Jueves, 22 de marzo de 2007


ZENIT publica la intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi?rcoles 20 de Marzo dedicada a presentar la figura de san Justino, fil?sofo y m?rtir, nacido en torno al a?o 100.


Queridos hermanos y hermanas:

En estas catequesis estamos reflexionando sobre las grandes figuras de la Iglesia naciente. Hoy hablamos de san Justino, fil?sofo y m?rtir, el m?s importante de los padres apologistas del siglo II. La palabra ?apologista? hace referencia a esos antiguos escritores cristianos que se propon?an defender la nueva religi?n de las graves acusaciones de los paganos y de los jud?os, y difundir la doctrina cristiana de una manera adaptada a la cultura de su tiempo. De este modo, entre los apologistas se da una doble inquietud: la propiamente apolog?tica, defender el cristianismo naciente (?apologh?a? en griego significa precisamente ?defensa?); y la de proposici?n, ?misionera?, que busca exponer los contenidos de la fe en un lenguaje y con categor?as de pensamiento comprensibles a los contempor?neos.

Justino hab?a nacido en torno al a?o 100, en la antigua Siquem, en Samar?a, en Tierra Santa; busc? durante mucho tiempo la verdad, peregrinando por las diferentes escuelas de la tradici?n filos?fica griega. Por ?ltimo, como ?l mismo cuenta en los primeros cap?tulos de su ?Di?logo con Trif?n?, misterio personaje, un anciano con el que se hab?a encontrado en la playa del mar, primero entr? en crisis, al demostrarle la incapacidad del hombre para satisfacer ?nicamente con sus fuerzas la aspiraci?n a lo divino. Despu?s, le indic? en los antiguos profetas las personas a las que ten?a que dirigirse para encontrar el camino de Dios y la ?verdadera filosof?a?. Al despedirse, el anciano le exhort? a la oraci?n para que se le abrieran las puertas de la luz.

La narraci?n simboliza el episodio crucial de la vida de Justino: al final de un largo camino filos?fico de b?squeda de la verdad, lleg? a la fe cristiana. Fund? una escuela en Roma, donde iniciaba gratuitamente a los alumnos en la nueva religi?n, considerada como la verdadera filosof?a. En ella, de hecho, hab?a encontrado la verdad y por tanto el arte de vivir de manera recta. Por este motivo fue denunciado y fue decapitado en torno al a?o 165, bajo el reino de Marco Aurelio, el emperador fil?sofo a quien Justino hab?a dirigido su ?Apolog?a?.

Las dos ?Apolog?as? y el ?Di?logo con el jud?o Trif?n? son las ?nicas obras que nos quedan de ?l. En ellas, Justino pretende ilustrar ante todo el proyecto divino de la creaci?n y de la salvaci?n que se realiza en Jesucristo, el ?Logos?, es decir, el Verbo eterno, la Raz?n eterna, la Raz?n creadora. Cada hombre, como criatura racional, participa del ?Logos?, lleva en s? una ?semilla? y puede vislumbrar la verdad. De esta manera, el mismo ?Logos?, que se revel? como figura prof?tica a los jud?os en la Ley antigua, tambi?n se manifest? parcialmente, como con ?semillas de verdad?, en la filosof?a griega. Ahora, concluye Justino, dado que el cristianismo es la manifestaci?n hist?rica y personal del ?Logos? en su totalidad, ?todo lo bello que ha sido expresado por cualquier persona, nos pertenece a nosotros, los cristianos? (Segunda Apolog?a 13,4). De este modo, Justino, si bien reprochaba a la filosof?a griega sus contradicciones, orienta con decisi?n hacia el ?Logos? cualquier verdad filos?fica, motivando desde el punto de vista racional la singular ?pretensi?n? de vedad y de universalidad de la religi?n cristiana.

Si el Antiguo Testamento tiende hacia Cristo al igual que una figura se orienta hacia la realidad que significa, la filosof?a griega tiende a su vez a Cristo y al Evangelio, como la parte tiende a unirse con el todo. Y dice que estas dos realidades, el Antiguo Testamento y la filosof?a griega son como dos caminos que gu?an a Cristo, al ?Logos?. Por este motivo la filosof?a griega no puede oponerse a la verdad evang?lica, y los cristianos pueden recurrir a ella con confianza, como si se tratara de un propio bien. Por este motivo, mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, defini? a Justino como ?un pionero del encuentro positivo con el pensamiento filos?fico, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento?: pues Justino, ?conservando despu?s de la conversi?n una gran estima por la filosof?a griega, afirmaba con fuerza y claridad que en el cristianismo hab?a encontrado ?la ?nica filosof?a segura y provechosa? (?Di?logo con Trif?n? 8,1)? (?Fides et ratio?, 38).

