechos que se deben preservar sobre todas las cosas. En este sentido, hoy día, está en discusión y en juego que los ciudadanos ejerzan, sobretodo, sus deberes de participación, conocimiento e implicación. En definitiva, lo correcto sería, creo, una vida social que sea más comunitaria, más participativa, en la que las personas sean protagonistas no sólo dentro de sus casas, sino también en los distintos escenarios socia-les. La sociedad no debe estar sólo en manos de los partidos políticos. Es aquí donde nos estamos jugando que todos los colectivos políticos y socia-les, e incluso lo que hace cada persona autónomamente, esté en función del bien de toda la sociedad. Actualmente, corremos un gran riesgo y no es otro que las grandes tentaciones de individualismo y de egoísmo erosionen la vida social y la vida individual de las personas porque, en definitiva, en estos casos, nos encontrarnos con una vida demasiado cerrada en sí misma y ello tiene repercusiones de mucho calado.

P.- En estas jornadas se ha hablado de la gestión del agua, de los recursos sanitarios y de la ordenación del territorio, entre otros temas. Para todos estos aspectos, ¿existe eso que denominarnos desarrollo sostenible?

R.- Creo que el desarrollo sostenible está situado en el ámbito de la utopía pero, no tanto en un sentido imposible e ilusorio, sino en la esperanza de que un mundo diferente es posible, y es aquí donde la perspectiva cristiana cobra importancia. De hecho, actualmente existen muchas políticas gubernamentales e iniciativas de reciclaje como la llevada a cabo, por ejemplo, en Arico que son gestos para ir contribuyendo al llamado desarrollo sostenible que sin duda, no se ha conseguido pero hacia el que debernos seguir caminando.

P.- ¿Crees que nuestra sociedad está mentalizada en la importancia del ahorro del agua? ¿Estamos solidarizándonos con las generaciones venideras?

R.- A nivel de principios, todo el mundo está a favor del uso responsable y austero del agua pensando en las generaciones futuras. Sin embargo, creo que la acción cotidiana de cada día, niega de hecho ese principio. Tanto en casa como fuera de ella no pensamos en el futuro.

R.- Hay países que, sin duda, nos llevan ventaja en el cuidado del medio ambiente, corno Alemania, en donde, por ejemplo, el reciclaje es una obligación del ciudadano.

¿Qué debemos aprender de estos países y qué medidas se deberían tornar?

P.- Deben ser modelo, sin lugar a dudas. Todo lo que sea propiciar la reutilización de las cosas que ya se han producido y utilizado, es signo de una sociedad inteligente. En nuestra comunidad autónoma hemos de seguir actuando para conseguir que las personas adquieran un poco de disciplina y así llegar a las políticas consensuadas de estos países. En cualquier caso, la clave está en que tengamos sensibilidad social. Hay que dar un sentido humano a todas nuestras acciones para poder tener en cuenta al otro. En este aspecto hay mucho que hacer ya que no es fácil potenciar el altruismo y la solidaridad.


Publicado por verdenaranja @ 22:09  | Entrevistas
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