En su conjunto, la figura y la obra de Justino marcan la decidida opci?n de la Iglesia antigua por la filosof?a, por la raz?n, en lugar de la religi?n de los paganos. Con la religi?n pagana, de hecho, los primeros cristianos rechazaron ac?rrimamente todo compromiso. La consideraban como una idolatr?a, hasta el punto de correr el riesgo de ser acusados de ?impiedad? y de ?ate?smo?. En particular, Justino, especialmente en su ?Primera Apolog?a?, hizo una cr?tica implacable de la religi?n pagana y de sus mitos, por considerarlos como ?desorientaciones? diab?licas en el camino de la verdad.

La filosof?a represent?, sin embargo, el ?rea privilegiada del encuentro entre paganismo, juda?smo y cristianismo, precisamente a nivel de la cr?tica a la religi?n pagana y a sus falsos mitos. ?Nuestra filosof?a??: con estas palabras expl?citas lleg? a definir la nueva religi?n otro apologista contempor?neo a Justino, el obispo Melit?n de Sardes (?Historia Eclesi?stica?, 4, 26, 7).

De hecho, la religi?n pagana no segu?a los caminos del ?Logos?, sino que se empe?aba en seguir los del mito, a pesar de que ?ste era reconocido por la filosof?a griega como carente de consistencia en la verdad. Por este motivo, el ocaso de la religi?n pagana era inevitable: era la l?gica consecuencia del alejamiento de la religi?n de la verdad del ser, reducida a un conjunto artificial de ceremonias, convenciones y costumbres.

Justino, y con ?l otros apologistas, firmaron la toma de posici?n clara de la fe cristiana por el Dios de los fil?sofos contra los falsos dioses de la religi?n pagana. Era la opci?n por la verdad del ser contra el mito de la costumbre. Algunas d?cadas despu?s de Justino, Tertuliano defini? la misma opci?n de los cristianos con una sentencia lapidaria que siempre es v?lida: ?Dominus noster Christus veritatem se, non consuetudinem, cognominavit ? Cristo afirm? que era la verdad, no la costumbre? (?De virgin. vel?. 1,1).

En este sentido, hay que tener en cuenta que el t?rmino ?consuetudo?, que utiliza Tertuliano para hacer referencia a la religi?n pagana, puede ser traducido en los idiomas modernos con las expresiones ?moda cultural?, ?moda del momento?.

En una edad como la nuestra, caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religi?n --as? como en el di?logo interreligioso--, esta es una lecci?n que no hay que olvidar. Con este objetivo, y as? concluyo, os vuelvo a presentar las ?ltimas palabras del misterioso anciano, que se encontr? con el fil?sofo Justino a orilla del mar: ?T? reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden la comprensi?n? (?Di?logo con Trif?n? 7,3).

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia el Papa salud? a los peregrinos en diferentes idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Justino, fil?sofo y m?rtir, es el m?s importante entre los Padres apologistas del siglo segundo. Naci? entorno al a?o 100. Fund? una escuela en Roma, donde gratuitamente iniciaba a los alumnos en la nueva religi?n. Denunciado por este motivo, fue decapitado bajo el reinado de Marco Aurelio.

La palabra ?apologista? designa a los antiguos escritores cristianos que se propon?an defender el cristianismo naciente de las graves acusaciones de los paganos y de los jud?os, y difundir la doctrina cristiana exponiendo los contenidos de la fe en un lenguaje comprensible.

En las obras que conservamos, las dos ?Apolog?as? y el ?Di?logo con Trif?n?, ilustra ante todo el proyecto divino de la creaci?n y de la salvaci?n que se cumple en Jesucristo, el Logos, el Verbo de Dios, del que participa todo hombre, como creatura racional. Su primera Apolog?a es una cr?tica implacable a la religi?n pagana y a los mitos de entonces.

Saludo cordialmente a los peregrinos de venidos de Espa?a y de Am?rica Latina, especialmente a las Religiosas del Sagrado Coraz?n, a los miembros del Colegio de Titulados Mercantiles de Madrid, a los de la Consejer?a de Educaci?n de la Junta de Galicia, as? como a los fieles de C?diz, Melilla, Alcoy, Sabadell y Getafe. En nuestra ?poca, marcada por el relativismo en el debate sobre los valores, la religi?n y tambi?n en el di?logo interreligioso, recordemos esta ense?anza de san Justino. Pidamos, pues, a Dios que ilumine nuestra mente para que comprendamos el gran don de la salvaci?n y de la verdad recibidas por Cristo.

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Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Habla el Papa
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